@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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Capítulo 2×15

-He acabado de leer el libro ese, el de Hornby, “Alta fidelidad”, por fin reuní las agallas para acabarlo.
-¿Y qué tal?
-Bueno, efectivamente ha servido para amargarme el fin de semana. No debería estar muy sorprendido de todas formas. Lo mismo me pasó cuando acabé “Cómo ser buenos” o “En picado”, del mismo autor. Me influye mucho siempre de lo que habla este hombre. De hecho, ahora mismo, tengo la sensación de estar imitando su forma de escribir.
-¿De qué va?
-No sé, Jorge. El libro va sobre ti y sobre mí, va de los treinta años, de la insatisfacción crónica, de la desilusión sentimental y laboral. La historia es una puya que se clava en el corazón.
-¿Por qué?
-Creía que ya era suficiente con tener que lidiar con esta situación, con la de plantearse continuamente la propia vida, con la incertidumbre de saber si nos espera algo mejor o si, simplemente, esto es todo.
-La vida ya no cambia tanto a partir de cierta edad.
-Y ése es precisamente el problema. Hace cuatro años comenzamos el viaje por Hoenn donde hemos conocido a casi una centena de entrenadores. Tú ahora vives en Madrid; yo ahora tengo un cradily; pero, a pesar de eso, ¿sientes que algo haya cambiado realmente en tu vida?
-No, a pesar de eso, no.
-Pues ahí está el problema: realmente no ha cambiado nada, puede que tampoco cambie y esa promesa del “algo más” cada vez se va haciendo más tenue. A la misma conclusión llega el protagonista del libro en los últimos capítulos.
-¿Y qué ocurre entonces?
-Pues se resigna a que la vida es así, más plana, no tan intensa como él la había imaginado. Y cuando acepta esto, comienza a ser feliz. Pero no se da cuenta de que, para lograr su felicidad ha tenido que caer en algo muy horrible: se ha resignado a la calma. Ha caído en la tonta complacencia de la apatía.
-Es horrible.
-Es horrible, sí. Pero yo no quiero caer en eso para encontrar mi sitio, para encontrar mi paz interior. A veces miro alrededor y veo a personas que eligen ese estilo de vida; parecen felices, y yo, al lado de ellas, parezco inmaduro. Si tengo que elegir madurez y plenitud por resignación, prefiero… …prefiero seguir jugando a Pokémon y seguir buscando algo que no sé qué es.
-No tengo muy claro si lo que estás planteando sobre la vida de las personas que dejan de buscar es madurez.
-Yo tampoco. Tal vez, la madurez sea entonces plantearse cosas como esta.

  1. Gloria María Valle dice:

    Mi queridísimo Dr. Domínguez!!! Como añoraba tu melancolía y debo decirte que el protagonista de ese libro, a mi parecer, esta en lo cierto. La aceptación de la calma te conduce al disfrute con la máxima intensidad de las cosas. No creo que la vida cambie poco con los años, la cuestión es que soñamos de niño con una vida llena de aventuras y fuera de lo cotidiano, como el héroe del cuento, en continúa evolución y sin facturas que pagar, lavadoras que poner, responsabilidades ineludibles,… y eso dista bastante de la realidad.
    Tu vida es apasionante pero vista desde otros ojos que no son los tuyos, como le pasa a la mayoría. Por eso, acepta y valora cada pequeño cambio porque cuando te des cuenta, habrás narrado la mejor de las historias de aventuras jamás escrita.

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