@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

Lo primero que quiero decir es que yo no soy ningún santo y que, por supuesto, soy moralmente falible. Lo segundo, es que tengo un problema en forma de compromiso.

La semana pasada, unos amigos lejanos me invitaron a un torneo de PaintBall; ese juego de guerra ficticia en el que se disparan bolas de pintura. Todo el mundo que conozco que lo ha practicado habla maravillas de él: dicen que se descarga adrenalina, se pasa bien y se fomenta el espíritu de equipo.

El día de la partida, tenía que trabajar, por lo que me disculpé diciendo que no podía ir.

Sin embargo, tener que ir al hospital ese mismo día fue providencial, porque a mí nunca me ha parecido muy ético jugar a las guerras. El motivo es que en este preciso momento y en este mismo planeta, hay personas que están haciendo lo mismo que en ese juego, pero con balas de verdad y con una sola vida.

No quiero hacer juicios de valor de las personas a las que les gusta el PaintBall. Yo sólo digo que, por mis propios motivos éticos no quiero practicarlo.

Pero, si me invitan a participar en una competición, ¿cómo debería actuar? ¿Tendría que hacer de tripas corazón e ir, rechazarlo inventándome alguna excusa o argumentar mis motivos para no participar? Y si hago lo último, ¿cómo me las arreglaré para no quedar como un ridículo moralista?

Llueve. Si llueve no hay cofradías en Sevilla. Y esto da lugar a dos actitudes muy diferentes en mi barrio.

Por un lado, están a los que esta situación les crea una profunda congoja. No sé cómo se habrá tomado el dueño de la ferretería que no haya salido la Macarena; él, a quién ya le he escuchado en varias ocasiones a lo largo del año comentar las reuniones de la Junta de Gobierno de esta Hermandad. Mejor suerte ha tenido el de la recova; ése que adorna su tienda con fotos de la Amargura; que ellos han podido salir este año.

En el extremo opuesto, están los que se alegran de que se suspendan las cofradías, que no son pocos, y a los que también es fácil tener oportunidades de escuchar.

-No hay derecho a que durante una semana no pueda meter o sacar el coche de mi propio garaje. No hay derecho. Ojalá llueva toda la semana.

Tengo que decir que yo estoy más próximo a los primeros que a estos segundos. No porque no me solidarice con ellos, que yo también sufro las dificultades para llegar a mi propia casa durante esta semana; sino porque cuando decidí vivir en el centro, sabía que la Semana Santa implicaba forzosamente problemas en el acceso a mi domicilio durante bastantes días.

He vivido en muchos sitios de esta ciudad mía. Estuve años cerca del campo de la Feria, tolerando una semana de mañanas, tardes y noches de ruidos, y encontrando amantes, orinas y vómitos diariamente en mi propio portal. También residí años cerca de un estadio de fútbol, que cada dos semanas sigue congregando a miles de seguidores que han celebrado bastantes trofeos de competiciones a nivel europeo hasta altas horas de la noche (no me pregunten qué copa era, que no tengo ni idea, y con esto se pueden hacer una idea de lo que a mí me interesa este deporte).

Pero cada vez que he vivido en uno de estos sitios, he sido consciente de antemano de las incomodidades que suponen las concentraciones masivas de personas que se producen de forma periódica y, por tanto, las he tolerado estoicamente.

Por eso, cada vez me molesta más que haya personas que no duden en manifestar públicamente su alegría de que este año se suspendan las cofradías, argumentando las incomodidades que éstas les suponen y sin tener en cuenta a las personas que llevan el año entero preparándose para estas fechas. Procesiones en el centro de Sevilla lleva habiendo muchos siglos y, vivir en el centro, supone aceptar su existencia.

Todo el mundo sabe qué es una UCI. ¿O quizás no?

Sabemos que es una parte del hospital a la que van los enfermos más graves pero, ¿qué es lo que ocurre dentro de ella? Y si nosotros somos los afortunados que estamos fuera, ¿cómo afrontar el ingreso de un ser querido en estas unidades?

Gloria protagoniza este segundo capítulo del Podcast en el que nos explicará todas estas preguntas con un lenguaje sencillo y además, como postre, nos dará unos pequeños trucos sobre cómo actuar cuando un desconocido se cae en la calle delante de nosotros.