@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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Antes de que se me rompiera la puerta que me permitía acceder al único grifo que tenía agua, podía permitirme almorzar en el nuevo piso y fregar los platos después.

Confieso que en más de una ocasión había fantaseado con llevar una dieta sana una vez que me mudara: con más frutas y verduras y menos carnes y azúcares.

Mi fantasía se fue al garete cuando, el primer día que decidí almorzar allí, me di cuenta de que la casa estaba en un estado aún tan precario que lo único que podía hacer era salir y comprar un kebab y una cocacola.

Prometo que este tipo de comida la tomaré pocas veces.

Necesito para este fin de semana toda la ayuda que queráis ofrecerme.

He decidido, después de más de un año, mudarme a mi nueva casa, y me he dado cuenta de que es algo más trabajoso de lo que yo creía. Concretamente necesito para este fin de semana:

Expertos o amateurs en instalaciones eléctricas, que sepan conectar casquillos, para que no se me haga de noche a las seis de la tarde.
Conductores prudentes y con coche propio a los que no le importe que usemos sus coches y su gasolina para mudar libros y ropa desde mi casa antigua a la nueva.
Aficcionados al Lego y al Meccano en su infancia, que me ayuden a montar los embalados muebles de Ikea.
Entusiastas de los Reyes Magos a los que les apetezca abrir y tirar embalajes.
Fanáticos u obsesionados de la limpieza a los que les suponga un reto convertir una obra en una casa como los chorros del oro.
Decoradores frustrados que me ayuden a elegir un sofá.

No habrá compensación económica, pero prometo comida y bebida gratis en los bares de la zona. Podéis contactar conmigo a través del móvil o de mis perfiles de Facebook o Twitter.

Y por esto que le acabo de explicar, creo que sería mejor que usted se quedase ingresado en el hospital este fin de año, porque así le podemos controlar en caso de que…

Teléfono. Es la tercera vez que me llaman en los cinco minutos que llevo hablando con este paciente, así que decido cogerlo no vaya a ser que sea para algo importante.

¿Me permite un momento? -le pregunto al paciente, mientras que el pobre se resigna a estar ingresado la noche del 31. ¿Sí?
Hola, Emilio, te llamo de la cocina.
Ah, hola, dime.
No te habré interrumpido en quirófano como otras veces, ¿no?
No, no, dime…
Verás, te quería preguntar, ¿dónde está la toma del gas?
¿Qué toma del gas?
No sé si te acuerdas, tú encargaste un fogón de gas; para eso hace falta que lleven una tubería del gas a la cocina.
Ehh… no sé… -entonces recuerdo que, la última vez que estuve en la obra, no vi ninguna tubería de gas en la cocina. Un momento, que llamo a mi constructor.
No, si no hace falta, nosotros te vamos a terminar de montar la cocina y ya tu constructor se encarga de hacer que llegue allí la tubería.

El día 31 me di cuenta de que la obra no se acabaría nunca.