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Un rock’n’roll para la antigua Yugoslavia (2/10)

En el año 2004 ya no había guerra en Serbia, pero todavía se sentía en el aire una herida abierta: el odio continuaba.

Pero ahora intentamos olvidar -me dijo Bojana, una joven universitaria. Aunque ya no me queda esperanza, la he perdido toda. ¿Sabes lo malo de este país? Cuando empiezas a creer que por fin las cosas dejan de ir mal, ocurre algo terrible que echa por tierra todo el esfuerzo que hemos hecho por salir del bache.

La miré extrañado, no entendía lo que quería decir.

Te explicaré: en 1991 tuvimos una guerra civil. Cuando la guerra acabó, llegó Milosevic, y aunque al comienzo de su mandato el país prosperó, acabó en un horrible régimen dictatorial. Volvió entonces la guerra, la segunda en una década. Esta guerra también terminó, y entonces disfrutamos de tres años de paz y tranquilidad, tras los cuales el líder de la oposición murió tiroteado en la puerta del Congreso. Ya han pasado cinco años de ese atentado, pero la población teme de vez en cuando que al día siguiente la guerra pueda volver.

Mostraba muchos sentimientos a la vez: enfado, tristeza, resignación.

Me gustaría tener estabilidad política alguna vez en mi vida. Por no hablar de la estabilidad económica. El dinar serbio se devalúa día a día. Hace seis años años, mi madre cobró doce pollos en lugar de su sueldo habitual.


Un rock’n’roll para la antigua Yugoslavia (1/10)

Neda tiene veinticuatro años y todavía se despierta por las noches cuando escucha aviones. Vive en una calle muy estrecha de Belgrado, enfrente de un edificio de oficinas de un ministerio cualquiera. Este edificio fue un objetivo militar durante la guerra y durante esta época podía ser bombardeado en cualquier momento.

Una noche sí y otra no teníamos que bajar al sótano –me dijo. Uno de los últimos días de la guerra, a las cuatro de la madrugada, cuando sonó la alarma que avisaba de los aviones de la OTAN, les dije a mis padres que ya estaba cansada de bajar al sótano y me quedé en el piso esperando a las bombas. Pero ese día no hubo bombas.

Siempre me quedo paralizado cuando la escucho hablar tan tranquila de esto. Una vez le pregunté que qué era lo que hacía durante la guerra.

Estuve leyendo Anna Karenina -y se rió mientras entrecerraba sus ojos increíblemente azules.