@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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El pasado viernes fui a ver la nueva película de Pixar, “Del revés”. Debo reconocer que ha sido una de las películas que más me ha impactado en toda mi vida.

Me habría encantado encontrar en Internet una guía para adultos que permitiera sacar más jugo a la película. Por eso, para aquellos a los que “Del revés” nos ha hecho reinterpretar parte de nuestras vidas, he elaborado una serie de preguntas sobre las que deberíamos pensar tras ver la película.

Ojo, porque contiene spoilers.


1. Las emociones en tu propia cabeza. En cada una de las mentes de los protagonistas de la película, se observa que las emociones tienen diferentes pesos. De este modo, la emoción principal en la madre es la tristeza; mientras que el padre, es la ira. De las cinco emociones representadas (alegría, asco, tristeza, miedo e ira), ¿cuál crees que es la que predomina en tu cerebro?

2. Emociones en segundo plano. Del mismo modo, hay emociones que apenas aparecen en las mentes de los padres. No sabemos nada de la tristeza del padre, ni tampoco de la alegría de la madre. ¿Qué emociones juegan un papel secundario en tu vida y cuándo fue la última vez que percibiste cada una de ellas intensamente? ¿Cuáles de ellas no suelen aparecer?

3. Sobre el personaje de Alegría. Alegría es la emoción protagonista de la mente de Riley y parece que siempre lo ha sido: “Desde el momento que abrió por primera vez los ojos, allí estaba yo”. ¿Crees que su obstinación por mantener un sentimiento alegre en todo momento pese a la adversidad es positiva? ¿Es posible que sus intentos de ser siempre la emoción principal sean los realmente culpables de la crisis que sufre Riley?

4. La alegría como emoción socialmente aceptada. Alegría es la única emoción que en nuestra sociedad se puede mostrar. Recordad ese divertido momento: “¡Cuidado!, estamos a punto de llorar en público”. ¿Es adecuado este convencionalismo social o, por el contrario, es el culpable de la frivolidad existente en muchas relaciones humanas? ¿Nuestra sociedad debe seguir evolucionando en este sentido?

5. Sobre el personaje de Tristeza. Tristeza es tratada como un sentimiento negativo que debe estar presente la menor cantidad de veces posible: “Tristeza, tu objetivo hoy será mantener toda la tristeza dentro de este círculo de tiza”. ¿Crees que reducir la tristeza al mínimo es adecuado para el desarrollo emocional de una persona? ¿Con qué frecuencia te esfuerzas en reprimir tu tristeza?

6. La baja tolerancia social hacia la tristeza prolongada. ¿En alguna ocasión tus conocidos han pensado que has estado triste durante demasiado tiempo de forma inadecuada? ¿Crees que la sociedad contemporánea es demasiado intransigente con respecto a las personas que demuestran un alto grado de tristeza?

7. Sobre el personaje de Asco.Asco evita que muramos intoxicados”. Sin embargo, Asco también está presente a la hora de evitar situaciones sociales que nos podrían resultar perjudiciales. Asco analiza a los compañeros de la nueva clase de Riley, intentando esbozar qué relaciones serán adecuadas y cuáles no. Intenta recordar situaciones sociales en las que has sentido asco. ¿Qué componente tiene el asco de innato y qué componente tiene de aprendido en tu vida? ¿Qué tipo de personas te generan asco? ¿Crees que esta emoción es justa o que debería estar menos influenciada por las apariencias?

8. Sobre el personaje de Miedo.Hoy no hemos muerto; es lo que yo llamo un éxito total” es una de las frases más famosas de este personaje. ¿Cuántas veces está presente el miedo a lo largo de nuestra jornada diaria? La sociedad que hemos construido, potencia el sentimiento del miedo a través de la ansiedad y estrés diario. ¿Es este nivel de miedo adecuado o inadecuado?

9. Sobre el personaje de Ira. La ira como emoción es socialmente inaceptada, tanto en ambientes personales como profesionales. Riley es educada para no mostrar su ira en público: “No me gusta ese lenguaje, a tu cuarto”. Sin embargo, contener la ira genera situaciones de frustración y de no haber impuesto el criterio propio suficientemente. ¿Sueles tener que contener tu ira a menudo? ¿Qué estrategias alternativas empleas para expresar tu opinión ante situaciones de amenaza?

10. Otras emociones no representadas. En la película, sólo cinco emociones son representadas. Sin embargo, la parte emocional de la mente es algo más complicada y algunos psicólogos han descrito más de cinco diferentes. ¿Has echado en falta alguna emoción que no pueda ser representada como combinación de las otras cinco?

11. Las islas de la personalidad. La personalidad de Riley se asienta en cinco islas básicas (familia, sinceridad, tonterías, amistad y hockey). ¿Eres capaz de mencionar cinco de las islas en las que asienta tu personalidad? Intenta visualizar el “recuerdo fundamental” que originó en su día dichas islas. ¿Qué color o colores tiene cada uno de esos recuerdos?

