@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

-¿Te gusta cómo te he dejado la casa, Emilienko? -me preguntó el constructor.
-Sí, está bastante bien, pero estoy un poco preocupado por cómo han quedado algunas cosas.
-¿Como cuáles?
-Por ejemplo, las manchas negras que quedan entre algunas losetas del suelo. Después de haberlas fregado muchas veces, no consigo que se vayan.
-No son manchas negras, Emilienko.
-¿No?
-No. El negro es el color verdadero de la lechada de las losetas. Lo que tienes que intentar quitar son las manchas blancas, que son restos de escayola.

Pero al menos por fin lo conseguí. Por fin conseguí echar a los albañiles de casa.

-A ver, Emilio, lo primero decirte que no te estamos riñendo, ¿vale?
-Vale.
-Pero es que la mayoría de los vecinos empezamos a estar preocupados por lo que se está alargando la obra de tu casa.
-Ya.
-Y no sería ningún problema si los albañiles fueran un poco más limpios; pero es que todos los días dejan el descansillo lleno de suciedad y la limpiadora tiene que dedicarle mucho tiempo.
-Bien, hablaré con ellos.
-En la última reunión de comunidad incluso se propuso que, dado que ensucias más que el resto de los vecinos, pagaras un extra en la cuota.
-Pero…
-Y además tus albañiles son muy ruidosos. ¿Sabías que el día del Pilar vinieron a trabajar a las ocho de la mañana y que nos despertaron a todos con sus ruidos. Ese día es festivo y los vecinos queríamos dormir.
-No sabía que iban a venir ese día, no,…
-Y luego está lo de la inundación de tu obra…
-Pero eso no fue culpa mía; fue la vecina de arriba, a la que se le rompió una tubería…
-Puede, pero el agua acabó saliendo por debajo de la puerta de tu casa y eso te acaba señalando a ti; ¿entiendes lo que quiero decir?