@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon


20ª edición del viernes frikiemédico

Todo el mundo sabe que hay que untar con mantequilla el molde de un pastel antes de meterlo en el horno. La mantequilla actúa a modo de lubricante y evita que el pastel se quede pegado a su recipiente.

Los alveolos pulmonares son como moldes de pastel muy pequeños, que deben ser lubricados para evitar que el aire, al entrar en ellos, se quede pegado. Si el aire se quedara pegado a la pared del alveolo, al salir tendería a llevarse el alveolo consigo y a hacerlo colapsar. El lubricante del pulmón que, como la mantequilla, evita esta grave situación recibe el nombre de líquido surfactante pulmonar.

La enfermedad de la membrana hialina es un déficit de este líquido surfactante. Afecta a bebés prematuros con pulmones inmaduros que no pueden producir su lubricante protector.

El tratamiento es bastante intuitivo: hay que lubricar los pulmones con surfactante vía traqueal; que es algo así como dejar caer en la tráquea un trozo de mantequilla.


Capítulo X

Todos los jueves se celebra en el Parque Nacional de Johto el concurso de captura de Pokémon tipo bicho. Las reglas son sencillas: el entrenador que consiga atrapar al bicho más fuerte del parque recibirá el Pokémon capturado como premio. El parque es lo suficientemente grande como para que un concurso de estas características no acabe con el ecosistema del mismo.

Como Fearing era ya lo suficientemente fuerte como para un acontecimiento de estas características, decidí participar con Numberfive, mi Oddish. El ataque principal de un Oddish joven se llama “absorber”. Se trata de un ataque débil que consiste en recuperar energías propias restando salud al adversario.

Conocemos a gente de nuestra vida diaria que basa su crecimiento personal en chuparles a los demás su propia energía, debilitándonos con su actitud. No me gustaba esta forma de ataque en mi Oddish, así que no me quedaba más remedio que entrenarle enseñándole otras estrategias de combate.

Por cierto, gané el concurso capturando al Venomoth de la foto, al que llamé Cianóptero. Esta mariposa venenosa de dos metros me echaría más de un cable en el futuro.


Un rock’n’roll para la antigua Yugoslavia (7/10)

¿De verdad que quieres ir a los Puños? -me preguntó extrañada la doctora V.- Ya no va nadie allí.

Los Bubañ son tres grandes puños de piedra de treinta metros de alto en medio de un bosque de coníferas de las afueras de Nis. Estos puños fueron un regalo de los Estados Unidos a Yugoslavia al acabar la Segunda Guerra Mundial.

Todos los años había una fiesta alrededor de los Bubañ para celebrar el fin de la Guerra Mundial… …hasta que volvió la guerra en el año 1991. Desde entonces nadie va allí. Los caminos, que a través del bosque conducían a los tres monumentos, ya han sido cerrados por la naturaleza. Entre los puños, en lo que antes era un suelo de piedra y mosaicos, ahora crece la hierba.

Y la doctora V. tiene razón: ya no va nadie allí.