@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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Querido yo a los veintitrés (al chico que empezó a escribir un blog):

Hace un par de años, vi un corto en el que unos estudiantes de Medicina, que acababan de terminar su carrera, escribían cartas a sus yos del pasado. Yo también puedo escribirte para contarte algunas cosas, que no te habrían venido mal saber.

Querido yo a los veintitrés, te sientes en un hoyo; vas a salir de ese hoyo. Ah, y caerás en otros peores.

Querido yo a los veintitrés, tienes mucha más paciencia de la que te crees y la demostrarás con jefes y pacientes.

Querido yo a los veintitrés, el examen MIR no es para tanto y te darás cuenta una hora tras entregarlo.

Querido yo a los veintitrés, muchos pacientes te darán las gracias; con unos pocos te equivocarás. De los errores te acordarás de por vida; las felicitaciones las olvidarás enseguida.

Querido yo a los veintitrés, tú te crees que ya sabes lo que es sufrir por amor; pues déjame que te diga que no tienes ni idea.

Querido yo a los veintitrés, sigo sin haber aprendido a descansar más y trabajar menos.

Querido yo a los veintitrés, todas esas enfermedades mortales que creíste tener mientras estudiabas, evidentemente, no las tenías.

Querido yo a los veintitrés, una de tus mayores preocupaciones era pedir dinero para echarle gasolina al coche. Resolverás el problema muy eficientemente: renunciando al coche.

Querido yo a los veintitrés, escribir tu blog ya no te resultará tan motivante como antes. Pero a cambio, te transformarás en uno de los mejores entrenadores de Pokémon tipo planta a nivel nacional.

Querido yo a los veintitrés, sigo sin saber si merece la pena haber estudiado Medicina y, por supuesto, sin tener ni idea del sentido de la vida.

Atentamente, tu yo del futuro.