@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

Estás dentro de Pesadillas

Han abierto una especie de librería o de biblioteca sobre la Luna y Antonio y yo vamos a ir a visitarla por la tarde. La chica que la regenta es muy simpática, y mientras que cojo libros de los estantes me va diciendo de memoria cuánto cuestan. Son bastante baratos.

Cuando Antonio y yo vamos a salir, nos damos cuenta de que se nos ha pasado la hora del cierre y de que nos hemos quedado encerrados y solos en la extraña tienda.

-Antonio, he visto que la dependienta guarda un huevo de alien debajo del mostrador. Estoy seguro de que si introduzco el huevo en ese hueco de la puerta, se abrirá y podremos salir.
-Estás loco -me responde. Nada te asegura que ese huevo sea una llave. Y si con la manipulación el huevo se abre, nos lo vamos a pasar bien esta noche aquí dentro.

Son las ocho de la mañana y me despierto en el hospital. Odio tener pesadillas durante las guardias, sobre todo si pueden tener algún significado.


La humanidad está siendo aniquilada por una raza cruel que viene del espacio y sólo yo conozco el secreto para librarnos de su amenaza.

Justamente cuando me dispongo a iniciar mi ataque, se me aparece el líder de nuestros verdugos, que me propone unirme a su maquiavélico plan sobornándome con una vida eterna y libre de enfermedad para mí y para todos mis familiares y amigos.

Viendo que su oferta no es suficiente para aliarme con él, añade a su regalo un enamoramiento recíproco eterno y perfecto para toda la eternidad.

Suena mi móvil y despierto. Acaba de terminar una guardia de veinticuatro horas.

Nota mental: Los maratones de series de ciencia ficción pasan factura de un modo u otro.


He tenido varias veces ese sueño en el que me diagnostican de leucemia. Lo más curioso es que es un sueño por capítulos: cada noche mi historia con la enfermedad avanza un poquito.

El último episodio lo tuve hace unos meses. En él, estoy en la calle San Jacinto con una chica (¿quizás Rocío?), es Lunes Santo y está pasando el misterio de la hermandad de San Gonzalo. Es un poco paradójico soñar con tener leucemia y estar esperando a la Virgen de la Salud.

En esta ocasión no hay conversaciones; tan sólo pienso mientras veo la cofradía. Pienso en que en ese momento estoy experimentando un extraño sentimiento mezcla de fragilidad, incertidumbre y necesidad de disfrutar de una vida cuya duración desconozco.

Foto: Misterio de San Gonzalo en la calle San Jacinto.