@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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El próximo día 28 de enero se vuelve a celebrar el examen MIR en España.

Al igual que el año pasado, me encantaría organizar el proyecto del MIR 2.0, reuniendo a especialistas médicos que quieran ayudarme a comentar las preguntas del examen, para complementar la información de las respuestas que ofrece el Ministerio. Al contrario que el año pasado, no voy a pedirle a nadie en concreto que me ayude; como sé que hubo personas que se entusiasmaron con el proyecto y otras a las que la carga de trabajo que supone les superó; sólo pido voluntarios.

Lo primero que hace falta es un examen básico. Sé que muchas personas que frecuentan la blogosfera se examinarán este año del MIR. A ellos les pido que me escaneen su examen y me lo envíen, que yo me encargo de separar las preguntas por bloques. Sí pido que el examen llegue lo antes posible, la tarde del sábado o la mañana del domingo, para poder tener el trabajo repartido lo antes posible.

Después, hay que repartirse las preguntas entre los sanitarios. Yo, por ser el primero (ja, ja) me pido las de Otorrinolaringología y Cirugía Maxilofacial. La lista siguiente comenta los bloques que se hicieron el año pasado y todos aceptan gustosamente voluntarios. También se acepta que se sugieran fusiones o particiones de las categorías.

Responsables de escanear el examen: @dagmar96hours, @fransanlag y @juanovallesMD.

Anatomía: @ageoffamilia en “Age of Familia”.
Anatomía Patológica: @jokingonzalez en “Anatomía patológica en la era del dospuntocerismo”.
Anestesiología, Cuidados Críticos y Urgencias: @doctorajomeini en “El blog de la Dra. Jomeini” y @pmerino en “WikiSanidad”.
Aparato digestivo: @fingusmingus en “Una voz en el desierto”.
Bioética: @madanielcalvo en “WikiSanidad”.
Cardiología y Cirugía Cardiovascular: @dra_jaurrigan en “Fonendo Libre”.
Cirugía general: @fjaviherrera en “Tribulaciones de un cirujano”.
Cuidados Paliativos: @anmagach en “Residentes en Piedrabuena”.
Dermatología, Venereología y Cirugía Plástica: @tomastoledo, @rosataberner en “Dermapixel” y @mj_alonso en “Dermatología y más cosas”.
Endocrinología: @chikimary00 en “WikiSanidad”.
Estadística: @jrlr en “Malditas mentiras y estadísticas”.
Farmacología: @drlison en “ImagineFarma”.
Genética e Inmunología: @dawelian en “Tolerancia y destrucción”.
Gestión hospitalaria: @goroji en “SobreviviRRHHé” y @manyez en “Salud con cosas”.
Ginecología y Obstetricia: @laurarodellar en “WikiSanidad”.
Hematología: @mondomedico en “Mondo Medico”.
Infectología: @elenamoeba en “Practicando MIRicina”.
Medicina Preventiva y Epidemiología: @zurbaran en “WikiSanidad”.
Microbiología: @cientounero en “Microbiología Clínica”.
Nefrología: @_rocioalma en “Cien mil horas de sueño”.
Neumología y Cirugía Torácica:
Neurología y Neurocirugía: @dsantirso en “Neurobsesión”.
Oftalmología: @rubenpascual en “Ocularis”.
Oncología Médica y Radioterápica: @msconcu en “Carpe Diem”.
Otorrinolaringología y Cirugía Maxilofacial: @emilienko en “Cómo convertirse en entrenador Pokémon”.
Pediatría: @lamamapediatra en “Diario de una mamá pediatra”.
Psiquiatría: @psqpitiusa de “Psiquiatría Ibiza”.
Radiología: @jrmmontes en “WikiSanidad”.
Reumatología: @xavieralzaga en “Wikisanidad”.
Traumatología y Cirugía Ortopédica: @elloboiberico.
Urología: @oscargorria en “WikiSanidad”.

Reservas: @_moewe.
Apoyos: @monicamoro en “Mira que bé”.

A continuación, me gustaría comentar tres cosas que ocurrieron el año pasado.

1. Lugar de publicación de las respuestas correctas: Creo que la forma de que todo esté organizado es publicar las preguntas en una Wiki, como se hizo en año pasado en Wikisanidad. Si los administradores quieren, creo que Wikisanidad sería un sitio estupendo para hacerlo este año también. Eso no quita que cada blog publique sus propias preguntas. Yo, por mi parte, como el año pasado, publicaré las preguntas que comente, para ponerles un pequeño sello fuera del anonimato de una Wiki (¿por qué no?).

2. Necesidad de escribir el enunciado: El año pasado utilizamos para la numeración un cuaderno de preguntas tipo 2. Esto fue un problema cuando en la página del Ministerio sólo quedó disponible la plantilla tipo 0 porque no se sabe la equivalencia de los números de pregunta. Desafortunadamente, no dispondremos de una plantilla tipo 0 para la numeración. Por eso, para identificar la pregunta, ruego a los voluntarios que escriban los enunciados.

3. Lugar de la Medicina Familiar y Comunitaria: No es necesario que sea un cardiólogo quien responda las preguntas de Cardiología (de hecho, el año pasado no lo fue). La clasificación de las preguntas no intenta excluir a los especialistas en MFyC, que pueden ofrecerse voluntarios para cualquier categoría, o para las preguntas que quieran de cualquier categoría. Las categorías intentan agrupar las preguntas por órganos y sistemas y a la MFyC, al tener una visión tan global pueden corresponder un gran número de preguntas.

Para ponerse en contacto conmigo, la mejor forma es Twitter, en la siguiente dirección: @emilienko.

