@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

-¿Has visto “La Ola”? -me preguntó un adjunto joven a altas horas de una guardia.
-¿Qué ola?
-“La Ola”. Una película de Dennis Gansel. ¿No la has visto? Deberías. Te la recomiendo.

Ayer por la noche me hice un sandwich y me puse a ver la película. Para los que no sepan de qué va, se la comentaré un poco sin decir nada del final. Se trata de la historia de un profesor en un instituto alemán que, durante un seminario sobre política, pregunta a sus alumnos si creen que es posible una nueva dictadura en Alemania.

Todos ellos dicen rápidamente que no, que el pensamiento y la filosofía actuales de vida harían imposible algo así. Sorprendido por tanta rotundidad, propone a sus alumnos un experimento. Implanta en la clase un sistema autoritario y fomenta entre aquellos alumnos el sentimiento de grupo, haciéndoles creer que mediante este sistema serán mejores que los alumnos de las otras clases. Pronto, la mayoría del grupo se entusiasma con la idea y propone que se autodenominen “La Ola” y que utilicen uniformes y un saludo especial para diferenciarse de los demás.

Podría contar más, pero prefiero que la veáis porque merece la pena. El caso es que, mientras yo estaba viendo la película, establecí algunos paralelismos entre el grupo “La Ola” y este otro grupo recientemente creado llamado “La Blogosfera Sanitaria”. ¿Corremos nosotros riesgo de convertirnos en un grupo fascista como les ocurrió a estos alumnos? Me gustaría analizarlo:

La Ola tiene un gran sentimiento de grupo. Lo mismo ocurre con la Blogosfera Sanitaria. Somos un grupo. Un grupo abierto, dirán algunos. Bueno, La Ola también era un grupo abierto. Confiamos en este grupo para resolver dudas internas y consultar y compartir opiniones. Es un grupo heterogéneo y por tanto excelente para hacerlo: hay médicos, enfermeros, auxiliares, gestores, farmacéuticos, compañías privadas y periodistas. En nuestro grupo ocurre que si alguien tiene un problema y lo comparte, los demás acuden a dar consejo.

La Ola se cree superior a los demás. La Blogosfera Sanitaria no; o al menos espero que no. Defendemos la horizontalidad del Sistema Sanitario y la aplicación de las nuevas tecnologías. La horizontalidad es incompatible con la superioridad. Pero, ¿se puede considerar la creación del Manifiesto de Abla como una conducta autárquica o despótica? Desde luego ha sido redactado por una minoría de personas que creíamos representar los deseos de la sociedad y lo hemos hecho en nombre de lo que creemos su bienestar. Mhm… este punto me genera muchos conflictos internos.

La Ola tiene un líder. La Blogosfera Sanitaria, durante los años que la he conocido, no ha tenido un líder definido como tal. Pero sí es verdad que siempre ha habido alguien cuyas opiniones eran más respetadas y cuyos temas que proponía se expandían exponencialmente generando opinión en los demás. En nuestro caso, esa persona ha ido cambiando cada cierto periodo de tiempo. No me gustaría decir que tenemos un líder, pero sí alguien que va abriendo camino. Y eso en alemán se llama Führer.

Los que comienzan a discrepar con la ideología de La Ola son rechazados. Por fin en algo creo que nos diferenciamos mucho. En la Blogosfera Sanitaria, la pluralidad de opinión es bienvenida. Sin embargo, podría enumerar algunos casos en los que blogueros con opiniones radicales han sido rechazados temporalmente por el resto del grupo.

Si La Ola desaparece momentáneamente, entre los miembros se crea un sentimiento de orfandad y se hacen de repente conscientes de lo absurdo que era el grupo. Esto no puedo comentarlo porque aún no ha pasado. Cada uno debería planteárselo.

He tenido la necesidad de escribir este texto y no me gustaría ganar antipatías por él (¿es esto necesidad de aceptación por el grupo?). Creo que la Blogosfera Sanitaria ha sido y es algo bueno y que su creación ha aportado mucha riqueza de pensamiento a sus miembros. Pero precisamente ahora, cuando cada vez tiene más peso, es necesaria una crítica para que no nos ocurra lo que les ocurrió al grupo de alumnos alemanes.

Si queréis saber qué fue, os invito a ver la película.

-Hola.
-Hola.
-Disculpe, doctor, ¿tendría un momento?
-Sí, sí, dígame.
-Verá, vengo de una compañía farmacéutica y me gustaría presentarle mi producto.
-Claro, pase.
-Verá, se trata de una nuevo fármaco para el tratamiento de…
-¿Cómo? ¿Otro más?
-Bueno, sí, la nueva molécula es de la misma familia que sus antecesoras pero tiene muchas ventajas en comparación con ellas. Presenta menos interacción con otros fármacos y mejores características farmacocinéticas, lo que le permite administrarla en menor número de dosis y con mayor seguridad. ¿Qué le parece?
-Pues me parece muy mal, la verdad.
-¿Mal? ¿Por qué?
-Mal porque la enfermedad para la que sirve este fármaco ya tiene un tratamiento efectivo. No necesito un nuevo protector gástrico, ni otro betabloqueante, ni más antiinflamatorios, ni modernos antibióticos. Ya hay muchos de esos y funcionan bien. Mal porque el dinero que se ha gastado en investigar esta nueva molécula podría haberse invertido en estudios sobre tratamientos para enfermedades en las que aún se necesitan armas terapéuticas: el adenocarcinoma de páncreas, la esclerosis lateral amiotrófica, la mucormicosis rinocerebral invasiva y el glioblastoma multiforme, por ejemplo. Mal porque…

(…)

-¿Doctor? ¿Doctor? ¿Se encuentra usted bien?
-¿Eh? Ah, sí, disculpe, me había distraído un momento…
-Parecía que tuviera la cabeza en otra parte…
-Dígame, lo siento.
-Le decía que vengo de una compañía farmacéutica y me gustaría presentarle mi producto.

Me da pena que el cisma entre los asistentes del EBE haya aumentado respecto al año pasado.

Cada año, es mayor el número de asistentes al EBE que no tienen blog personal y acuden representando a su empresa, con la intención de aprovechar las oportunidades de negocio que esta convención ofrece.

En contraste con ellos, todavía asistimos al EBE bastantes blogueros humildes, que seguimos viendo en Internet una oportunidad inigualable de expresar nuestros conocimientos, nuestras opiniones y nuestros sentimientos de forma altruista, porque nos apasiona pensar que aportamos algo a quien nos quiera leer.

No es que crea que está mal que empresas privadas aprovechen esta reunión para buscar nuevas oportunidades, no quisiera que se me malinterpretase. Es algo bueno y deseable que esto ocurra. Sin embargo, sí que pienso que cuanto mayor es la presencia de éstas, más se contribuye a que nosotros, los blogueros vocacionales, perdamos nuestra inocencia y nuestra ilusión por crear un mundo en el que la información puede llegar a todas partes.

Por eso me duelen los oídos cada vez que escucho en el EBE la famosa frase de “cómo hacer que tu blog gane dinero“.

Este año, Andrés no ha venido. Andrés tiene un blog, de poesía. Escribe muy bien. El año pasado estuvo conmigo en el EBE y, el domingo, cuando todo terminó, lo llevé de vuelta a casa en mi coche.

-Pero no me han resuelto una duda en el EBE -me dijo.
-¿Qué duda, Andrés?
-Han hablado de muchas cosas, pero nadie ha dicho qué tengo que hacer para cambiar el color de fondo de mi blog. Parece una tontería, pero es que no sé hacerlo.