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43ª edición del viernes frikiemédico

El trastorno dismórfico es un trastorno neurótico en el que el paciente está convencido de que esas pequeñas imperfecciones que todos tenemos en la cara se han vuelto mayores de lo que en realidad son. Se trata de un cuadro muy delicado, porque el paciente tiende a pedir consejo a dermatólogos y cirujanos plásticos y rechaza ser derivados a Psiquiatría.

Pero los médicos de la piel poco pueden hacer por el paciente, porque las ilusiones de desfiguración no se pueden tratar ni operarse y si por casualidad se hiciera, el paciente comenzaría a sentirse incómodo por otras nuevas imperfecciones que le han aparecido.

En estos días de campaña electoral, los medios de comunicación nos bombardean también con pequeñas imperfecciones de ambos partidos que tienden a maximizar y hacer mayores de lo que en realidad son, como ocurre en el trastorno dismórfico. Sólo espero que los que estén en la política se dediquen a los asuntos realmente importantes y no se empeñen en tratar estas minucias con cirugía estética: en este caso, también sirve para poco.


42ª edición del viernes frikiemédico

Los limpiaparabrisas de mi coche se han averiado de una manera peculiar: hay un sector del parabrisas donde sistemáticamente cristal y escobilla pierden su contacto y que por tanto se queda sin lavar.

Los ojos tienen su propio parabrisas: se llama córnea y es extraordinariamente transparente. La córnea es anterior al iris y a la pupila; es la zona sobre la que reposa la lentilla.

La córnea, como el parabrisas de un coche, también se puede ensuciar; por eso siempre tiene los limpiaparabrisas encendidos, que son los párpados. Los párpados hidratan y quitan la suciedad de la córnea en cada parpadeo.

En la queratitis por exposición ocurre lo mismo que con el parabrisas de mi coche: los limpiaparabrisas o párpados se dejan una zona de la córnea sin cubrir y con el paso del tiempo esta zona pierde su transparencia y se vuelve translúcida, generando molestos problemas de visibilidad.


41ª edición del viernes frikiemédico

Todo el que alguna vez haya caminado por el Paseo de Colón, entenderá hoy el mecanismo de la enfermedad de Paget.

Como sabéis, el Paseo de Colón es una calle muy transitada: el pavimento se gasta muy rápidamente y hay que asfaltarlo con asiduidad. Con el paso del tiempo y debido a las múltiples capas de asfalto, la altura de la calle se ha ido elevando sobre el nivel del río y los antiguos bancos se han ido hundiendo en el acerado.

En la enfermedad de Paget ocurre lo mismo; pero en vez de en una calle, en los huesos del cuerpo. Son huesos que se gastan muy rápidamente, como el asfalto del Paseo de Colón, y por tanto el organismo tiene que repararlos, que asfaltarlos, con más velocidad y fecuencia que lo habitual.

Por eso, los huesos en la enfermedad de Paget son más gruesos que en las personas sanas; porque con tanta reparación y tanta capa de asfalto aumentamos el diámetro de su sección: lo mismo que ha ocurrido en nuestro querido Paseo de Colón.