@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

Becoming cool

31.05.2007


Aprendí a cocinar sushi y otros platos orientales.

Me compré camisetas de colores vivos y con graciosos motivos serigrafiados. Me cambié en invierno al edredón nórdico; en verano uso chancletas. Recibo clases de Pilates, me planteo ir a Spinning. Voy a todos lados con mi bicicleta, incluso a realizar otras tareas alternativas como reciclar papel. Puedo enumerar las diferencias entre Michael Nyman y Yann Tiersen. Salgo por la Alameda de Hércules. Tengo amigos bisexuales.

Cuando veo en qué me he convertido me pregunto dónde estará ese niño de quince años con acné que traducía libretos de ópera y disfrutaba conociendo las complejas estructuras de la gramática alemana. Qué moderno me he vuelto… …y a la vez qué vulgar.

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Representante de laboratorio ocupa la segunda posición en mi lista de profesiones espantosas, detrás de abogado de culpables y delante de mamporrero.

El representante de laboratorio es un señor que cada mañana espera pacientemente en la sala de espera a que los médicos lo atiendan en su consulta. Cuando tiene lugar la deseada entrevista con el médico, saca de su maletín un folleto de colores sobre el fármaco al que representa e intenta convencer al médico de que su producto es mejor que el de los otros laboratorios.

El problema de esta profesión es que roza lo ridículo, porque a menudo el representante no tiene conocimientos suficientes como para defender su maravillosa medicina delante de un doctor que lleva lustros recetándola y conociendo sus beneficios de primera mano. Es como intentar convencer a Stephen Hawking de que dos más dos son cinco, o a Torrente Ballester de que coger se escribe con J.

Cuando se acaba la entrevista, llega el momento más tenso. El representante mira al médico pidiéndole con sus ojos que recete su medicamento, ya que de eso depende su pan. El médico mira al representante con compasión, disculpándose porque no lo ha convencido. Se dice mucho con dos miradas. Entonces, pase lo que pase, el representante sonríe, abre su maletín mágico y saca de él muchos bolígrafos como regalo por el tiempo concedido.

Otras veces saca libretas, agendas, estuches, portaCDs,… o si al final el médico decide recetar su producto y es un poco corrupto, del maletín puede salir un viaje al Caribe.

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Capítulo III

Como el primer Pokémon de Emilio fue un Squirtle; el Pokémon de su rival, Julián, fue un Bulbasaur. En el tradicional combate de la salida de ciudad Verde entre estos dos entrenadores, Emilio descubrió que un Pokémon de agua no es una buena defensa ante un Pokémon tipo planta, más que nada, porque Julián lo derrotó vergonzosamente cinco veces.

Fue en esta serie de combates cuando Emilio descubrió la importancia de la estrategia en el juego: no se trata sólo de lanzar los ataques más potentes el mayor número de veces, esto lo hace cualquier niño. Hay que conseguir que el ataque llegue en el momento y las condiciones más adecuadas. Y además se dio cuenta de que los Pokémon tipo planta, si bien carecen de ataques muy fuertes, son auténticos expertos en la preparación de este ambiente idóneo del combate.

Por eso Emilio admira a los Pokémon tipo planta, porque saben esperar pacientemente su oportunidad y esconder su impulsividad. Con el paso del tiempo, también ha admirado a las personas que se comportan así en la vida, especialmente a aquellas que sólo atacan cuando no les queda más remedio.

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