@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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27ª edición del viernes frikiemédico

A simple vista, todos los escaños de un parlamento parecen iguales, sin embargo, cada uno tiene una función más o menos definida. Algunos se especializan en sanidad; otros, en economía; unos pocos, en educación. Lo mismo ocurre en el cerebro: las neuronas a simple vista parecen todas iguales, pero cada una tiene una función determinada: desde sentir la mano hasta escuchar un concierto o poder coordinar los dos ojos a la vez.

Sin embargo, las neuronas solas sirven para poco, del mismo modo que un escaño vacío es completamente inútil. El escaño necesita que un diputado lo ocupe, con objeto de poder canalizar su función a los órganos ejecutivos de gobierno. Exactamente del mismo modo, la neurona necesita de una segunda célula, llamada oligodendrocito, para llevar sus órdenes hasta un órgano determinado.

Se desconoce con exactitud qué es la esclerosis múltiple, pero sí se sabe que es una lesión del oligodendrocito. Cuando hacemos una resonancia magnética a los pacientes con esta enfermedad vemos neuronas a las que les faltan estas células que les ayudan en condiciones normales. Ocurre algo similar que cuando vemos los plenos del Parlamento en la televisión y comprobamos que hay sillas vacías; ¿dónde se han metido los diputados que faltan? Así va a servir el Congreso para mucho…

Las consecuencias de esta enfermedad son un déficit de aquellas zonas del cerebro que se quedan sin su diputado. Aunque la enfermedad tiene una tendencia a afectar a determinadas áreas, se puede dañar cualquiera; por eso la esclerosis múltiple se manifiesta de forma diferente en cada paciente: algunos tienen alterada la sensibilidad, otros el movimiento, el control de la visión o el de la vejiga.


No te creas las estadísticas (3/10)

Tomemos a 20 personas al azar de los 100 millones de habitantes de Nueva York. A continuación, tomemos otras 20 personas al azar de los 100 habitantes de Villaperdida de la Sierra. ¿Cuál de las dos muestras representa mejor a la población de la que procede?

Si has respondido que la muestra de 20 personas de Villaperdida de la Sierra es más representativa porque supone un 20% de la población, mientras que la muestra de 20 personas de Nueva York es peor porque sólo incluye a un 0,0002% de la población, te has equivocado. Las dos muestras serán igual de buenas (o de malas) siempre que hayan sido tomadas correctamente.

Esto no se lo cree nadie, pero es así. En realidad es lo mismo que ocurre con el acertijo infantil de qué pesa más, si un kilo de plomo o un kilo de paja. Un kilo es un kilo, independientemente del material. Aquí ocurre lo mismo, 20 personas son 20 personas, da igual de dónde vengan.

Un nativo de Villaperdida: ¡Alto! ¿Eso quiere decir entonces que los 100 habitantes de Villaperdida representamos a nuestro pueblo exactamente igual de bien que 100 habitantes al azar de Nueva York?

Emilienko:
Sí, y no sólo eso. 101 habitantes de Nueva York representarían mejor a Nueva York que los 100 habitantes de Villaperdida representan a su pueblo. Es igual que el acertijo infantil: 101 personas pesan más que 100, da igual de dónde vengan.

Esta cuestión, que cuesta trabajo comprender, se utiliza para engañarnos vilmente en el día a día. Cuando os comenten que una determinada muestra constituye un determinado porcentaje de la población general, sospechad: ¡un 80% de la población pueden ser 4 personas de 5! Como el 5 es indiferente para el resultado final, tenemos que la muestra sólo tenía 4 personas, lo cual, en la mayoría de los casos, es demasiado poco.


26ª edición del viernes frikiemédico

Durante el terremoto de Lisboa, las santas Justa y Rufina sostuvieron la Giralda para evitar que ésta se derrumbara. Por supuesto, contaron con la ayuda del Espíritu Santo para tan difícil labor; de este modo, ellas solitas consiguieron evitar la catástrofe.

La enfermedad de Glanzman es una rara enfermedad de las plaquetas en la cual ocurre algo muy similar. En situaciones normales, cuando se rompe un vaso sanguíneo, acuden muchas plaquetas para evitar la hemorragia. Las primeras en llegar, se unen a la pared del vaso creando una fina capa. Las segundas plaquetas que llegan, se amontonan encima de las primeras y así se consigue parar la hemorragia.

En la enfermedad de Glanzman, acuden muy poquitas plaquetas: sólo esas primeras que formaban la fina capa inicial; las plaquetas que se amontonaban encima de éstas, fallan. Podemos llamar a estas primeras plaquetas, plaquetas “Justa y Rufina”. Por supuesto, aquí no hay Espíritu Santo que valga, Justa y Rufina son incapaces de sostener el vaso que sangra, y las hemorragias son copiosas.

Una nueva versión de la leyenda popular…