@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

Primermundista

18.04.2008


Cosas que he hecho durante mis vacaciones:

Trabajar por aburrimiento.
Leer parte de la biblioteca Cochrane.
Pensar en comprarme un Mac.
Sacar mi propia línea de camisetas.
Diseñar surrealistas decorados de teatro.
Aprenderme el directorio de El Corte Inglés mejor que el del hospital.
Cambiarme de prepago a contrato.
Conseguir las 242 estrellas del Mario Galaxy.

Cosas que aún quiero hacer:

Irme de viaje, si puede ser, a Italia.
Visitar más el gimnasio, que para eso lo pago.
Alcanzar las cinco raciones diarias de verduras.
Aprender a cocinar lentejas.
Encontrar el Pokémon Battle Revolution.
Tomar cerveza y tapas con antiguas amistades.
Renovar camisas y pantalones del armario.
Ponerme al día en la cartelera de teatro.

Me temía que tarde o temprano me convertiría en primermundista de la más terrible calidad.


El lunes no pude coger ninguna de las bicicletas públicas de la estación de Los Arcos para volver a casa: algún gracioso había pinchado las cámaras de las ruedas traseras de todas las bicicletas de la estación. Para hacer más divertida su travesura, también embadurnó de ketchup el teclado del puesto de control, de modo que era imposible sacar una bici sin mojarse el dedo con salsa.

Yo, que me considero una persona muy relajada, me dispuse a volver a casa andando y disipando la ira que sentía en aquel momento con pensamientos liberadores, como cogerle la cabeza al vándalo que había cometido tal barbaridad y estampársela repetidamente contra cualquier cosa dura que hubiera por allí, como por ejemplo, una farola.

Menos mal que no lo hice. Ayer, martes, fui a por una bicicleta a otra estación, bastante separada de la anterior. Todas las bicicletas de esta otra estación habían sufrido la misma agresión. En ese momento, deseché mi idea de un joven adolescente pinchando ruedas para ser admirado por su pandilla y pensé en otro tipo de culpables, con intereses más eleborados y capaces de repetir un acto así en varias estaciones.


Estoy seguro de que os ha ocurrido alguna vez. Te presentan a alguien y nada más lo miras a los ojos notas que entre esa persona y tú podría haber una gran amistad. También percibes que a la otra persona le ha ocurrido exactamente lo mismo: os habéis caído bien a primera vista.

Creo que debe notarse en alguna parte del gesto; quizás en la comisura de la boca, que en esas situaciones sonríe de forma especial. No hablo de atracción sexual ni de amor, esos son sentimientos muy vulgares comparados con el que me estoy refiriendo hoy. Lo de hoy es algo más bonito.

Por las cosas de la vida, no coincidís durante mucho tiempo, años quizá, aún así siempre te apetecería quedar para hablar de cómo te va.

Por cierto, Emilio, a mi hermana le han diagnosticado un Hodgkin.
Es una broma.
No, con esas cosas no bromeo.

El linfoma de Hodgkin es quizás uno de los cánceres de mejor pronóstico: la supervivencia ronda el 90% con el tratamiento adecuado; aunque como mi amigo dice, no es una broma. Puede que sea más grave una apendicitis, pero cuando le toca la china a una de esas personas especiales de las que hablé antes, te cagas en la dichosa enfermedad de la célula de Reed-Sternberg.