@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

Doctora Álvarez

28.05.2008


Mi primer director de teatro decía que una buena actriz es la que es capaz de cautivar tanto en los papeles de guapa como en los de fea, opinión que yo comparto completamente.

Hoy, como no, corresponde un merecido homenaje a Rocío, que tras superar su último examen de Medicina Legal, se convierte en la doctora Álvarez. ¡Felicidades!

Foto: Rocío representando un papel de fea. Como guapa, tampoco tiene desperdicio, aunque no hace falta que ensalce todas sus cosas buenas, porque ella ya sabe que las pienso.


Los que estamos en la foto somos los participantes del curso intensivo de teatro espontáneo de la escuela Dos Lunas organizado el pasado fin de semana.

Seguramente os preguntaréis qué es el teatro espontáneo, porque yo no tenía ni idea de lo que era hasta que llegué allí. El teatro espontáneo consiste en improvisaciones basadas en historias que cuentan voluntarios del público.

Así, en un espectáculo de este tipo de teatro, un espectador narrará una historia cualquiera que le haya sucedido (una pelea en una comunión, un mareo donando sangre, un extraño reencuentro con alguna expareja) y tendrá la oportunidad de verlo representado por los actores en escasos segundos.

He aprendido dos cosas que debo mejorar sobre un escenario. La primera de ellas es empatizar con el público; es muy importante que los espectadores se crean lo que está sucediendo en la obra y esto se consigue actuando de la forma que ellos prevean: hay qué saber qué esperan de ti y has de ofrecérselo de forma seductora.

La segunda es el respeto que hay que tener con los compañeros que actúen contigo, reconociendo sus señales para que cada escena pueda ser guiada por todos los que están arriba y que no se convierta en un caos en el que cada uno decide ir por un sitio determinado.


Si bien mientras estudias el MIR se alternan pensamientos de tipo “no sé nada” y “lo sé todo”, durante los primeros días de residencia la sensación de no tener ni idea te acompaña durante todo el tiempo.

Es una sensación bastante desagradable, sobre todo porque inconscientemente vas contando las horas que quedan hasta que llegue tu primera guardia de especialidad, que será dentro de una decena de días y en la que estaré solo ante el peligro.

Ayer lunes, mi primer día, tuve mi primera guardia tutelada. La pasé con la actual residente de cuarto año, a la que le estoy muy agradecido y que pese a estar cansada y a ser su última guardia como MIR, tuvo la paciencia y la amabilidad de enseñarme todo lo que pudo con mucho cariño.

Todo fue muy bien, con momentos agradables y otros un poco tensos. Hasta que en la puerta de Urgencias, de forma completamente inexplicable, me empezó a sangrar la nariz. El nuevo residente de otorrino necesitó que le curara otro otorrino.

(más anécdotas en persona)