@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

La Medicina tiene tres patas. La primera pata, es en la que pensamos todos al hablar de Medicina: la pata de la asistencia a los ciudadanos, con sus tres grandes ramas: la prevención de la enfermedad, su diagnóstico y tratamiento y la rehabilitación de las secuelas. Sencillo, ¿no? Vale, pero aún quedan otras dos patas.

La segunda pata es la investigación. La investigación ha permitido muchas cosas. Por ejemplo, es la responsable de que hoy en día la tuberculosis se trate con modernos fármacos y no cortando trozos de pulmón. Sí, nadie duda de la importancia la investigación. Sin embargo, la tercera y última pata no ha corrido la misma suerte. Esa pata es la formación: enseñar a los estudiantes lo que uno sabe para aumentar la efectividad del aprendizaje.

Mentes pensantes de todo el país llevan años dándole vueltas a sus cabezas para mejorar la formación. Una tarde de abril de 2010, a Juan Ramón se le ocurrió una idea: ¿y si lleváramos las nuevas tecnologías y la web 2.0 al terreno de la docencia? Acto seguido, se puso a trabajar en el tema y decidió convocar en una reunión informal a los interesados en el tema (es decir, a los mismos cuatro frikies de siempre que nos creemos que pintamos algo en esto de la salud 2.0 en Andalucía Occidental).

Y estuvimos hablando y hablando. También tomamos café y dulces, pero no quedaría bonito decir que las primeras ideas sobre docencia médica 2.0 se expusieron con la boca llena de mazapán. Y cada uno sacó sus propias conclusiones y, como yo estuve allí, también me llevé la mía. A saber:

La aplicación de nuevas tecnologías en la docencia de la Medicina seguramente tenga grandes ventajas docentes pero… …pero un estudiante de Medicina es tradicionalmente un tipo con poco tiempo. Si tiene que estudiarse una asignatura y después tener que dedicar un tiempo extra al aprendizaje 2.0 de dicha asignatura, le estamos haciendo un flaco favor. Por lo tanto, el uso de wikis, blogs, microblogs, foros, redes sociales y todo ese tipo de páginas debería enfocarse para facilitar la vida del alumno y permitirle aprender más, dedicando menos tiempo. Y yo creo que eso es posible hacerlo de dos maneras:

1. Seminarios a principio de curso sobre todo esto. Algo así como: “Chicos, esto es Twitter; así se abre uno un blog; fijaos en las ventajas de un documento compartido de Google Docs; pensad en las posibilidades de una wiki”. Y una vez que los alumnos tuvieran los conocimientos, dejar que los usaran libremente (si creen que los pueden necesitar), como ellos consideraran más oportuno. Ésta es la opción más segura.

2. Seleccionar una asignatura y convertirla al dospuntocerismo. Estimular al alumnado a la opinión y a la reflexión crítica de sus contenidos de forma pública. Evaluar la creación de contenidos del grupo y abandonar el sistema tradicional sustituyéndolo por una especie de “CiberBolonialismo”.

En fin, esa conclusión llegué. Bueno, en realidad pensé en algo más: pensé en difundir esta idea por mi blog. Sé que hay estudiantes que de vez en cuando se pasan por aquí. Precisamente hoy me interesa vuestra opinión. Contadme qué os parece todo esto, si sería útil o toda una chorrada, porque vosotros sois los más interesados.

-…entonces ahora vas a vivir con una inglesa. En fin, allá tú.
-¿Por qué?
-Bueno, ya sabes. Los ingleses no tienen fama de ser muy limpios.

Odio los estereotipos. Quizá porque soy andaluz y sé lo que es un estereotipo: todo un lastre con el que hay que cargar cuando uno sale fuera de casa. Si fuera madrileño y tuviera que aguantar la fama de chulito pensaría: “Dirán eso de mí porque tengo en mi ciudad muchas cosas de las que presumir“. Si fuera catalán y tuviera que aguantar la fama de tacaño pensaría: “Seguramente sea por la envidia de vivir en uno de los lugares de España más desarrollados económicamente“.

Ser andaluz y tener que soportar la fama de vago cuando resulta que trabajo 56 horas semanales en promedio y cuando sentarme en mi sofá se ha convertido en un lujo infrecuente me toca los órganos pares, por decirlo finamente.

Volviendo a la inglesa, lo triste del caso es que el comentario acerca de su higiene se me quedó grabado en el subconsciente. Eso es lo malo de los estereotipos y de los chistes racistas, homófobos y de leperos: tú siembra, que algo queda.

El caso es que dos días después de haber mantenido esa conversación, mientras pasaba por la puerta del dormitorio de la pobre chica, percibí un olor inconfundible. De allí dentro venía un intenso olor a sopa de tomate. Con cebollas. Sopa de tomate con cebollas.

Aquel olor se me fue convirtiendo en toda una obsesión y con poca solución: desde luego no podía entrar en su cuarto a buscar restos de comida y no me parecía cortés preguntarle si guardaba verduras debajo de la cama.

Llegó el día en el que la inglesa abandonó mi casa. Ni cinco minutos después de que se hubiera ido, me calcé un par de guantes dispuesto a desinfectar su habitación. Me dio bastante vergüenza comprobar que había sido la huésped más limpia que había tenido: ni siquiera encontré un triste pelo debajo de su cama.

Y seguramente os preguntaréis de dónde venía el olor. Tras un par de días, descubrí un trozo de cebolla, que seguramente a algún vecino de arriba se le habría caído por la ventana de la cocina. El trozo había aterrizado sobre una máquina de aire acondicionado y, con el calor que ésta desprendía, se había ido tostando lentamente.

Lleváis tres años apañándooslas para aparecer durante los últimos días de mayo o los primeros de junio, durante esas tardes templadas que se suelen continuar con noches deliciosas y en las que mi ciudad entera parece ponerse de buen humor.

Las primeras veces que os meto el diente, me quedo con un sabor en la boca duro y ácido, que con el paso del tiempo consigo que se vaya dulcificando. Y cuando llega el periodo de madurez, apenas tres o cuatro semanas después de haber empezado, desaparecéis, sin que nadie me pueda decir por qué ocurrió y dejándome siempre con ganas de más.

Para el que no sepa de lo que estoy hablando, le tengo que decir que me refiero a los albaricoques.