12. El papel de la familia. La familia de Riley parece tener una gran capacidad para afrontar cambios, lo que le otorga a Riley un apoyo esencial para superar la crisis que padece. Imagina que Riley proviniera de una familia disfuncional o desestructurada. En este caso, ¿habría sido todavía la tristeza la emoción capaz de arreglar la situación?

13. Las emociones infantiles en el primer mundo. Riley parece pertenecer a una clase media dentro de un país desarrollado. Sus recuerdos fundamentales están basados en la alegría. En caso de haber transcurrido su infancia en países con guerra o hambre, ¿crees que su personalidad se habría construido en recuerdos de otro color? ¿Cuáles?

14. La relación entre las emociones y el pensamiento. Uno de los intentos de Alegría y Tristeza para volver a casa es utilizar “el tren del pensamiento”. Muchas terapias psicológicas creen que el reconocimiento racional de las emociones es una herramienta útil para el conocimiento personal. ¿Las emociones son sensaciones involuntarias o pueden ser influenciadas a través de la mente? Piensa en una vez que hayas intentado voluntariamente ser feliz y lo hayas conseguido y otra en la que no lo hayas hecho. ¿Cuál fue la causa del éxito o del fracaso?

15. El recuerdo amarillo del piloto brasileño. El personaje de la madre recurre a un recuerdo feliz para evadirse: el de un piloto brasileño de helicópteros con el que tuvo la oportunidad de tener una relación. Sin embargo, si en su momento decidió no iniciar esa relación, era porque el piloto originaba en ella emociones desagradables. ¿Por qué entonces el recuerdo aparece en amarillo? Recuerda algunas de las relaciones sentimentales que hayas decidido finalizar. ¿De qué color son?

16. Arquetipos. Alegría es alta y delgada; Tristeza, baja y regordeta. ¿Es una licencia válida recurrir a viejos arquetipos para haber representado a las emociones o sólo sirve para reforzar tópicos? Imagina a Alegría con el cuerpo de Tristeza y viceversa. ¿Habría perdido en este caso fuerza la narración?

17. Micromachismos. En la mente de Riley es la única en la que algunas emociones son de género masculino y otras de género femenino. La ira es una emoción clásicamente ligada al rol masculino; el asco, al femenino. ¿Ha sido adecuado por parte de Pixar ligar los sentimientos a los roles clásicos de hombre y mujer?

18. Recuerdos que cambian de color. Al final de la película, Alegría descubre que los recuerdos tienen la capacidad de cambiar de color en función de las necesidades y que algunos recuerdos pueden tener más de un color. Rememora un momento de júbilo de tu vida que con el paso del tiempo se haya vuelto amargo. Haz también el ejercicio del revés: recuerda una situación tu vida que, mientras que la viviste fue triste y que ahora seas capaz de recordar con una sonrisa.

19. Qué le ha pasado a Riley. Los guionistas se han esforzado (acertadamente, bajo mi punto de vista) en no colgar a Riley ningún diagnóstico psiquiátrico. Sin embargo, si la situación se hubiera prolongado en el tiempo, ante la incapacidad para sentir tristeza y alegría, Riley podría haber padecido algún tipo de trastorno afectivo. ¿Haber visto la película te ha ayudado a comprender mejor qué ocurre en la cabeza de las personas con depresión o con trastornos adaptativos? ¿Cómo crees que podrías ayudar a estas personas?

20. Tu mesa perfecta. Elige la emoción que te gustaría que guiase tu vida y ponla en el centro de la mesa de mando. A continuación, selecciona las dos emociones que te gustaría que estuviesen a su izquierda y a su derecha y las emociones que preferirías dejar a los lados. Compara la mesa que has imaginado con la que respondiste en la pregunta 2. ¿Existen grandes diferencias? ¿Crees que puedes trabajar para reordenar tus emociones para disponerlas como deseas?


No me habría importado que la película hubiese durado dos horas más; me habría encantado ver cómo se comportan las emociones ante todo tipo de situaciones de la vida diaria. O que, por ejemplo, las emociones se hubiesen perdido en lugares más primitivos del encéfalo. ¿Cómo habría Pixar representado la protuberancia y el floculonódulo, la región del sistema nervioso central con la que trabajo todos los días?

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Hace diez años, unos alumnos de tercero de Medicina de toda Europa, entre los que yo me encontraba, jugábamos a encontrar algún fármaco que fuera completamente inocuo, algo que se pudiera tomar cualquier persona sin temor a sufrir un efecto secundario. Tras un largo debate, llegamos a la conclusión de que dicho fármaco era el omeprazol porque, ¿qué de malo puede tener inhibir la bomba de protones para que el pH del estómago fuera menos ácido?

Claro que, por aquel entonces, el omeprazol era una fiesta. En las clases de Aparato Digestivo, se explicaba la triple terapia contra el Helicobacter Pylori como la panacea contra la úlcera de estómago; mientras que en en el temario de Cirugía Digestiva, el apartado de cirugía del reflujo gastroesofágico era tratado como la medicina más demodé que uno pudiera practicar.

