@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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A la mayoría de los enfermos no les dije adiós. Supongo que me daba cierta rabia no saber nunca cómo iban a informar la TAC que les prescibí; o si la biopsia que les tomé resultó positiva; o si se les cortó la otorrea; o si empezaron a respirar mejor por la nariz; o si el programa de rehabilitación vestibular doméstico consiguió que se sintieran más estables.

A los enfermos más cercanos sí les dije que me iba, pero no les conté adónde. La auxiliar de mi consulta me decía que mientras que ellos me preguntaran no había problema ético en decirles dónde iba a pasar consulta a partir de junio. Pero a mí no me parecía bien y, por mucho que me preguntaron, me mantuve en silencio. Quien tuviera mucho interés, ya me encontraría.

En el servicio de Otorrinolaringología, hubo una fiesta muy bonita, con sonrisas y abrazos y fotos y conversaciones y regalos y vino; una fiesta marcada por la alegría sorda que suele marcar el fin de una etapa. Y fuera del servicio, también les dije adiós al adjunto de las sillas y a la enfermera de la botella de suero, para demostrar la admiración que sentía por ellos por el esfuerzo que hacían cada día con cada enfermo.

Del Sistema Sanitario Público me despedí también, aunque le dije que sabría de él por los periódicos. Y que le deseaba mucha suerte. De todo corazón.

  1. Dra Jomeini dice:

    Feliz fin de residencia, que hemos compartido juntos (a ambos lados del telón de quirófano y a 3000 kms de distancia). Mucha suerte, señor otorrinolaringólogo.

  2. schlappen00 dice:

    Mucha suerte en tu nueva etapa. De la sanidad pública me parece que nos vamos a despedir todos en cualquier momento…

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