@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

Me despierto esta mañana en el hospital; son las ocho menos cuarto. Bajo a la cafetería y aún no ha llegado nadie. Pido mi desayuno, me siento y me pongo a leer mis blogs favoritos en mi teléfono.

¿Qué programa es ése? -me pregunta el compañero que llega primero.
Esto es el Twitter -respondo. Es un servicio que te permite obtener las noticias que genera la gente que te interesa. Por ejemplo,… Bitácoras acaba de publicar que… ¿”National Geographic destapará el fraude de Stonehenge“?
¿Cómo? ¿De qué va eso?
Déjame que lo lea… a ver, aquí dice que National Geographic enseñará en enero algunas fotos que demuestran que Stonehenge es un engaño. Sus piedras se tallaron a principios del siglo XX y el monumento fue levantado poco después en secreto por el gobierno inglés para crear un falso destino turístico. Y, mira, trae fotos de cómo se construyó.

Poco a poco va llegando la gente y el fraude de Stonehenge se convierte en el tema del desayuno de la cafetería del hospital. Hasta que por fin alguien acertadamente dice:

Anda ya. Eso es mentira. Eso es la inocentada del día.

Tiene razón. Ha sido la inocentada del dia, pero que a través de Internet se ha extendido internacionalmente como la pólvora. Tanta ha sido su repercusión, que National Geographic ha tenido que explicar que ellos no tienen nada que ver con esa noticia. Ya se conoce al autor del bulo que, asombrado por la repercusión de su historia, ha reconocido hace unas horas que todo ha sido una broma.

Sin embargo, todo esto me ha dejado pensativo porque ¿cuántas de las noticias que leemos a diario serán también mentiras intencionadas? ¿Y cuántas de ellas nos creeremos sin ni siquiera reflexionarlas?

Una de las peores cosas de ser médico es que, cuando tu familia se reúne otro año por Navidad y compruebas que todos siguen bien de salud o que sólo tienen pequeñas dolencias, sabes que esa situación es muy frágil. Entonces, con cierto agobio, te preguntas si al año que viene, en la próxima Navidad, volveremos a estar todos y así de bien.

A pesar de esta actualización, un poco pesimista, os deseo feliz Navidad a los que la celebráis, felices fiestas a los demás y felices guardias a los que tenemos que trabajar.

La urbanización de Pamukkale fue una barbaridad medioambiental como otras muchas que ha cometido la Humanidad.

Al parecer, este lugar se formó hace mucho tiempo sobre unas fuentes termales ricas en carbonato de calcio -comenté en el autobús. El agua, al evaporarse durante siglos, ha ido haciendo que el carbonato cálcico se precipite de esta forma tan especial.
¿Dónde has leído eso? -me preguntó alguien.
En la Wikipedia. Me la he estudiado antes de salir de España. También dice que al final del siglo XX se construyeron hoteles en la cima de la montaña, que usaban el agua de las termas y que deterioraron mucho las piscinas naturales. Por eso, los hoteles se acabaron demoliendo y se construyeron encima de donde estaban unas piscinas artificiales, que son a las que nos van a dejar entrar hoy.
¿Y dice algo más la Wikipedia?
Sí. Que estas aguas termales son ligeramente radiactivas.

Cuando llegué, no me decepcioné, porque antes de llegar ya me había hecho a la idea de que el lugar era más pequeño de lo que parecía en las fotos de las agencias de viaje.

Esto de las montañas blancas y la radiactividad, ¿sabéis a qué me recuerda? -preguntó Manolo. A los depósitos de fosfoyeso de Huelva.

Al volver a España, me estudié en la Wikipedia qué era eso de los depósitos de fosfoyeso de los que nunca había oído hablar. El fosfoyeso es un desecho que se produce durante la síntesis de ácido fosfórico. Si entráis en Google Earth, al este de Huelva, en la orilla del río Tinto, hay una inmensa mancha blanca, tan grande como media ciudad, formada por fosfoyesos. Para empeorar la cosa, los fosfoyesos tienen restos de radio y uranio y, por lo tanto, también son radiactivos.

¿No hablábamos hoy de barbaridades medioambientales cometidas por la humanidad? Pues ahí están todavía los depósitos de fosfoyeso de Huelva.