Un abrazo a todos, gracias por la ayuda y mucha ilusión para el proyecto.

Todos los médicos hemos discutido en alguna ocasión con algún paciente; y el que diga que no o es que ha visto pocos o bien miente.

Hace algunas semanas me tocó a mí. Claro que no era la primera vez que me ocurría y, quizás por eso, lo vi venir: a veces puedes sentir cierta predisposición en un paciente hacia un enfrentamiento desde el primer momento de la consulta.

La experiencia es un grado y uno va aprendiendo con la práctica a evitar estas situaciones. Pero hay días en los que, tal vez porque te has levantado más irritable de lo normal o porque el paciente, con un comentario incisivo, te alcanza en tu punto débil, entras al trapo y la discusión se genera. Has caído en la trampa cuando piensas: “Tú, paciente, entras en una jungla que no es la tuya y tienes la osadía de plantarte ante el león y pisarle la cola”.

Si caes en el vórtice de la discusión, es muy difícil salir de él, porque las dos únicas escapatorias son la resignación o la huída y generalmente ninguna de las dos partes está dispuesta a ello. Yo suelo escapar indicando al paciente que, si tan descontento está con mi praxis, que me ponga una reclamación, que discutiendo no vamos a solucionar nada, que mejor nos centremos en solucionar su problema y, que si no, las reclamaciones se ponen en la planta baja.

No hubo reclamación, pero puedo asegurar que el enfado me duró a mí más que al paciente. En concreto, porque estuve ofuscado durante cuatro días.

Tanto me duró el enfado, que me planteé si el motivo de que no se me pasara era que yo no tenía razón. Pensando acerca de la situación, recapacité acerca de qué era lo que me había llevado a ella. Y pronto me di cuenta de que el motivo era que estaba intentando tratar una enfermedad en un paciente conflictivo, cuando lo que se debe hacer es tratar a un paciente conflictivo con una enfermedad.

“Ver al paciente como conjunto” y “ver a los enfermos y no a las enfermedades” son axiomas que nos repiten hasta la saciedad en la Facultad y en los cursos de formación complementaria. Pero no ha sido hasta hace unas semanas cuando no he comprendido lo que realmente significan.

No es sólo tratar una enfermedad en un paciente de tales características, sino tratar una enfermedad en un paciente de tales características que cuando lo estoy viendo se siente de tal modo debido a tal otro motivo.

Procuré en mis guardias siguientes prestar atención a este aspecto. Ya no se trataba de taponar la nariz de un paciente hipertenso con una epístaxis del mejor modo posible, sino de taponar la nariz de un paciente hipertenso que se encuentra irritable y nervioso porque le da miedo la sangre del mejor modo posible. Ya no se trataba de sajar un absceso periamigdalino en una joven estudiante sin antecedentes de interés del mejor modo posible, sino de sajar un absceso periamigdalino en una joven estudiante sin antecedentes de interés que está preocupada porque desde las últimas horas no es capaz de abrir la boca y no sabe si se le va a pasar del mejor modo posible.

No eres capaz de discutir con una persona si, desde el primer momento, estás en un nivel superior. Pero no un nivel superior de autoridad, sino en un nivel superior en la relación, cuando conviertes la predisposición a la discusión en otro problema que abordar y resolver durante la consulta.

Y no quiero pecar de cursi, ni tampoco mi intención es intentar aparentar ser buen médico, pero desde que me esfuerzo en encontrar las diferencias entre los pacientes y tratarlos según estas diferencias, las guardias, que a estas alturas de mi residencia, se me antojaban rutinarias y repetitivas, han recuperado la capacidad motivadora que perdieron hace tiempo.

El hielo se funde y pasa de sólido a líquido; afortunadamente, para que un hospital pase de sólido a líquido no hace falta fundirlo. Tan sólo hace falta que su presencia “fluya” a través de redes sociales y medios electrónicos de comunicación. Eso lo transforma en un “hospital 2.0” o en un “H 2.0”; en agua que se expande.

Aunque el concepto de hospital líquido ha sido debatido, alabado y criticado en la Blogosfera Sanitaria, el pasado jueves tuve la oportunidad de conocer en Barcelona a Jorge Juan Fernández y a Julia Cutillas, responsables del primer hospital líquido de España: el Sant Joan de Déu de Barcelona.

Tal y cómo aprendí de ellos, organizar la presencia digital de un hospital y gestionar su reputación es una tarea difícil y que requiere una constancia diaria. No sólo se trata de monitorizar el nombre de tu centro sanitario en internet; sino de controlar la aparición en los medios de tus profesionales y de responder los comentarios de los usuarios en tu página web.

Sin embargo, la realización de estas tareas propias de un community manager tiene ciertas peculiaridades cuando se trata de un centro sanitario. Así, uno de los asistentes propuso un supuesto clínico que le puede ocurrir a un hospital líquido:

“Imaginen que un viernes, a última hora de la tarde, un paciente se pone en contacto con su hospital a través de su página web, fuera del horario laboral de su community manager. El paciente comunica su deseo de suicidarse inminentemente y proporciona una dirección para que acudan a ayudarlo. El mensaje del paciente es leído por el community manager el lunes a primera hora y, cuando los servicios de urgencia llegan a la dirección indicada, el paciente ha fallecido. ¿Qué tipo de responsabilidad pesa sobre el hospital en este caso?”

La aplicación de las nuevas tecnologías siempre origina cuestiones como éstas, que no son fáciles de responder. Bajo su punto de vista, ¿tendría responsabilidad el hospital sobre la muerte de este paciente?