@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

Estás dentro de 1. Johto y Kanto


Capítulo XVII

La ruta que me separaba de ciudad Endrino era muy difícil porque serpenteaba entre las montañas más altas de la región de Johto. Los senderos eran empinados, hacía frío y nevaba a menudo, sin embargo, el bueno de Vientoblanco, un experto montañero, me enseñó a abrirme camino en una zona que a primera vista parecía muy hostil.

Para subir a una montaña, primero has de poner un pie y asegurarlo -me explicó. Una vez que lo hayas hecho, da un segundo paso con el otro pie. Sube poco a poco, sin prisas, siguiendo tu propio ritmo y te harás un experto alpinista.

Con la ayuda de Vientoblanco, tardé pocas semanas en avanzar una distancia que yo solo habría necesitado años para recorrer. Antes de separarnos, nos sentamos en un lago al sur de las montañas. Quise agradecerle su ayuda de algún modo y pensé en regalarle la piedra agua que Rocíoalma me había dado unos meses antes.

Es mejor que te la quedes tú -le dije. Al fin y al cabo, tú eres un entrenador de Pokémon de agua; seguro que la necesitas más adelante. Tal vez podrías evolucionar a tu Staryu…

Al principio se hizo de rogar porque él no creía que yo le debiera ningún tipo de favor que mereciera un regalo así. Sin embargo, acabó por aceptar la piedra y nos despedimos. La despedida, tengo que reconocerlo, fue un poco fría.


Capítulo XVI

Vientoblanco apareció en las praderas que rodean el Lago de la Furia, al norte de Johto. Aunque fue un encuentro casual, alguien que crea en el destino diría que tarde o temprano tendríamos que habernos conocido.

Cuando dos entrenadores se encuentran, es costumbre medir fuerzas mediante un combate. En aquel momento, no me fiaba mucho de mi recién evolucionado Gloom, pero como Vientoblanco se identificó como entrenador de Pokémon tipo agua, supuse que la ventaja de tipo me haría ganar una victoria fácil con mi nuevo Pokémon.

Las cosas no fueron para nada así. Él sacó a su Staryu y me venció fácilmente. Una vez que me hubo ganado se rio y me dijo:

¿Sabes por qué has perdido? Porque, permíteme que lo diga, creo que no te gusta tu Pokémon.
Claro que no me gusta. Antes era un Oddish adorable. Pero ahora se ha convertido en una cosa que huele mal y babea. Yo no he escogido esto, pero me tengo que resignar…
Ah, pero es que nadie escoge su futuro -me interrumpió. Tu error se basa en que no tienes que resignarte a tener un Gloom, tienes que aceptar que lo tienes. Y así las cosas empezarán a cambiar. Voy al sur, a ciudad Endrino. ¿Te gustaría acompañarme en esta parte de tu viaje?


Capítulo XV

No, no es justo.

¿Os acordáis de Numberfive, ese Pokémon planta tan mono que me acompañaba a todos lados? Bien, pues ese Pokémon creció, evolucionó, y se convirtió en el ser de la foto, un Gloom. Si a simple vista es un poco repugnante, en persona es aún peor porque huele que apesta. ¿Qué es lo que hice mal? Parecía que todo iba muy bien, ¿en qué momento se torció la cosa?

Cuando intenté racionalizarlo fue aún peor: ¿por qué cualquier niño de seis años que juega a Pokémon al cabo de tres días tiene en su poder enormes dragones chulísimos y yo, que cuido tanto la estrategia y el nivel óptimo de evolución, que controlo con precisión los puntos de esfuerzo y los puntos de variabilidad, tengo un Pokémon que huele mal y que babea?

Numberfive evolucionó en un centro Pokémon al este de pueblo Caoba y al norte de Ciudad Endrino, en medio de las montañas. Aislado. Un sitio en el que hay poca gente a la que puedas acudir.