@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

Estás dentro de 2. Hoenn

Capítulo 2×06

El primer cambio ocurrió hace cinco años. No fue algo meditado ni planificado; sino que ocurrió súbitamente, sin avisar, como si no se hubiera podido contener más tiempo. Numberfive, mi precioso Oddish, evolucionó, convirtiéndose en una planta regordeta, fea y maloliente. Difícil de manejar. Difícil de controlar. Difícil de entrenar. Que no me dejaba otra opción que convivir juntos, adaptándonos el uno al otro.

Después de meses en los que me obligaba a sonreírle a un ser cuya cara se me antojaba repugnante, me acabaron resultando encantadoras su timidez fingida, su simulada fragilidad en las batallas, sus ataques disfrazados de banales y sus otros muchos tintes que en cualquier texto de Psiquiatría vendrían en el capítulo de personalidad pasivo-agresiva.

Sin embargo, siempre guardé una esperanza en el fondo de mi corazón: el saber que aquel estado era temporal y que tarde o temprano, Numberfive acabaría evolucionando a un Pokémon más noble. Es en días como hoy en los que le miro después de cinco años y me pregunto interiormente: ¿por qué no evolucionas?

Capítulo 2×05

Cualquiera que conociese un poco a Giz sabía que el último año no había sido el mejor para él.

La infancia de Giz se había desarrollado en un pequeño y alejado pueblo del norte, perdido entre las montañas, allá donde los programadores japoneses de Pokémon nunca soñaron que su juego podría llegar. Habiendo crecido en un entorno tan tranquilo y bucólico, no era de extrañar que el equipo Pokémon de Giz se caracterizara por estar compuesto por Pokémon de aspecto pacífico y que fuera poco intimidatorio. ¿Alguien se dejaría asustar por un conjunto de pequeñas criaturas sonrientes, la mayoría de ellas de color rosa palo?

Giz había unido hace años a nuestro club de entrenadores, donde nunca fue considerado un rival demasiado complicado. Y entonces, de un día para otro, desapareció. Nadie más supo de él.

Ha vuelto a su casa -decían unos.
Escuché que padece una terrible enfermedad -comentaban los más chismosos.

Su desaparición duró un año, hasta que Vientoblanco y yo nos lo encontramos durante nuestro viaje por Hoenn, en Ciudad Malvalona, lugar en el que Giz me retó a un desafío.

El gimnasio Pokémon de ciudad Malvalona está adecuadamente equipado para batallas eléctricas. Cuando acepté el reto de Giz, supuse que él utilizaría Pokémon de este tipo, lo que me tranquilizó bastante. Conociéndole, seguramente utilizaría un Pichu, un Plusle, un Minun o cualquier otro eléctrico de apariencia encantadora.

Por eso me relajé. Ninguna de estas especies es demasiado fuerte y además, como cualquier entrenador aprende en sus primeras lecciones, los ataques eléctricos no hacen demasiado daño a los Pokémon tipo planta, que a mí se me dan particularmente bien.

Ése fue mi error. Giz comenzó el combate con una bestia eléctrica de la que nunca había oído hablar. Era un Luxray, un fuerte león eléctrico originario de la región de Sinnoh. Los Pokémon eléctricos son todos muy rápidos; los de tipo planta, muy lentos, por lo que a él le correspondió iniciar el combate.

Voltio cruel!

Giz había ordenado uno de esos potentes ataques nuevos, frente al cual, mi Gloom no tuvo ninguna oportunidad: a pesar de su relativa inmunidad a la electricidad, fue debilitado en el acto.

¿Cómo te las has apañado para mejorar tanto desde que no te veo? – le pregunté un poco enfadado por no haberme dejado actuar en la batalla.
No tienes ni idea del lugar en el que he estado. Me han sometido durante días a fuertes corrientes, y me han castigado con venenos con nombres imposibles de recordar. Soy casi el mismo de antes, sólo que ahora soy más fuerte.

Se rió hacia dentro y con ironía, como él suele acostumbrar, y yo no pude sino alegrarme de que, después de todo, volviera a estar con nosotros.

