@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

Antes de comenzar a ejercer la Medicina, creía que los médicos se encargaban de escuchar a los pacientes. Ahora me he dado cuenta de que estaba equivocado: los médicos no escuchamos lo que dicen los pacientes, sino que lo filtramos.

El filtrado de la información es todo un arte. Es algo más que escuchar simplemente; filtrar es escuchar activamente lo que dice un enfermo separando lo importante de lo que no lo es. Por ejemplo, si recibo a un paciente que sangra por la nariz, yo filtro de esta manera:

Verá, es que esta mañana me levanté y me fui al trabajo (nada relevante, no me sirve) y cuando comencé a trabajar, me empezó a sangrar la nariz (primer episodio esta mañana). Esto a mí ya me había pasado una vez: tenía seis años (dato poco importante), pero desde entonces no me había vuelto a pasar y fíjese que mi mujer sí que sangra mucho por la nariz (no influye). Una vez yo estaba tomándome la pastilla de la tensión (ALERTA),…
-¿Padece usted de la tensión?
-No, yo la tengo muy bien controlada (ALERTA GORDA, seguro que no está tan bien controlada), desde que mi médico me puso tres pastillas (¡TRES!) ya tengo la tensión muy bien, lo que pasa es que las pastillas me dan muchos dolores de cabeza, cómo uno que tengo desde esta mañana (¿CRISIS HIPERTENSIVA?), fíjese que tontería. Bueno, pues yo le contaba que una vez yo estaba tomándome la pastilla de la tensión, y cuando bajé la cabeza, se cayó al suelo una gota de sangre, que yo creía que era de la nariz, pero en realidad es que me sangraba una uña,…

En este proceso de filtrado, hay una cosa que me encanta, que son las palabras “Ábrete sésamo”. Son palabras, que el paciente que viene a Urgencias dice sin darse cuenta y que hacen que se gane un ingreso:

Me duele la garganta (te vas a la calle con analgesia), me duele tanto, tanto, tanto, que “no me pasa ni la comida ni el agua” (ah, pues si es así, te quedas con nosotros, como dicen en Operación Triunfo).
Me supura el oído de toda la vida (gotas y a casa), pero esta vez me viene de vez en cuando una sensación que “la habitación me da vueltas” y me da sudor frío y ganas de vomitar (pues no te vas a ir a casa).
Me están tratando con radioterapia un cáncer de laringe (seguro que tiene sensación de quemazón) y “noto cierta dificultad para respirar” que me agobia (seguro que te tengo que meter en quirófano).

No me pasa ni la comida ni el agua“, “la habitación me da vueltas” y “noto cierta dificultad para respirar” son palabras mágicas. Dímelas en Urgencias y te abriré las puertas del hospital, del mismo modo que la cueva de Alí Babá se abría al decir las palabras “Ábrete sésamo“.

Viernes 19

15:30 Decido que hoy será la primera noche que pase en mi nueva casa.
19:00 Mhm… ya va siendo hora de hacer la maleta.
19:30 Ya tengo la maleta hecha con ropa suficiente para todo el fin de semana.
19:35 No tengo coche. Tengo que irme en metro y después andar veinticinco minutos.
20:45 Hace diez minutos que me bajé del metro. Aún me queda más de la mitad del camino y no tengo mucha más fuerza para arrastrar la maleta.
21:15 Deshaciendo la maleta en mi casa.
22:15 Cenando en la pizzería de al lado de mi casa con mis compañeros de hospital. Entrada, pizza y postre. Voy a reventar.

