@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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En los tiempos en los que la SGAE no metía las narices en todos lados, unos conocidos me propusieron que me encargara de la música de su boda. Me resultó muy curioso, porque yo de música no sé demasiado: no voy ni a bares ni a discotecas a menudo, ni tampoco escucho la radio.

-¿Pero queréis que sea yo el que haga eso? ¿Estáis seguros?
-Sí, sí. Nos encantaría que fueras tú.

Los meses posteriores se continuaron de largas horas de escucha de todo tipo de temas musicales a partir de los cuales elaboré una lista de ocho horas de música que sonó durante todo el convite.

Desde aquel día, siempre he sido muy crítico con la música que he escuchado en otras bodas. Vale, vale, de acuerdo. Yo no soy DJ profesional, pero sí que aprendí mucho con aquella experiencia. Y creo que no lo hice mal del todo; de hecho, algunos de mis amigos que se han casado me han pedido la lista de canciones que utilicé.

Por este motivo, me gustaría compartir con vosotros algunas de las cosas que aprendí, para que los que quieran casar aprendan de los errores y de los aciertos que cometí.

1. Pon música variada. Hay novios a los que les gustará el rock; a otros, el pop; a algunos, el flamenquito y a otros, el reggaeton. Pero que esa sea la música que le guste a los novios, no implica que sea la preferida de los invitados. ¿Has estado en alguna boda en la que la música haya sido monotemática? ¿Cuánto tiempo han pasado los invitados bailando? En serio, a partir del tercer tema, el mismo tipo de música harta. No castigues a tus invitados con horas y horas del constante ritmo del reggaeton: corchea con puntillo – semicorchea – corchea – corchea y así hasta agotar la barra libre.

2. Evita los temazos que conozcas sólo tú. Estoy seguro de que eres fan de un grupo raro que poca gente conoce y crees que sus canciones están más cerca de lo divino que de lo humano. El problema de estos temas es que si sólo los conoces tú, la gente va a dejar de bailar. Este no es el día de esos temazos. A mí me ocurrió: durante una boda no es el mejor momento para que tus amigos conozcan por primera vez a Astrud.

3. Si no tienes veinte años, no pongas temas de discoteca del último verano. Seamos francos: hoy en día la gente se casa más cerca de los treinta que de los veinte y dejó de ir a discotecas hace tiempo. Con esto quiero decir que, aunque el pasado año haya sido un año de temas gloriosos, esos temas no les van a gustar a un grupo de personas que tienen que escucharlo y enfrentarse a bailarlo por primera vez.

4. Recurre a los temas de tus primeras discotecas. ¿Recuerdas qué momentos tan felices aquellos en los que te arreglabas por primera vez para salir a bailar? ¿Esas canciones que te hacían saltar en la pista? Seguramente, la mayoría de tus amigos tenga tu edad y esos mismos temas, que ya tendrán unos quince años de antigüedad, les evoquen sensaciones agradables. Esos temas triunfan, aunque suenen a desfasado. Lo prometo.

5. A los amigos de tus padres también les gusta bailar. Sin entrar en el tema de si los amigos de tus padres deberían acudir a tu boda, si quieres que se animen, deberías ponerles temas de su época. Hay cosas estupendas que bailar de los años sesenta, setenta y ochenta. Ahora bien, si lo que quieres es discriminarlos y que se vayan pronto, castígales con Lady Gaga. No aguantarán mucho en el convite.

6. Sorprende con cosas que requieran cambiar el estilo de baile. En las discotecas, todo el mundo baila más o menos igual, y hay un momento en el que pones el automático. Pero si empiezas a poner cosas muy bailables y que requieren cambiar el estilo, animarás a la pista. Por ejemplo, rock’n’roll, foxtrot, charleston, pasodobles. Y, si la boda es de Sevilla, aunque suene rancio, nada sacará a más gente a la pista que unas sevillanas a tiempo.

7. Pide canciones que tengan coreografías. Curiosamente, a la gente le encanta, cuando se desinhibe, seguir las reglas de una coreografía, ya sea la de Follow the leader, Saturday Night, Mayonesa. O la banda sonora de Grease. No fallan.

8. Stop música deprimente. Entre los invitados de tu boda, habrá personas que se encuentren próximas a una ruptura sentimental: están en el punto opuesto a ti. Es muy duro ver cómo dos personas se juran amor eterno cuando tú has renunciado hace poco a ese amor eterno, pero acudes a la boda para participar en la alegría de tus amigos. No jodas a esas personas con temas de Ella baila sola, La oreja de Van Gogh y similares.

