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Monstruos verdes (7/10)

En el Reino Vegetal, hay plantas dóciles, que se dejan tocar, podar y trepar sin oponer resistencia; y plantas agresivas, que atacan al más mínimo estímulo. Un ejemplo de este segundo tipo, es el pepinillo del diablo.

El pepinillo del diablo, una planta única en su especie, explota al más mínimo roce, como si estuviera lleno de dinamita. El objetivo de la explosión es asustar a posibles depredadores y de paso expandir las semillas, que pueden llegar a alcanzar más de tres metros con este sistema.

Ésta es una planta de ésas que creen que la mejor defensa es un buen ataque. En realidad, se parece a los adolescentes (y algunos adultos) de nuestra especie, que aún no tienen los nervios bien templados frente al estrés y a la más mínima sensación de amenaza, explotan en un intento de defensa que parece ridículo a los ojos de muchos.


Monstruos verdes (6/10)

Las rafflesias son las flores más grandes del mundo. Teniendo un tamaño que oscila alrededor de un metro de diámetro, impresiona un poco comprobar cómo carecen de otros elementos: tronco, tallos, hojas. Esto lo consiguen porque pese a que parecen flores muy bellas, en realidad son parásitos de otras plantas, de las que extraen los recursos que necesitan para engalanarse de una forma tan espectacular.

Su equivalente en nuestro propio mundo son unos seres humanos conocidos como histriónicos, que se caracterizan por una preocupación excesiva por su aspecto físico, un deseo exagerado de seducir y de ser el centro de atención, una afectividad superficial y una gran teatralidad o tendencia a la representación de un papel.

El principal problema de la personalidad histriónica es que, al ser personas que se centran mucho en sí mismas, manipulan a los demás para extraer de ellos los recursos que necesitan para salir adelante; al igual que hacen las rafflesias cuando parasitan a las plantas más feas que tienen alrededor.


Monstruos verdes (5/10)

La dedalera, también conocida como digital, es una hermosa flor que puede ser encontrada en algunas zonas de España. Detrás de su inocente aspecto, guarda en su interior un potente veneno que es capaz de paralizar el corazón de un mamífero en sólo pocas horas.

A pesar de su letalidad, la toxina de la planta a dosis muy bajas ha demostrado ser eficaz para disminuir los síntomas de determinadas dolencias cardiacas. Algo parecido sucede con determinadas personas.

Algunos seres humanos llevan en su interior veneno: personas ponzoñosas, tóxicas, rencorosas, vengativas, malmetetientes. Son esos seres de los que todo el mundo sabe que tienen mala leche y que resultan tan peligrosos como la planta dedalera.

Sin embargo y tristemente, tener dentro una mínima dosis de veneno, al igual que pasa con la toxina digital, sirve para adaptarnos mejor al medio y evitar ser pisoteados por los demás.