@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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Pueden participar en el juego del laberinto sobre pantano tantos jugadores como deseen. Para los niños, se aconseja acotar una zona de terreno, como un parque infantil, y jugar usando fichas de parchís. Los adultos necesitan zonas más amplias, como el mundo entero, y ellos mismos hacen de sus propias fichas.

El objetivo del juego es llegar a un punto final del laberinto previamente acordado por todos los jugadores. Puede haber varios ganadores y varios puntos de destino.

Por turnos se tira el dado, debiendo avanzar tantos pasos como el dado marque. Cada jugador es libre de decidir la longitud de los pasos que desea dar: desde pasos de hormiga a grandes zancadas. La longitud de los pasos puede variar en cada turno en función de las necesidades del participante.

En las bifurcaciones, los números 1, 3 y 5 en el dado obligan a seguir el camino de la izquierda, y los números 2, 4 y 6 el de la derecha. Sólo cuando el dado caiga sobre una superficie irregular, el jugador es libre de escoger su propio camino.

El juego del laberinto sobre pantano tiene la belleza de todos los juegos que no necesitan árbitro. El propio juego se encarga de castigar tanto a los indecisos que avanzan lentamente como a los intrépidos que no miden las consecuencias de sus actos. El castigo consiste en soportar las inclemencias de la flora y fauna del propio laberinto en el día a día.


En un mismo momento acaban muchas cosas a la vez. Cuando esto ocurre, en el Gran Juego de la Muerte, decimos que ocurre una “muerte violenta”, que no tiene nada que ver con la muerte de una persona, sino más bien en la muerte de algo.

El mejor día para una “muerte violenta” son los martes. En esos días hay que escribir un número con pintura amarilla. El segundo mejor día, o el peor, según como se mire, son los sábados. Los sábados hay que escribir un número con pintura roja.

El gran juego de la muerte es pues, una competición entre los días de pintura amarilla y los días de pintura roja. Ahora mismo, los días de pintura amarilla ganan a los días de pintura roja por 31 a 29. Independientemente del color, todas las muertes merecen ser celebradas con fuegos artificiales.

De: “Drowning by numbers” (Conspiración de mujeres) de Peter Greenaway.