@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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Reconozco que la culpa es mía, que yo había sido el que había dicho que en mi casa no quería ni perro ni gato; que no estaba yo para cuidar bichos. Que en todo caso, una tortuga o algo así que no diera mucho trabajo.

Pero yo estaba pensando en una tortuguita de esas de pocos centímetros que venden en las tiendas de animales. No en lo que me trajo Javi. Javi me ha regalado un dinosaurio.

No he querido ni medirla. Lo que sí he hecho ha sido taxonomizarla.

Se trata de una Trachemys Scripta, la tortuga mascota más popular. Todos los sitios de Internet dicen que ni se me ocurra liberarla, que se adapta muy bien al ecosistema español y que, al no ser una especie autóctona, lo destruye. Así que la tengo suelta en el patio, que es grande y tiene sol, sombra y plantas y de donde no se puede escapar.

O eso espero, que no se escape, porque la verdad es que me da un poco de miedo. En las patas delanteras tiene las uñas muy largas, como las del velocirraptor de la escena de la cocina de Parque Jurásico. Se defiende con la cola, que mide fácilmente sus cinco centímetros. Y tiene fuerza. Impresiona el sonido del caparazón chocando contra las macetas. Creo que es macho.

El siguiente problema ha sido la alimentación. Estuve todo el viernes por la mañana construyéndole una charca abrevadero de la que pudiera entrar y salir sin ahogarse. No se ha molestado ni en mirarla. Ha preferido esconderse detrás de la maceta del jazmín, donde creo que se está comiendo las hormigas.

Creo. Porque si no se las está comiendo, debe estar pasando hambre. Le he dado taquitos de jamón, hojas de lechuga e incluso un poco de melva en lata que me sobró de un sandwich que me hice hace unos días para cenar, pero los ha ignorado estoicamente. Debería haberle comprado pienso de tortugas, pero ¿dónde encuentro pienso de tortugas en pleno puente del Corpus?

Creo que por las fechas que son y los acontecimientos recientes voy a llamarla De Guindos. Yo le lanzo ayuda desde arriba y a ver ahora lo que hace con ella.

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Diez años después de su estreno en el festival de Eurovisión, la canción “Europe’s living a celebration” es más impactante que nunca. Por aquel entonces no lo sabíamos, pero la canción encierra mensajes que, a día de hoy, en el año 2012, son vaticinadores.

Si comenzamos analizando a su cantante, veremos a una joven Rosa López, que consiguió hacerse un hueco en el corazón de muchos españoles. Rosa saltó vertiginosamente desde un origen económicamente muy humilde hasta, en pocos meses, ser un ídolo en los escenarios europeos. En ella podemos ver bien retratada a esa ingenua España de la primera década del siglo XXI que, partiendo de una economía más que cuestionada, pasó a ser elogiada también en los escenarios europeos.

Allí se encontraba España, como Rosa, saltando de alegría y sin saber bien qué hacía en un falso escenario lleno de luces de colores. Y cantando.

Estoy feliz de encontrarme hoy aquí;
no me preguntes más por qué.

Quizás los españoles sí deberíamos haber insistido, ser más suspicaces y preguntar hace diez años, en el 2002, por qué se ensalzaba nuestra economía a nivel europeo. Aquel año estrenábamos -a nivel usuario- nuestra nueva moneda. ¿Por qué se nos impuso el euro como moneda única sin preguntar y sin explicarnos que consecuencias podría traer? Pero la canción sigue:

No se oirán jamás las voces que no
nos dejen dar el paso final.

Así fue: España nos pidió silencio y nosotros, obedientes, le hicimos caso, olvidando que algo malo tendría que tener el euro cuando países pequeños como Dinamarca o Suecia se negaron a adoptar la moneda única. Continuemos.

Si existe en nosotros la pasión
y brilla una luz en tu interior.
Ahora el tiempo nos cambió
y será para siempre.
No dudes por favor.
Lo dice el corazón.

Estas seis líneas son controvertidas. Curiosamente, no se posicionan ni a favor ni en contra de la Unión Europea: son muy ambiguas. ¿Era en realidad un mensaje de amistad, una advertencia de peligro o un aviso que pretendía enseñar a los españoles la necesidad de posicionarse?

Europe’s living a celebration.
Nuevos tiempos. La necesidad.
Europe’s living a celebration.
Es tu fiesta y no hay vuelta atrás.

De nuevo ambigüedades. La necesidad; ¿qué necesidad? Es tu fiesta, ¿pero qué celebrábamos? Da igual, porque ya no hay vuelta atrás.

¡Celebration! ¡Celebration!

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Este domingo les propongo un divertido juego de física: se trata de conseguir romper una silla del salón usando cajas de cerillas.

Evidentemente, no me lo pongan muy difícil. No elijan la silla más nueva y sólida que posean; escojan más bien alguna que esté desvencijada. Ésa que tenemos todos que, tras muchos usos y abusos, “baila” al sentarse sobre ella.

Ahora cojan varias cajas de cerillas y pónganlas encima, una a una, progresivamente. Es posible que no tengan cajas suficientes en la propia casa para reventar su silla; en ese caso, no se sientan intimidados al pedir ayuda a sus vecinos, para que éstos aporten las cajas de cerillas que tengan sin usar en sus propias casas y así se hagan partícipes de este experimento. Si pierden la paciencia al ver que la silla no se rompe, pueden comenzar a lanzarlas violentamente sobre la silla, a ver si así tienen más suerte.

Es bastante probable que llegue un momento en el que no quepan más cajas de cerillas y que no hayan conseguido el objetivo del juego. En ese caso, les recomiendo que asgan el asiento con fuerza y les indiquen a las cajas de cerillas a voces que la silla está a punto de romperse. Un curioso fenómeno sucederá: ¡las cerillas saldrán de las cajas y comenzarán a acusarse las unas a las otras de la terrible situación de su silla!

Las primeras criticadas serán las cerillas funcionarias: como trabajan tan poco, las demás cerillas las culparán de todo lo que está ocurriendo. Absurdo. Las cerillas inmigrantes, ésas que trajo el vecino, serán marginalizadas con toda seguridad. No faltarán cerillas autóctonas que afirmen que la solución es tirarlas silla abajo, o incluso prenderlas y que se consuman para así aligerar peso.

Llegará un momento que incluso las cerillas maestras y las cerillas médicas serán criticadas por sus compañeras. ¡Ellas, que siempre fueron intocables! ¡Ellas que se encargaban de propósitos tan nobles como hacer que las cerillas jóvenes procuraran un futuro mejor para la silla o que se encargaban de recomponer magistralmente las cerillas quebradas! Aunque bueno, todo el mundo sabe que de poco sirve que una cerilla haga un máster. Y también que las cerillas quebradas son poco productivas; mejor no recomponerlas.

Cuando se cansen de reír o llorar con este dantesco espectáculo, acérquense a la silla y pregunten por la cerilla jefe. Educadamente, no vayan a herir su suceptibilidad, pregúntenle si no sería interesante abrir una comisión de investigación acerca del motivo real que ha causado el actual estado de las patas de la silla, no vaya a ser que las cerillas no tengan tanto peso como el que se le quiere hacer asumir.

¿No sería graciosísimo que la cerilla jefe desestimara su propuesta?