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Estás dentro de Delicias de Turquía

Trabajar de médico es complejo. Cuando digo que es complejo, no me refiero a que sea difícil, porque la mayoría de los pacientes son fáciles de orientar. Cuando digo que es complejo me refiero a que es habitual a que pensemos a la vez en muchos factores que influyen en nuestra decisión final: edad del paciente, estado general, enfermedades previas y concomitantes, situación social, estado de ánimo.

Escribo esto porque, como a Gloria y a mí nos fue tan bien en nuestro viaje-escapada de Navidad, decidimos irnos juntos de vacaciones este verano. Elegimos como destino Turquía y el viaje parecía tan agradable que pronto muchos de nuestros amigos decidieron apuntarse, así que me puse a organizar un viaje para ocho personas.

La experiencia me ha dicho que organizar un viaje pensando como médico no es posible. No es posible contentar a todo el mundo que quiere venir: “yo tengo vacaciones hasta tal día”; “yo tal otro día tengo que haber vuelto porque tengo una guardia inamovible”; “yo no me muevo por Turquía sin un guía”; “yo quiero visitar el Pamukkale como sea”, “yo quiero pasar más tiempo en Estambul”, “yo creo que el viaje es caro”, “yo creo que el viaje es demasiado barato y eso es por algo”, “yo no tengo pasaporte”,…

No, no es posible organizar un viaje pensando como médico. No se pueden tener tantas variables en la cabeza. Menos mal que llamé a un buen amigo, que es ingeniero de organización, y en una mañana organizó todo el viaje. Reconozco que aunque ha sido una pesadilla intentar organizarlo, estoy deseando ir con mis siete compañeros a Turquía.