9. Usa temas de rescate. Este consejo es más para el DJ que para ti. De vez en cuando, los invitados claudican. Para ese momento, debes tener un tema preparado para que resuciten. Elige este tema con cariño: ¿compartes uno de esos temas “especiales y euforizantes” con tus amigos? En mi caso, el tema es el baile que Travolta se marca en Pulp Fiction: Pumpkin and Honey Bunny.

10. No censures lo que no escucharías en otra ocasión. Aunque parezca mentira, tras cierto grado de alcoholemia, a hombres hechos y derechos les apasiona escuchar a todo volumen a Raffaela Carrá, Madonna y Lady Gaga. No les des el disgusto de no tener ese tema para ellos por haberlo censurado previamente.

Por cierto. Yo de esto no tengo ni idea, pero me permito dar estos consejos porque, de vez en cuando, vas a bodas por ahí en las que parece que el que pincha tiene menos idea que tú.

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Diez años después de su estreno en el festival de Eurovisión, la canción “Europe’s living a celebration” es más impactante que nunca. Por aquel entonces no lo sabíamos, pero la canción encierra mensajes que, a día de hoy, en el año 2012, son vaticinadores.

Si comenzamos analizando a su cantante, veremos a una joven Rosa López, que consiguió hacerse un hueco en el corazón de muchos españoles. Rosa saltó vertiginosamente desde un origen económicamente muy humilde hasta, en pocos meses, ser un ídolo en los escenarios europeos. En ella podemos ver bien retratada a esa ingenua España de la primera década del siglo XXI que, partiendo de una economía más que cuestionada, pasó a ser elogiada también en los escenarios europeos.

Allí se encontraba España, como Rosa, saltando de alegría y sin saber bien qué hacía en un falso escenario lleno de luces de colores. Y cantando.

Estoy feliz de encontrarme hoy aquí;
no me preguntes más por qué.

Quizás los españoles sí deberíamos haber insistido, ser más suspicaces y preguntar hace diez años, en el 2002, por qué se ensalzaba nuestra economía a nivel europeo. Aquel año estrenábamos -a nivel usuario- nuestra nueva moneda. ¿Por qué se nos impuso el euro como moneda única sin preguntar y sin explicarnos que consecuencias podría traer? Pero la canción sigue:

No se oirán jamás las voces que no
nos dejen dar el paso final.

Así fue: España nos pidió silencio y nosotros, obedientes, le hicimos caso, olvidando que algo malo tendría que tener el euro cuando países pequeños como Dinamarca o Suecia se negaron a adoptar la moneda única. Continuemos.

Si existe en nosotros la pasión
y brilla una luz en tu interior.
Ahora el tiempo nos cambió
y será para siempre.
No dudes por favor.
Lo dice el corazón.

Estas seis líneas son controvertidas. Curiosamente, no se posicionan ni a favor ni en contra de la Unión Europea: son muy ambiguas. ¿Era en realidad un mensaje de amistad, una advertencia de peligro o un aviso que pretendía enseñar a los españoles la necesidad de posicionarse?

Europe’s living a celebration.
Nuevos tiempos. La necesidad.
Europe’s living a celebration.
Es tu fiesta y no hay vuelta atrás.

De nuevo ambigüedades. La necesidad; ¿qué necesidad? Es tu fiesta, ¿pero qué celebrábamos? Da igual, porque ya no hay vuelta atrás.

¡Celebration! ¡Celebration!

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La trampa consiste en creer que una canción bonita nos hará despertarnos de mejor humor, cuando la verdad es que para despertarse contento lo único que hace falta es la motivación para estar vivo un día más.

Pero todos nos dejamos engañar por la canción del despertador convencidos de que, las notas alegres de éste serán las que transformen los lunes por la mañana. Yo ayer cambié mi despertador. Ahora suena “Por si alguna vez te vas” de La Casa Azul.

Éste es el cuarto año que os pido por favor que me digáis cuál es la canción que suena en vuestro despertador por las mañanas. Yo las voy recopilando y hago una lista de Spotify, que comparto con todos vosotros. La del año pasado no sé ni cuántas veces llegué a escucharla, pero me sirve para acordarme de que cada madrugada miles de personas intentan motivarse para comenzar un nuevo día.