@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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Teoría de sifones: segundo antipostulado

En aquella época llegó algo que nunca gozó de buena prensa: los videojuegos. Nadie sabe de dónde provino aquella desconfianza sin fundamentos hacia esta nueva forma de entretenimiento, pero cualquier padre que se dignara a llamarse así aseguraba sin pudor que los juegos de pantalla afectaban al desarrollo normal del niño y que reblandecían su cerebro.

Por eso, los adolescentes que preferían los joysticks al balón de fútbol fueron clasificados como futuros ludópatas y eran compañías no deseadas por los padres para sus hijos.

A día de hoy, que ya podemos ver las cosas con un poco más de perspectiva, parece que los videojuegos no son tan nocivos como querían hacernos creer. Los que jugaban al Comecocos no van por ahí dando mordiscos, los enganchados al Tetris no acabaron apoyando la causa rusa y los que metabolizaban su adrenalina con el Street Fighter no son personas violentas… bueno, de esto último no estoy tan seguro.


Teoría de sifones: primer antipostulado

En los últimos veinticinco años no sólo hubo cosas que desaparecieron y que nadie echó en falta; también llegaron grandes inventos que no fueron celebrados convenientemente.

El bolígrafo de tinta líquida fue, bajo mi punto de vista, uno de ellos: por cien escasas pesetas podías permitirte escribir con la elegancia de una pluma estilográfica sin necesidad de mancharte el dedo índice. Sería el adios definitivo a la tinta pegajosa del Bic, que dejaba ocasionalmente pegotones de tinta e islotes blancos. Sería una versión mejorada de la pluma y el palillero pero que no necesitaba ser recargada.

Llegó y todo el mundo siguió con sus vidas, sin alegrarse siquiera. Seguramente el motivo fuera que se pensaba que la inminente era digital supondría una revolución en la que el papel escrito dejaría de existir. A día de hoy, ese momento aún no ha llegado, aunque tal vez esté menos lejano. El bolígrafo de tinta líquida corrió la misma suerte que esos niños que nacen el tres o el cuatro de enero y que por la proximidad al día de los Reyes Magos nunca se llevan regalos de cumpleaños.


Teoría de sifones: quinto postulado

Tampoco nadie se dio cuenta de que la antigua señal de Stop fue sustituida por el octógono rojo actual. Éste no ha sido el único cambio producido en el tráfico en los últimos veinticinco años, antes los coches eran más pequeños, de más colores, con carrocerías que parecían más endebles, la gasolina que usaban tenía plomo, el aire acondicionado, la radio o la música eran privilegios de muy pocos.

Sin embargo, hay algo que no cambia y que nunca cambiará: los conductores. Conducción temeraria, consumo de alcohol, uso indiscriminado del claxon, piques en los semáforos… y todo un mito: por muy europea que sea la nueva señal de stop, seguirá siempre siendo interpretada por ellos como un Ceda el paso.