@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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A veces me canso de escuchar hablar sobre las bondades de la dieta mediterránea. “Bebe dos litros de agua al día”, “toma cinco raciones de frutas y verduras diarias”, “los azúcares deben ser muy ocasionales”. Europa, como civilización más antigua que América, ha heredado el complejo de hermana mayor y se enfrenta a la obligación de dar ejemplo; pero, ¿a qué precio?

Ser los dueños de eso llamado dieta mediterránea nos ha traído mucha salud cardiovascular, pero también muchas otras cosas no tan buenas. Por ejemplo, no recuerdo cuándo fue la última vez que me comí un helado sin sentirme culpable. Tú, lector, que estás ahora mismo leyendo este texto, ¿podrías recordar cuándo fue la última vez que te comiste un donut sin pensar que no era comida sana?

Esta locura de comer saludablemente está repercutiendo, de una forma más o menos consciente, en todos nosotros. Parece que hubiésemos olvidado que comer es uno de los mayores placeres de los humanos. Si a la mayoría de la población nos afecta saltarnos un día la dieta, ¿cómo afectará a las personas que padecen de trastornos alimentarios? ¿Qué papel ha jugado la imposición de la dieta mediterránea en estas patologías?

Cuando estuve en Idaho, recordé lo maravilloso que es comer. Bollos rellenos de crema de queso; bocadillos de lascas de carne especiada y frita; hamburguesas con queso y más queso; huevos y no uno, sino dos y hasta tres; ensaladas en jugosas salsas; frutas recién cogidas de su árbol; batidos de helado que ponían a prueba tu saciedad y bebidas deliciosamente azucaradas.

Pero lo mejor no fue la comida. Lo mejor fue dejar atrás la culpabilidad.

  1. RamonB dice:

    La dieta mediterránea la inventaron en california. Por poner un ejemplo.

  2. Sophie dice:

    Bueno…ahora las cosas están cambiando…o eso parece. Cada vez hay más personas que se apuntan al esquema de comer sano durante 6 días a la semana y permitirse un día de “cheat meal”, donde dejan atrás la culpa y comen tranquilamente helados y pizzas. Sin problemas. Ya se castigarán el cuerpo serrano en el gimnasio para compensar 🙂

  3. bueno bueno.. tienes razón cuando dices que nos sentimos culpables comiendo pero ¿por la dieta mediterránea?! qué va! por la puñetera dieta de la alcachofa, de la zanahoria o del eucalipto xD la dieta mediterránea es algo maravilloso! y si se complementa con ejercicio pues claro que puedes comer más cosas sin sentirte culpable. El problema es que hay tanto producto de mierda, tantos libros de autoayuda, programas, modas etc que nos invaden por otros lados y nos trastocan ”subliminalmente”

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