@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

Estás dentro de 1. Johto y Kanto


Capítulo XXIII

Fue un error sin importancia y cometido de buena fe, pero un error al fin y al cabo.

A los entrenadores que ya tienen cierta experiencia, un chico llamado Bill que vive en el cabo norte de Kanto tiene la costumbre de regalarles un pokémon.

Básicamente, se puede elegir entre tres pokémon distintos: Flareon, de tipo fuego y uno de los más fuertes; Jolteon, de tipo eléctrico y uno de los más rápidos y Vaporeon, de tipo agua y con una de las mayores defensas.

Yo escogí a Jolteon pensando en que ser el primero podría suponerme una ventaja considerable. Ése fue mi error. Aunque ser el primero está muy bien, de poco sirve si no eres fuerte o si no te sabes defender. Seguramente ahora preferiría tener más fuerza interior y eliminar de mi cabeza ese deseo de ser el más rápido.


Capítulo XXII

Ahora que ya he llegado al final de esta etapa de mi viaje, las cosas se ven muy diferentes. Aunque ni siquiera haya conseguido completar los gimnasios de esta región satisfactoriamente, sí que considero que he aprendido mucho; o al menos creo que ahora sé más que cuando comencé.

Antes de tomar el tren que me lleve de nuevo a Kanto, mi tierra natal, compruebo que he obtenido cuatro de las medallas de Johto. Esto significa que tan sólo tengo que conseguir una medalla más para poder presentarme a la liga Pokémon.

Me resulta un tanto presuntuoso competir con personas que se encuentran mejor preparadas que yo, pero seguro que no soy el peor de todos los que están allí. Así pues, adiós a Johto y rumbo a la competición, el lugar donde me probaré a mí mismo.

Os dejo el mapa donde he ido marcando cada una de las etapas de mi viaje.


Capítulo XXI

Era demasiado joven para haberse convertido en líder de gimnasio, pero a veces la vida tiene cosas así. Menelwen, una de las mejores entrenadoras a nivel internacional de Pokémon de tipo volador, tenía la mirada de una niña de cinco años, pero el coraje de alguien bastante mayor.

Una de las reglas de los combates de gimnasio de Ciudad Malva es que los Pokémon no pueden tocar el suelo: las luchas se disputan en el aire. Fearing fue, lógicamente, el Pokémon de mi elección para una pelea de estas características.

Cuando mi Fearow y el Altaria de Menelwen se conocieron, no hubo manera de hacerlos luchar. Menelwen se rio, me otorgó la medalla de su gimnasio sin haber probado mis habilidades en el combate y me invitó a un café mientras nuestros Pokémon intimaban.

Mi Altaria reconoce a los pokémon voladores bien entrenados -me comentó. Tu Fearow está bien preparado, reconozco tu valía y lo mejor en estas situaciones es que cada uno nos respetemos en nuestro territorio. No hay necesidad de pelea. En realidad, pocas veces la hay…