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Estás dentro de La antigua Yugoslavia


Un rock’n’roll para la antigua Yugoslavia (4/10)

Nunca comprenderás los Balcanes -me aclaró una vez Petra, una turista de Eslovenia- yo llevo ya muchos años aquí y no los comprendo.

Petra nació en Austria como hija de inmigrantes eslovenos, pero cuando tenía seis años, sus padres volvieron a Yugoslavia.

El colegio yugoslavo era muy distinto al colegio austriaco. Ahora los sábados no tenía fiesta, sino que me tenía que vestir de pionero y cantar cosas como “Viva Tito” y otros cantos nacionales. Pero en cierto modo me alegro de haber vivido aquello, de saber qué fue y de poder contarlo a mis hijos. Y de decir que fue algo malo. Al oír mis hisotias, mis hijos dirán que han nacido libres en un país democrático: Eslovenia. Y se extrañarán cuando vengan a Serbia y vean que hasta hace pocos años éramos un mismo país pese a todas las diferencias que tenemos. Serbia… Serbia siempre fue y siempre será caos. Al fin y al cabo, ¿qué puedes esperar de un país que ni siquiera puede ponerse de acuerdo en si debe utilizar el alfabeto latino o el cirílico para escribir?


Un rock’n’roll para la antigua Yugoslavia (3/10)

Así gano dinero -me dijo Mina, la joven arquitecta. Cuando consigo unos ahorros en dinares los cambio a euros. Mantengo esos euros algunos meses en mi casa y cuando los cambio de nuevo a dinares me dan mucho más dinero debido a la devaluación constante de la moneda. A veces es casi el doble: compensa con creces los costes de cambio.

Pocos saben que Serbia ha sufrido la devaluación más grande de la historia. El dinar se devaluó tres veces en dos días y se llegó a autorizar el billete con más ceros del mundo: once. Así, un billete de cien mil millones de dinares (100.000.000.000) apenas bastaba para comprar un litro de leche.

Ante una crisis así, el Banco Nacional (en la foto) se vio obligado a imprimir millones de nuevos billetes de cifras astronómicas en pocas horas. El dinero acuñado el día de antes de las devaluaciones ya no valía casi nada y como no había tiempo de destruirlo y ocupaba mucho espacio, se lanzó por las ventanas. Las calles permanecieron llenas de billetes durante semanas porque nadie se paraba a recoger billetes con tan escaso valor.


Un rock’n’roll para la antigua Yugoslavia (2/10)

En el año 2004 ya no había guerra en Serbia, pero todavía se sentía en el aire una herida abierta: el odio continuaba.

Pero ahora intentamos olvidar -me dijo Bojana, una joven universitaria. Aunque ya no me queda esperanza, la he perdido toda. ¿Sabes lo malo de este país? Cuando empiezas a creer que por fin las cosas dejan de ir mal, ocurre algo terrible que echa por tierra todo el esfuerzo que hemos hecho por salir del bache.

La miré extrañado, no entendía lo que quería decir.

Te explicaré: en 1991 tuvimos una guerra civil. Cuando la guerra acabó, llegó Milosevic, y aunque al comienzo de su mandato el país prosperó, acabó en un horrible régimen dictatorial. Volvió entonces la guerra, la segunda en una década. Esta guerra también terminó, y entonces disfrutamos de tres años de paz y tranquilidad, tras los cuales el líder de la oposición murió tiroteado en la puerta del Congreso. Ya han pasado cinco años de ese atentado, pero la población teme de vez en cuando que al día siguiente la guerra pueda volver.

Mostraba muchos sentimientos a la vez: enfado, tristeza, resignación.

Me gustaría tener estabilidad política alguna vez en mi vida. Por no hablar de la estabilidad económica. El dinar serbio se devalúa día a día. Hace seis años años, mi madre cobró doce pollos en lugar de su sueldo habitual.