@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

El tema del café

30.06.2008


Hoy he ido a trabajar con los deberes hechos, pero al parecer no ha sido suficiente.

-¿Qué, Emilio? ¿Viste ayer el partido?
-Sí, sí, lo estuve viendo; vi los últimos 15 minutos y los 3 de prórroga que hubo después.
-Emilio, eso no es una prórroga; eso es un descuento.

Moraleja: Si no tienes ni idea de lo que estás hablando, mejor mantén la boca cerradita.

Hora de sentarse

29.06.2008


Aunque reflexionar es siempre necesario, no tiene por qué resultar agradable en todas las ocasiones.


Desde pequeño he sentido una cierta atracción morbosa por el extraño poema de La morsa y el carpintero de Lewis Carroll.

La poesía, de puro simple, ralla en lo ridículo. Cuenta la historia de una morsa y un carpintero que mientras pasean por la playa, engañan a un grupo de jóvenes ostras para que les acompañen a lo alto de una roca alejada del mar, donde piensan devorarlas. Al llegar, mientras que el carpintero prepara pan y salsa para el banquete, la morsa se come todas las ostras crudas, dejando a su compañero sin nada que almorzar.

Muchas interpretaciones se han dado al poema, pero no está claro qué quiere decir; de hecho, algunos filólogos creen que no significa absolutamente nada.

Sin embargo, el poema encierra un dilema interesante: es difícil juzgar quién es el malo aquí. Fue el carpintero quien preparó el crimen, pero fue la morsa quien lo cometió. Según esto, ¿a quién consideras tú culpable?