@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

Estás dentro de Medicina frikie


37ª edición del viernes frikiemédico

No sé si alguna vez habéis intentado añadir demasiada azúcar al Cola Cao: la leche no es capaz de diluir semejante cantidad y se deposita en el fondo del vaso. Uno no se da cuenta hasta que no se bebe su merienda y comprueba cómo va a tener que tirar el azúcar que no se puede beber.

En la gota sucede algo muy parecido, sólo que en vez de azúcar en un vaso de leche se trata de ácido úrico en el cuerpo humano. Cuando hay demasiado ácido úrico en el cuerpo, la sangre no es capaz de disolverlo adecuadamente y precipita en el fondo del vaso, que en el cuerpo humano son los pies.

El exceso de ácido úrico recibe el nombre de hiperuricemia, y el depósito en el pie, ataque agudo de gota. El ácido úrico tiende a depositarse en la articulación del dedo grueso del pie, que es la que característicamente se inflama y duele en esta enfermedad. Como sucede con el vaso de leche, muchas veces no nos damos cuenta del exceso de urato hasta que no vemos los posos o aparece el dolor.


36ª edición del viernes frikiemédico

Después de comer, el cuerpo absorbe rápidamente el azúcar de los alimentos. Si no fuera por una hormona llamada insulina, el azúcar en la sangre subiría muchísimo con consecuencias catastróficas.

Podemos compararlo con una persona que llega a su casa, se quita la ropa y la deja tirada por ahí. La persona que llega es la comida y la ropa es el azúcar. El azúcar tiende a depositarse como si fuera ropa desordenada, lesionando al riñón, al ojo, a las extremidades y a los nervios entre otros.

En condiciones normales no ocurre nada, porque la insulina, que es la persona encargada de la limpieza, se encarga de coger la ropa del suelo (el azúcar) y de meterla en los armarios (las células), regulando de forma efectiva la concentración de azúcar en sangre y evitando su depósito.

La diabetes mellitus son dos enfermedades en las que falla este mecanismo de meter azúcar en la células o ropa en los armarios. En el tipo 1 no hay insulina; es decir, que nadie se encarga de la limpieza y por tanto la ropa se va amontonando en el suelo. En el tipo 2, hay muchas personas encargadas de la limpieza, pero son incapaces de meter la ropa en los armarios, por lo que el efecto resultante es el mismo.


35ª edición del viernes frikiemédico

El virus de Ebstein-Barr, productor de la mayoría de los síndromes mononucleósicos, llega a la boca del infectado a través de la saliva de los besos de su compañero. Y, ¿qué es lo que hace el cuerpo humano cuando nota que está siendo infectado por un organismo extraño?

Efectivamente, has acertado, el cuerpo envía allí a los antidisturbios.

Los antidisturbios del organismo son los leucocitos, que pueden ser de diversos tipos. Los primeros en actuar se llaman linfocitos T, que se sitúan en primera fila y son los encargados del combate cuerpo a cuerpo.

Un poco más atrás, se sitúan los linfocitos B, que son esos antidisturbios especializados en lanzar pelotas de goma para dificultar el avance de la infección. Estos linfocitos B tardan un poco más en llegar al lugar (una semana) y las pelotas que lanzan se llaman anticuerpos.

El virus de Ebstein-Barr, a lo largo de la evolución, ha adquirido la propiedad de esquivar a los linfocitos T de primera línea y de acoplarse a los linfocitos B sin que ellos se den cuenta. Los linfocitos, se quedan muy sorprendidos de que el virus les haya dado esquinazo y deciden volver a sus comisarías; ellos creen que vuelven con las manos vacías.

Pero el inteligente virus, ¡va dentro de los linfocitos B! Así, una vez que los linfocitos llegan la comisaría, el virus de Ebstein-Barr ataca, y las comisarías se inflaman. Las comisarías de linfocitos B del cuerpo humano son los ganglios linfáticos, el hígado y el bazo.