Sábado 22

00:05 Enseñando mi casa a mis compañeros de hospital. Alguien se apoya en el piano y sufro por mis vecinos.
00:45 Una copa en el bar de enfrente.
01:45 ¿Te vas ya, Emilienko? Venga, vámonos a bailar un rato,…
02:00 En el primer sitio de baile todo el mundo parece que tiene menos de 20 años. Sensación de asaltacunas.
02:10 En el segundo sitio de baile todo el mundo tiene bastante más de 40 años. Sensación de solomillo en jaula de fieras.
02:45 Este sitio está más lejos, pero está muy bien.
02:50 Otra copa.
03:14 Mi estómago comienza a protestar por la segunda copa.
04:00 Qué vergüenza me da que me manden a hacer de Celestino,…
04:10 Te hemos pedido otra copa, Emilienko.
04:25 Me siento muy mal, me quiero ir a casa.
04:30 Convencido para quedarme un poco más.
05:25 Hora en la que la cosa se pone lo suficientemente paranoica como para que definitivamente me vaya a casa.
05:55 Llego a casa.
05:57 Joder, ¡qué frío en la cama!
05:58 Cogiendo el calentador cuidadosamente.
05:59 El calentador se me cae el suelo y como es de metal, hace un ruido de mil demonios.
06:10 En la cama,… en mi cama,…
06:12 Sólo tres copas esta noche y con unas ganas terribles de vomitar.
07:45 Despertar agitado. ¿Me he quedado dormido con el calentador puesto?
07:46 Apago el calentador.
09:30 Campanas de la iglesia de al lado anuncian atronadoramente una misa.
09:40 Una buena ducha caliente me ayudará a empezar bien el día.
09:43 Se corta el agua caliente.
10:10 Tras desayunar, comienzo a satisfacer mis compulsiones de limpieza.
12:30 Llevo más de dos horas fregando. Debería irme al supermercado a comprar algo.
13:15 No hay carritos en el supermercado. Llevo las manos llenas de comida.
13:16 Móvil. Tengo que dejar mi compra en el suelo.
13:17 ¿Emilienko? ¿Te acuerdas de que hoy es la fiesta sorpresa de Dino? Es una barbacoa dentro de diez minutos.
13:21 Corriendo por las calles de Sevilla con mi compra.
13:31 ¡Llego a tiempo a la fiesta!
13:50 La única bebida de la fiesta son mojitos. No quiero ni pensar cuanto alcohol he bebido en mis primeras veinticuatro horas solo.
18:30 Salgo de la fiesta prometiendo a mis amigos que quedaré con ellos esta noche a las doce.
19:10 Mercadona. Necesitaba comprar limpiaplatos. Una extraña sensación me invade; no sé si estoy cansadísimo o simplemente borracho y apoyado en el carrito.
19:25 En casa de nuevo. Sé que no es hora, pero necesito una siesta.
19:31 Quedándome dormido,…
19:47 Móvil. Mi familia viene de visita.
19:50 Ordenando un poco antes de que llegue mi familia.
21:10 Llega mi familia. Me quieren invitar a cenar fuera, pero declino la invitación diciendo que me molesta el estómago (y es verdad).
21:20 Se va mi familia. Visita express.
21:35 Hasta las doce que he quedado, voy a estudiar un poco en la cama.
21:42 Vías de diseminación del carcinoma escamoso de glotis…
21:45 Zzz…

Domingo 23

02:45 ¿Dónde estoy?
02:47 Mierda, yo había quedado a las doce.
02:48 Es más, ni siquiera he cenado.
02:49 Zzz…
09:30 Hoy también hay misa.
09:42 Disfrutando de una ducha caliente.
09:45 Se vuelve a cortar el agua.
11:20 Jornada de pintura mientras de fondo en la tele se escucha un programa de adistramiento de perros.
12:45 Invito a Manu y a Rocío a almorzar.
15:45 Llegan Manu y Rocío. Preparo espaguetis y filetes de pollo.
15:55 Me acabo de dar cuenta de que es mejor no preparar tomate frito hasta que no compre una tapadera para la sartén (todos los muebles de cocina llenos de tomate).
16:10 He preparado demasiados espaguetis. Sobran filetes para que coma hasta el jueves.
16:20 Manu se apoya en el piano para despertar a mis vecinos de la siesta.
16:32 Manu y Rocío me ayudan a limpiar el estropicio de la cocina.
18:00 Manu me devuelve a casa. En lo que queda de tarde, estudio como Dios manda, esquematizo algunos artículos, resuelvo papeles y hago todo tipo de cosas productivas y ordenadas que se supone que debe hacer una persona seria. Espero que los próximos fines de semana sean más organizados, porque si no creo que no voy a servir mucho para vivir solo.

Como está muy de moda hablar de la Blogosfera y a mí me gusta ser original, hoy os voy a explicar qué es la Globosfera.

Cuando era pequeño, sabía que los globos de helio había que agarrarlos bien, porque eran más ligeros que el aire y se escapaban fácilmente. Pero por otro lado, también sabía que la presión atmosférica iba disminuyendo conforme mayor era la altura a la que nos encontrábamos. Así pues, llegué a la conclusión de que, a una altitud determinada, la fuerza con la que la Tierra atrae al globo sería igual al empuje que la atmósfera que hace para que el globo suba y por lo tanto, éste se pararía.

Con todos los globos que se han escapado, se iría formando la Globosfera, una capa de globos de colores que quedaría justo encima de nosotros. Yo es que de pequeño ya era un poco cursi y repelente.

Ya más mayor, estudié que en las capas superiores de la atmósfera, se producen temperaturas lo suficientemente extremadas como para hacer que los globos fugados exploten. Sin embargo, a favor de mi teoría proglobosférica, puedo argumentar que todos nosotros hemos visto en más de una ocasión cómo sube el globo que se le acaba de escapar a un niño pero, ¿alguna vez alguien ha visto caer un globo desinflado?

Las pasadas Navidades, visité con Laura y Julia la feria de artesanía de la Plaza Nueva. Al darme la vuelta bruscamente, me choqué con un padre de una treintena de años, con barba, que le sostenía el globo a su hija. Con el choque, el globo se le soltó y a pesar de los saltos que él y yo dimos, no conseguimos atraparlo.

-Lo siento mucho -le dije.
-No, más lo siento yo -respondió.
-Lo siento, perdón.

Y nos miramos unos segundos el uno al otro, muy afligidos.

Laura y Julia lo habían visto todo desde fuera. Más tarde, me dijeron la mirada de pena que compartimos, había sobrecogido a todos los que pasaban por allí. Porque, ¿a quién no le da pena que se escape un globo?