@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

Diez razones por las que creo que ha merecido la pena ir al segundo Congreso de la Blogosfera Sanitaria

1. Porque pude preguntar por qué la industria patrocinaba el evento directamente a los organizadores, discutir con ellos la conveniencia de esta situación, escuchar ambas partes y objetivizar mi opinión.

2. Porque pude oír directamente las opiniones de los políticos sanitarios interesados en el dospuntocerismo y expresarles mi opinión sobre su discurso: qué me parecía bien y qué creía que había que cambiar.

3. Porque pude quejarme de que Maite y Julián, autores de blogs como Mondo Médico y Per Adua ad Astra, excelentes en contenido y no tan publicitados como merecen, pasaran por el Congreso sin que se les reconociera de forma oficial su labor por la calidad de sus bitácoras en la Blogosfera.

4. Porque Javi me pudo explicar la diferencia entre ir de buen rollo e ir de buenrollista: el que va de buen rollo no tiene limitada su independencia; pero el buenrollista, al intentar conciliar, podría limitársela.

5. Porque conversando con Nuria, comprendí que no sólo Anna Pardo es una fenómena, sino que creó el fenómeno Anna Pardo: cuando una médico tan leída y querida como ella se acabó decidiendo por un servicio de Medicina Interna de la ciudad de Barcelona respecto a los demás, sin querer otorgó una muy buena reputación al equipo finalmente elegido.

6. Porque Luis, al igual que yo, sabe que hay especialistas hospitalarios buenos y especialistas en Medicina de Familia malos, y ambos nos tememos que decir eso en esta Blogosfera Sanitaria nuestra podría tener consecuencias regulares. Y que a los dos nos encanta el teatro.

7. Porque quería saber si Vicente Baos estaba en lo cierto o se había equivocado al decidir no acudir al Congreso. Él sabe que su blog es mi favorito y que soy un gran fan suyo; por tanto sé que no se enfadará cuando lea esto y sepa que creo que se ha equivocado.

8. Porque pude decir que los blogueros sanitarios que no están en nuestra estupenda chupipandilla de Twitter son más que nosotros en número y que tendemos sistemáticamente a olvidarlos.

9. Porque puedo decir que, bajo mi punto de vista, lo que tuvo más calidad en el Congreso fue la presentación del videoblog de Rosa Pérez: el mérito que tiene esta web es formidable y me sonrojó no haberle decidado antes la atención que merecía.

10. Porque ahora podré explicarles a muchos que han recelado y recelan del encuentro, que el debate entre blogueros ha acabado implicando una relación más cercana entre nosotros y que creo que eso es algo bueno. Que me alegro de participar en la guerra de pelos negros y canas de Paco Baldoví; me alegro de sentirme adoptado cuando camino por Lavapiés, el barrio de Clara; me alegro de poder sentir a escasos metros el cariño maternal que Juana Talavera siente por los blogueros; me alegro porque Rafa vive cerca y me alegro de regalarle un Heracross a nivel 1 y con un excelente potencial al pequeño Pol.

Por cierto, que los demás también son estupendos, pero creo que ni hace falta decirlo.

Algo ha cambiado este año en el Congreso de la Blogosfera Sanitaria, vosotros también lo sabéis.

Claro, que yo fui de los que estaba encantado de que a la misma mesa redonda se sentaran los grandes blogueros sanitarios españoles: todos juntitos y discutiendo acerca del sexo de los ángeles, que en este mundo de la blogosfera se resume en la pregunta de por qué diantres uno escribe un blog.

Hace un año estábamos tan contentos con nuestra mutua presencia, que dolió el comentario de Paco Lupiáñez, que criticaba nuestro ombligocentrismo en aquel congreso: dio justo en el blanco y nos hizo reconocer que debíamos hablar más de innovación y de iniciativas; que aquello era una reunión de pioneros en un terreno sin explorar y no una presentación de los actores protagonistas en el Comic-Con.

Durante el pasado año, con esa crítica pegada a nuestro subconsciente, los blogueros sanitarios españoles hicimos los deberes. Cada uno a nuestra manera: unos organizaron eventos de promoción dospuntocérica, otros promocionaron la formación en nuevas tecnologías, algunos se volvieron aún más claros, incisivos y concretos en sus críticas al sistema sanitario público y unos pocos organizaron útiles iniciativas participativas.

¿Y qué he hecho yo durante los últimos doce meses en el terreno 2.0?

En primer lugar, he madurado bastante mi visión respecto a la relación médico-paciente por internet: ahora soy mucho más precavido. Sé que la implementación de modelos digitales será inminente y que es posible que en muchas ocasiones echemos de menos estudios sobre la seguridad de la aplicación de estos sistemas. En segundo lugar, tuve la idea del Examen MIR 2.0; lo organicé lo mejor que supe y pude y pretendo hacerlo otra vez el año que viene con la ayuda de quien quiera colaborar.

No está mal. Estoy satisfecho.

Este año iré al congreso en Madrid; acabo de releer el programa. La oferta de actividades de este año es amplia y variada: decenas de iniciativas, ideas, talleres, ponentes,… Es difícil elegir, parece que al igual que yo todo el mundo ha trabajado mucho este año. Sin embargo, no puedo evitar una sensación: esa mesa de grandes autores donde cada uno contaba sus experiencias personales ya no tendrá cabida en nuestro congreso, el de los blogueros sanitarios. Este universo nuestro se ha expandido demasiado rápidamente como para contar con una mesa así.

Y un secreto entre vosotros y yo: por muy narcisista que fuera, ver juntas las caras de la foto de arriba fue lo que más me gustó del año pasado.