@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

REGLAS (SELECCIÓN)

Bienvenido a Sevilla. Como tu anfitrión, espero que hayas tenido un buen viaje y que tu primer contacto con la ciudad haya sido positivo y agradable. A continuación, te comento algunos aspectos que te ayudarán a vivir en esta casa.

Nada más llegar, se te proporcionará un llavero. Debes devolver este llavero el día de tu partida. Has de tener mucho cuidado con las llaves porque,si éstas se te pierden, tendrás que pagar una nueva cerradura.

Los enchufes de teléfono sólo están habilitados para un router de internet. No funcionan para teléfonos. Sin embargo, si traes tu ordenador portátil, puedes usar la red wifi de la casa de forma gratuita.

No están permitidas las visitas sin avisar; si quieres traer visitas a casa, debes de hablarlo conmigo primero. En cualquier caso, no están permitidas las visitas de más de tres personas ni las fiestas.

Si te enamoras, seré feliz por vosotros dos. Sin embargo, bajo ninguna circunstancia está permitido compartir el dormitorio o la cama.

En ocasiones puedes notar que no hay agua caliente a pesar de estar el grifo abierto. Si esto ocurre, corta el agua, espera un par de minutos y enciende el agua caliente a toda potencia. En poco tiempo, el agua se calentará.

Para prevenir malos olores, el cuarto de baño hay que limpiarlo dos veces por semana: los viernes y los lunes. Si te duchas con agua caliente, debes encender el extractor. Del mismo modo, si utilizas el hornillo para cocinar, recuerda encender la campana extractora.

Tus platos y vasos sucios tienes que lavarlos inmediatamente después de comer, no pueden quedarse sucios en el fregadero. Recuerda recogerlos cuando estén secos y colocarlos en su sitio.

Si has estudiado música, puedes tocar el piano, pero no jugar con él. Por la salud mental de los vecinos, el piano sólo se debe tocar de 12:00 a 14:30 y de 18:00 a 20:30.

Recuerda que te encuentras en una ciudad nueva, llena de sitios estupendos que descubrir. ¡No pases mucho tiempo en casa! Sal, explora y dime lo que has encontrado. Estaré encantado de escucharte.

Estuve a punto de caer en la tentación cuando vi cómo el mantenedor del supermercado colocaba en la nevera unas tartas de queso recién hechas, detrás de los donuts de chocolate. Me alejé de allí deprisa con mis yogures blancos, mi bolsa de pan integral, mi lechuga y mis dos cajas de leche desnatada.

Cuando yo no hacía la compra, era todo más fácil, porque yo no tenía la responsabilidad de seguir una dieta sana. Pero ahora tengo que preocuparme de comer frutas y verduras todos los días y de no abusar de los azúcares refinados.

¿Me puedo tomar un donut para merendar? -preguntaba antes, cuando quería hacer trampas.
Claro, hijo, no seas tonto, tómatelo si te apetece -me respondían, y entonces me comía tres o cuatro.

En la cola del Mercadona, me pregunté con cuánta frecuencia me podría permitir este vicio de los dulces a partir de ahora.

Los que no trabajan en un hospital se sorprenden mucho cuando se enteran de que a algunos cirujanos les gusta escuchar música en los quirófanos mientras operan. No es ninguna tontería. A mí, personalmente, me anima mucho cuando, después de algunas horas de intervención, alguien enciende el CD y suena el suave ritmo de Aretha Franklin en “I say a little prayer”.

Pero Aretha ya no cantará en mi quirófano nunca más. Si la SGAE ya ha atacado en guateques de bodas, en peluquerías de caballeros y en clases de aerobic de humildes gimnasios, los hospitales no tardaremos en caer.

Yo paso. Me he preparado un par de discos con música libre de canon para escuchar en los momentos tensos, para que la SGAE no pueda decirme nada.

Por supuesto, todo esto me parece ridículo. Sin embargo, creo que los primeros que tendrían que protestar en esto deberían ser los propios artistas a los que la SGAE representa porque, con tanto canon y tanta multa, al final no les va a escuchar ni su padre.

Tras la aprobación de la Ley de Economía Sostenible, apoyo públicamente el MANIFIESTO EN DEFENSA DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES EN INTERNET.