Capítulo 2×04

Vientoblanco y yo volvimos a encontrarnos durante nuestro camino hacia el norte, porque a veces caminos diferentes pueden llevar al mismo lugar y, de esto, tanto él como yo sabemos un poco.

El motivo de nuestro encuentro fue una quedada con el viejo de Giz, que nos esperaba en el Centro Pokémon de Ciudad Malvalona con objeto de comentar la noticia que a todos los entrenadores nos ha tenido muy excitados durante las últimas semanas: la llegada de la quinta generación.

Tanto Vientoblanco como Giz y yo hemos comenzado a probar los Pokémon iniciales de esta generación y, por casualidad y sin ponernos de acuerdo, cada uno de nosotros ha elegido a uno diferente. Respecto al nuevo juego, parece que la línea argumental es un poco diferente a las precedentes y, que pese a toda la publicidad que le dieron al nuevo interfaz gráfico, el pixelado de los Pokémon que aparecen en primer plano durante la batalla es completamente inaceptable para un juego de la segunda década del siglo XXI.

A continuación os comentamos las características de cada uno de los tres Pokémon iniciales:

El Pokémon de tipo planta, Snivy, ha sido el elegido por un servidor. Se trata de un lagarto de actitud altiva que evoluciona a una serpiente de tres metros con adornos cursis que a mí me recuerdan a las truchas de mazapán que venden en algunas pastelerías. Mi elección se ha basado en que, como sabéis, soy entrenador especializado en plantas. Como Pokémon tipo planta, Snivy tiene características curiosas que me hicieron decantarme por él. Su velocidad es alta, inusualmente alta para ser un Pokémon tipo planta, y tanto su defensa normal como la especial no son despreciables. Flaquea tanto en puntos de vida como en ataque y ataque especial. Sabéis que el tipo planta (junto al tipo roca) es el que más debilidades tiene, por lo tanto se agradece que la velocidad y la defensa sean decentes. No lo veo una mala elección, pero quizás no sea el Pokémon mas adecuado para alguien que se inicie en el juego.

El Pokémon de tipo fuego, Tepig, que es el que ha elegido Giz, es un simpático cerdito con orejas de conejo que evoluciona hacia una especie de luchador de sumo vestido de grecorromano. En su evolución, combina el tipo lucha con el fuego. Al contrario que Snivy, Tepig tiene altos los puntos de vida, el ataque y el ataque especial y falla en las dos defensas y en la velocidad. A pesar de su encantador aspecto, no me parece una gran elección para un combate. Es verdad que nunca me ha gustado demasiado el tipo fuego porque todo el mundo tiene un Pokémon de agua en su equipo. Del mismo modo, el tipo lucha tiene sus debilidades contra los Pokémon voladores y los psíquicos, y estos dos tipos son muy populares. Si a esta debilidad contra Pokémon populares le añadimos que con toda probabilidad comience la pelea recibiendo un ataque (por su baja velocidad) sobre unos valores de defensa tan bajos, tenemos a un Pokémon que comienza con desventaja. Personalmente, no lo recomiendo.

El Pokémon de tipo agua, Oshawott, un oso de peluche con rasgos de nutria fue el elegido por Vientoblanco, que desde hace tiempo entrena Pokémon de agua con gran maestría (su Starmie y su Gyarados son duros de pelar). Evoluciona a una especie león marino azul oscuro y de grandes bigotes. Elegir a Oshawott representa una actitud intermedia entre las dos anteriores, dado que sus estadísticas están razonablemente equilibradas. Una ventaja de este Pokémon es que el tipo agua no es muy frecuente en este juego y, por tanto, contar con un Oshawott en el equipo puede ayudar mucho a avanzar si éste aprende Surf, el único ataque de máquina oculta que se permite en un equipo decente. Creo que elegir a Oshawott es la mejor opción para entrenadores noveles.

Tras nuestra charla sobre el nuevo juego, Giz me propuso combatir contra él, por lo que acudimos al Gimnasio de aquella ciudad, especializado en electricidad. Allí continuó la historia.