@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

Estás dentro de Historia de mi iMac

Otra de las desventajas de comprarse un Mac es que poco a poco te vas introduciendo en el elitista universo de productos blancos de Apple, hasta que la posesión de éstos se convierte en una necesidad.

Tras el iMac, mi siguiente compra fue un precioso iPod de color verde, grabado con mi nombre. Como reproductor de MP3, es bastante más caro que los reproductores de otras marcas; pero si digo la verdad, la calidad de sonido que tiene es excepcionalmente buena.

Además, mi iPod ha convertido mi vida en algo muy divertido: es mucho más motivante hacer abdominales en el gimnasio escuchando “I just can’t wait to be King“, dar un paseo por la noche con el ritmo tropical del “New Super Mario Bros” u ordenar la habitación con el “Every Day” de Buddy Holly.

Reconozco sin embargo, que no queda bonito que un otorrino en formación vaya todo el día con unos auriculares puestos, dado que tradicionalmente se ha dicho que el uso de auriculares causa pérdida auditiva. Como nunca he leído en mis manuales nada sobre esto, decidí hacer una búsqueda en PubMed.

Buscar en PubMed es como ir de compras al Gran Bazar de Estambul: con un poco de tiempo, acabas encontrando lo que quieras, sea verdadero o falso.

Al final, me he quedado con un estudio que dice que llevar auriculares durante menos de 7 horas semanales a un volumen inferior a 70 decibelios parece que no crea pérdida auditiva; así que ya me puedo poner mis cascos y salir a la calle como un moderno más.


Es verdad que en el trabajo del día a día no hay problemas de incompatibilidad entre los Mac y los PC. Sin embargo, cuando tienes que hacer algo que se sale de lo habitual del día a día con un Mac, sí que puedes tener algunos problemas.

Por ejemplo, tanto la Universidad como el Hospital adquieren las licencias de muchos programas sólo para PC; a los usuarios de Mac, que somos minoría, nos dejan de lado. Claro que cuando eso ocurre, nos reunimos los miembros de la pequeña secta Mac del hospital y criticamos a los ciegos usuarios de PC, argumentando que nuestros ordenadores son “simplemente mejores”. Tras esto, compartimos música con iTunes.

Más tarde, cuando llegas a casa, te pones a interrogar furiosamente a San Google, sobre cómo se hace tal cosa o tal otra con un Mac para poder llegar al día siguiente al trabajo con los deberes hechos.

Mi último problema lo tuve porque quería descargar desde Goear una canción que yo mismo había subido unos meses antes desde mi PC. Hacer esto con un PC es muy sencillo; con un Mac, simplemente no se puede.

Menos mal que encontré esta página: Backup Downloader, que te permite descargar archivos de música de Goear. Yo lo utilicé para recuperar una canción mía; sin embargo es verdad que de este modo puedes copiar en tu ordenador cualquier canción y obtener un disco pirateado mucho más rápido que con eMule. Confío en que no utilicéis los enlaces que os he puesto para esto.


Ese picotazo de la pantalla de mi nuevo iMac era mínimo, pero lo suficientemente visible para desatar mi vena neurótica y ponerme nervioso durante meses.

Embalé el ordenador y lo llevé a la tienda para que me dieran una solución. La verdad es que me daba bastante vergüenza, porque el defecto era mínimo y el técnico iba a pensar que yo era un obsesivo que proyectaba dismorfismos en mi propio ordenador o simplificando, que era tonto del culo.

Sin embargo, el técnico fue bastante amable. Quitó el cristal de la pantalla y retiró un pequeño pelo que al parecer se había quedado detrás de ésta durante el proceso de fabricación del ordenador. No sé por qué, en ese momento tuve una imagen mental de Steve Jobs rascándose la cabeza y soltando caspa y pelitos por toda la cadena de montaje de su fábrica.

Curiosamente, mientras el técnico volvía a montar el ordenador, me contó que le molestaban los oídos de la forma típica de una otitis media serosa, así que le sonreí y le dije que estaba de suerte, que mi hobbie era la Otorrinolaringología.

Desde que he vuelto a montar mi iMac en mi dormitorio he descubierto hay dos pelitos más detrás del cristal de la pantalla que ni el técnico ni yo vimos, pero creo que voy a esperar a descubirlos todos para llevar de nuevo el ordenador a la tienda para que me lo esquilen.