@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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Qué año tan raro éste.

Sólo hay dos cosas que puedo recordar: haber pasado muchas horas trabajando y haber jugado muchas horas a Pokémon. No me atrevería a decir si este año ha sido bueno o malo, porque un año no es una de ese tipo de cosas que se pueden resumir en términos como “bueno” o “malo”. Pero sí que ha sido un año jodidamente difícil.

Esta tarde de julio, mientras escucho Radiohead frente a mi ordenador, miro este blog con incredulidad: cada vez con entradas más separadas en el tiempo, como si ya no tuviera tantas cosas que compartir con el Mundo, y, yo me pregunto, todas esas inquietudes que yo tenía antes, ¿ahora dónde están?

Qué año tan raro éste.

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Este año, el EBE ha estado muy bien. Del mismo modo que ha habido ediciones en los que no me ha gustado nada, he encontrado ésta interesante y le he sacado provecho.

EBE había pasado de ser, en los últimos años, de un encuentro de blogueros, a un sitio de reunión para personas interesadas en la posibilidad de negocio que existe en las redes sociales. El pasado fin de semana, tuve la oportunidad de descubrir un EBE muy diversificado, con diversas opciones tanto como para community managers como para blogueros de a pie.

Quizás uno de los motivos por los cuales me ha gustado más es porque yo ya tengo proyectos en internet diferentes a los de un simple blog personal. Somos muchos los que comenzamos nuestra andadura por Internet contando anécdotas propias y expresando opiniones en blogs. Pero, cuando ya llevamos varios años en esto, cuando ya hemos escrito varias veces sobre la Navidad y sobre las vacaciones de verano, comenzamos a sentir la necesidad de evolucionar y de hacer algo más.

Pero no quiero hablar hoy de mí, sino de Ana Jomeini. Quizás el suyo sea el blog más personal de toda la Blogosfera Sanitaria desde el momento que el eje principal del blog es su vida y su opinión acerca del mundo de la salud se intuye a través de esas actualizaciones protagonizadas por sus compañeros, marido e hijos.

Ana es una constante en la historia de la Blogosfera Sanitaria de este país, por su estilo ameno y familiar, pero a la vez ácido y punzante. Sin embargo, cuando ha habido que ponerse más seria y profesional, Ana ha estado siempre ahí. No le ha faltado valor para denunciar los cambios recientes del Hospital de La Princesa. También ha participado activamente en diversas iniciativas digitales, como el MIR 2.0, en el que lleva participando en sus dos años de vida, encargándose de las preguntas de Anestesiología y Reanimación y de las de manejo del paciente de Urgencias. Y cuando una vez, su blog fue atacado de forma injustificada, sobrevivió dignamente a un aluvión de comentarios y tweets en su contra para seguir escribiendo con la misma energía de siempre.

Su blog y mi blog tienen la misma edad, algo más de cinco años. Mi blog ha cambiado en este tiempo, pero el suyo también lo ha hecho. Ella se ha mantenido más fiel a su línea editorial original y hoy nos anuncia, como resultado de su evolución personal, la publicación de su libro. Toda la Blogosfera hoy se siente alegre por el éxito de una de nuestras compañeras más antiguas en este viejo vicio de compartir trozos de vida por Internet.

Siempre me han gustado las personas que se paran de vez en cuando y piensan las cosas que hacen. Las que de vez en cuando se plantean si tratan como deben a sus seres queridos, las que se cuestionan periódicamente lo que está bien y lo que está mal, las que en definitiva son autocríticas con sus acciones y sus pensamientos.

Tras mis últimos acontecimientos vitales, ahora me toca a mí entrar en una de esas etapas. Tras casi cinco años de blog, con 755 entradas llenas de opiniones a favor y en contra, me habéis ayudado a pensar acerca de cómo soy y de por qué soy como soy. Más de 7000 comentarios hechos con el trabajo y el tiempo de centenares de personas, más de 100.000 visitas únicas a esta página, que entraron interesadas quién sabe si por mis opiniones acerca de la Medicina, quién sabe si por la extravagancia de los Pokémon.

Me llevo mucho de este blog. Comentaristas que se convirtieron en conocidos que más tarde se convirtieron en buenos amigos. Profesionales grises y desconocidos que se convirtieron en personas. Algún bonito romance. Oportunidades que pasaron y oportunidades que se aceptaron. Y también, por qué no decirlo, algún que otro dolor de cabeza; pero las malas experiencias fueron compensadas sobradamente por las buenas.

A veces paso frente a una vieja tienda de máquinas de escribir cerrada hace muchos años. Muchas veces pienso que esa tienda no supo renovarse a tiempo, no supo evolucionar. Esa tienda es para mí como una especie de símbolo. En la vida hay que cerrar etapas o, al menos, evolucionar.

En ese sentido, llegó mi hora. Llegó el momento de descansar de este blog. No prometo volver, simplemente porque no me voy muy lejos. En realidad, siempre he estado cerca.

Gracias por vuestro tiempo durante estos años.