@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

Estás dentro de 1. Johto y Kanto


Capítulo XIV

Después de haber vencido a Rocío Alma, líder de Pokémon tipo hielo, mantuvimos una enriquecedora conversación.

Rocío Alma: Confías demasiado en la estrategia, y eso no es bueno.
Emilienko: ¿Cómo que no? Creía que la estrategia era el principal factor que decidía el sentido de una batalla.
RA: Sí, pero también es importante la ventaja de tipo y ese detalle lo tienes olvidado. Tener una buena estrategia es, evidentemente, algo vital en todos los aspectos de la vida, pero también conocer a quién tienes enfrente lo es. Así no sólo vencerás más fácilmente, sino que cuando pierdas, cosa que tarde o temprano será inevitable, te harán menos daño.
E: Entonces, ¿tu consejo es que conozca a mi enemigo…?
RA: …sin olvidar conocerte antes a ti mismo. Fíjate en tu equipo. De los cuatro Pokémon que llevas encima, tres son venenosos y el veneno en tanta cantidad no es deseable ni aconsejable. Tu equipo necesita crecer en variedad.
E: ¿Qué me recomiendas pues?
RA: Un pacto. Te cambio tu Spinarak por mi Drowzee. Drowzee es un Pokémon tipo psíquico; su entrenamiento puede suponerte un reto muy complicado, pero a la larga me lo agradecerás.
E: Trato hecho. Te quedarás con mi Spinarak… pero te prevengo de que es un poco violento. Ya me ha mordido en un par de ocasiones.
RA: Lo sé, se te nota el veneno en el cuerpo. Pero poco a poco te irás curando de los efectos del mismo. Por cierto, aparte de mi Drowzee creo que esto te será útil.

Sacó una piedra azul del bolsillo y me la dio.

RA: Es una piedra agua, una joya de extrañas propiedades y difícil de encontrar. Sé cauto en cómo y con quién la utilizas, porque seguramente no tendrás otra en toda tu vida.


Capítulo XIII

Muy al norte, en pueblo Caoba, vive Rocío Alma, entrenadora líder de su pueblo y experta en pokémon del tipo hielo. Suponía un reto para mí enfrentarme contra alguien con tanta experiencia, especialmente porque yo carecía de las herramientas necesarias para resistir sus ataques: la ventisca, el rayo hielo, el viento helado.

Yo no quería luchar contra ella precisamente porque mis pokémon eran débiles para soportar algo así; habría necesitado más tiempo para preparar un enfrentamiento de esas características. Sin embargo, encontré una solución.

Cianóptero, mi venomoth, porta en sus alas un potente paralizador que es capaz de otorgar un tiempo extra en el combate. Al paralizar al piloswine de Rocío Alma, nuestro combate quedó en tablas hasta la fecha de hoy. Ambos estábamos satisfechos con los resultados, por lo que ella decidió otorgarme la medalla Glaciar, que me permitiría identificar con más precisión aquellas situaciones suceptibles de acabar de forma gélida.


Capítulo XII

No entendí a tiempo lo que Numberfive, mi Oddish, trataba de decirme. Tampoco sé si fue porque me metí en terreno equivocado o porque hice algo indebido, pero un Spinarak salvaje me picó en la espalda.

La picadura de un Spinarak es venenosa, aunque no mortal. El veneno de esta araña verde convierte a los atacados en seres tóxicos y en cierto modo, vengativos y suspicaces. Aunque se dispone de múltiples remedios para evitar estos efectos sobre la personalidad, las leyendas populares narran que el único antídoto que es realmente efectivo es alejarse del Spinarak que te inoculó la toxina.

Por aquel entonces, yo desconocía aquello. Me llamó la atención que un Spinarak, ese tranquilo Pokémon que nunca se mete con nadie, fuera tan agresivo. Pensé que sería un buen aliado y me lo llevé conmigo.