Con semejante educación, de las facultades españolas salimos generaciones de médicos empeñados en inhibir hasta la extenuación a la pobre bomba de protones del estómago, que era intuida como la mayor amenaza contra la integridad de un organismo sano que uno pudiera imaginar. Como otorrinolaringólogo, pronto aprendí que ese moco situado en la parte inferior de la garganta, que tanta gente se nota, se trataba de reflujo y, aunque la evidencia no se posicionaba nada a favor de esta práctica, se podía tratar con omeprazol.

Pero pronto aparecieron voces que alertaron sobre si esta furia omeprazolística tenía algún sentido. El omeprazol servía para todo. Por ejemplo, una faringitis sin criterios de antibioterapia, en una persona joven, sin patología gástrica, era tratada con ibuprofeno durante un par de días y, de paso, para evitar alguna posible y remota lesión gástrica por ibuprofeno, acompañarlo de omeprazol. Esta práctica no era buena ni necesaria, pero la dichosa medicina defensiva estaba presente para recordar la innecesaria prescripción de un protector gástrico. Siempre había algún médico que conocía a un médico que conocía a otro médico que fue denunciado por ocasionar una hemorragia gástrica al prescribir antiinflamatorios sin la omnipresente protección de estómago.

Si, por cualquier casual, a veces se olvidaba la prescripción, el propio paciente la recordaba:

-¿Debo tomar un protector gástrico con esta pastilla?

Sin embargo, desde hace unos meses, algo ha cambiado. Los pacientes se muestran reacios a tomar la protección, incluso en casos en los que está más que justificada, y no sé bien por qué.

-Prefiero no tomarlo porque he escuchado que causa demencia y, además, cuando uno deja de tomarlo, se pone peor.

¿En qué momento ha calado esa idea en el ideario colectivo y por qué lo ha hecho de forma tan profunda? ¿Ha aparecido en alguna película o en un artículo megacompartido de Facebook? ¿Lo ha dicho Mariló Montero en cualquiera de sus referenciadas afirmaciones médicas?

El debate vuelve a la mesa y revistas importantes como el BMJ comienzan a cuestionar el papel de los protectores gástricos frente a la cirugía en los casos de reflujo grave.

Mi mente, que en ocasiones se vuelve suspicaz, sospecha de que pronto nuevos protectores podrán aparecer e interesa desprestigiar a los actuales; por eso te digo, oh, omeprazol, que muchas gracias por tu omnipresencia en los botiquines españoles durante todos estos años, pero me temo que te queda poco para que ardas en el ácido del infierno.

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Nadie en su sano juicio diría que Real Madrid y Atlético de Madrid son lo mismo porque, bueno, provienen de la misma ciudad y porque en realidad la principal diferencia es el color que visten.

Decir que Podemos e Izquierda Unida o que Ciudadanos y UPyD son lo mismo es una chorrada similar. Cualquiera que tenga cierta habilidad en el juego de las siete diferencias, se podría sentar frente a los programas y encontrar, al menos, una veintena de ellas.

Aunque claro, eso sería si los programas fueran fáciles de encontrar, porque no lo son. Uno se puede pasar minutos por las webs de los partidos esperando localizar fácilmente las propuestas electorales y acabar cerrando la página, frustrado.

“¿Para qué?, si nadie lee los programas…” es la excusa perfecta arraigada en el ideario común de la sociedad y que pretendo erradicar porque, en primer lugar, yo no soy tan raro y, si yo los quiero leer, debe haber otros como yo que quieran hacer lo mismo también. En segundo lugar, porque si no sabemos qué prometen, ¿cómo les vamos a exigir? Y, finalmente, porque no quiero que la sociedad española evolucione de modo que vote de forma emocional eligiendo una cara o un color, sino que su voto dependa de una reflexión sobre cómo evolucionaría el país según las diferentes ideologías de los partidos candidatos.

En concreto, lo de los programas en las elecciones locales ha sido de risa: no he conseguido localizarlos todos. Y los que he localizado, eran más vagos e imprecisos de lo que deberían serlo.

En materia de empleo local, por ejemplo, todos los partidos, ya sean de izquierdas o de derechas, autoritarios o liberales, están a favor de crearlo. Menos mal. Me alegro de que ninguno quiera destruirlo. Pero necesito saber un poco más: ¿tienen un plan estratégico de empleo y en qué consiste? Porque, con las pistas que me dan, difícil lo tengo para decidirme por rojos, naranjas, amarillos, verdes, azules o morados.

Pero lo definitivo ha sido lo de las chabolas. En Sevilla, tenemos varios barrios chabolistas. Es fácil ignorarlos, dado que están situados estratégicamente para pasar rápido y dejarlos pronto de lado. En uno de los casos, incluso existe un puente para superar el barrio por arriba.

Cualquier partido candidato a la alcaldía debería especificar cómo va a actuar con respecto a estos barrios, ya sea de forma más constructiva o más destructiva. ¿Cómo dar el voto a alguien que no se pronuncia ante el tema de vivienda de los más desfavorecidos?