@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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Este año, el EBE ha estado muy bien. Del mismo modo que ha habido ediciones en los que no me ha gustado nada, he encontrado ésta interesante y le he sacado provecho.

EBE había pasado de ser, en los últimos años, de un encuentro de blogueros, a un sitio de reunión para personas interesadas en la posibilidad de negocio que existe en las redes sociales. El pasado fin de semana, tuve la oportunidad de descubrir un EBE muy diversificado, con diversas opciones tanto como para community managers como para blogueros de a pie.

Quizás uno de los motivos por los cuales me ha gustado más es porque yo ya tengo proyectos en internet diferentes a los de un simple blog personal. Somos muchos los que comenzamos nuestra andadura por Internet contando anécdotas propias y expresando opiniones en blogs. Pero, cuando ya llevamos varios años en esto, cuando ya hemos escrito varias veces sobre la Navidad y sobre las vacaciones de verano, comenzamos a sentir la necesidad de evolucionar y de hacer algo más.

Pero no quiero hablar hoy de mí, sino de Ana Jomeini. Quizás el suyo sea el blog más personal de toda la Blogosfera Sanitaria desde el momento que el eje principal del blog es su vida y su opinión acerca del mundo de la salud se intuye a través de esas actualizaciones protagonizadas por sus compañeros, marido e hijos.

Ana es una constante en la historia de la Blogosfera Sanitaria de este país, por su estilo ameno y familiar, pero a la vez ácido y punzante. Sin embargo, cuando ha habido que ponerse más seria y profesional, Ana ha estado siempre ahí. No le ha faltado valor para denunciar los cambios recientes del Hospital de La Princesa. También ha participado activamente en diversas iniciativas digitales, como el MIR 2.0, en el que lleva participando en sus dos años de vida, encargándose de las preguntas de Anestesiología y Reanimación y de las de manejo del paciente de Urgencias. Y cuando una vez, su blog fue atacado de forma injustificada, sobrevivió dignamente a un aluvión de comentarios y tweets en su contra para seguir escribiendo con la misma energía de siempre.

Su blog y mi blog tienen la misma edad, algo más de cinco años. Mi blog ha cambiado en este tiempo, pero el suyo también lo ha hecho. Ella se ha mantenido más fiel a su línea editorial original y hoy nos anuncia, como resultado de su evolución personal, la publicación de su libro. Toda la Blogosfera hoy se siente alegre por el éxito de una de nuestras compañeras más antiguas en este viejo vicio de compartir trozos de vida por Internet.

Dije que sí cuando hace dos meses me propusieron impartir ese curso de Facebook para médicos, y eso que no soy un gran experto en esta red social.

Hace unos meses leía en el blog de la doctora Jomeini cómo le sigue entrando cierta congoja cuando tiene que prepararse algunas de sus clases para instruir a otros médicos en el dospuntocerismo. Tanto Ana como yo, somos blogueros, y eso no nos convierte en expertos en social media.

Pero, como ella misma dice, “en el país de los ciegos, el tuerto es el rey”, lo haremos lo mejor que podamos, y, si por algún casual, entre los alumnos se encuentra alguien que sepa del tema más que el profesor, no es motivo de preocupación, sino que es una buena noticia, porque la web 2.0 no es más que compartir conocimiento desde la horizontalidad.

Así pues, me lié la manta a la cabeza y comencé a preparar el curso. Pero, ¿qué busca exactamente un médico de Facebook? ¿Cómo sacar una utilidad profesional a una red social que se caracteriza por lo personal? Ésas son las preguntas que pretendo resolver en una charla que he estructurado de la siguiente manera:

1. ¿Qué es el social media? De esta parte hablaré o no en función del nivel del auditorio sobre nuevas tecnologías. En realidad, voy a contar un poco el famoso cuento de los helados de Scoopville, que no sólo sirve para explicar la red social, sino que también consigue que se intuya qué es el muro de Facebook.

2. ¿Qué es una red social? El concepto de amplificación social. Esta parte me gusta mucho, porque pienso comparar que, del mismo modo que se pueden buscar relaciones sentimentales de forma intuitiva, las oportunidades laborales están ahí.

3. ¿De qué está formado Facebook? Perfil, grupo y página. En este punto me resultó brillante una clase sobre Facebook que hace unos meses se impartió en TeKuidamos.

4. ¿Cómo proteger mi intimidad? Éste punto es muy importante. Aún muchos médicos no están en Facebook porque tienen miedo a perder su intimidad. No quieren que sus pacientes los vean en la playa. Ni en fiestas con una copa en la mano. En este sentido, la agrupación de contactos en cuatro grupos de privacidad, como se sugiere por diversos sitios de internet, me resulta sencilla, intuitiva y proporciona la confianza necesaria como para no dejarse intimidar por Facebook.

5. El buscador de Facebook: encontrando grupos y páginas de interés para otorrinolaringólogos. Es curiosa la aceptación que ha tenido Google como buscador. Todo el mundo sabe usar Google. Sin embargo, para encontrar determinada información, es preferible usar otros buscadores como el de Facebook o el de Twitter. ¿Por qué estos métodos de búsqueda son menos famosos y qué tipo de información se puede encontrar en ellos?

6. Facebook y Telemedicina. Aquí, brevemente, hablaré de lo que hablo siempre, eso de mis pacientes a través del ordenador y bla, bla, bla,… (ya os lo sabéis todos, me repito mucho).

7. Conocer las reglas ocultas del juego antes de continuar: la reputación digital, el branding, el landing y otras cosas que hay que saber, porque, antes de lanzarse a la piscina, hay que comprobar que tenga agua.

Yo lo veo bastante completito. ¿Echáis en falta algo? Todo tipo de consejo es muy agradecido.

La doctora Jomeini estaba en la puerta del congreso a las ocho y media de la mañana. Nos vimos, nos reconocimos y entonces ocurrió algo raro porque nos dimos cuenta de que Emilienko llevaba comentando las aventuras de la doctora Jomeini durante dos años y que la doctora Jomeini había estado en los momentos felices y tristes de la vida de Emilienko durante el mismo tiempo. Pero aquello no quería decir que Emilio conociera a Ana, ni que Ana conociera a Emilio. Éramos dos extraños. Los modernos dirían que en ese momento nos estábamos desvirtualizando; la desvirtualización fue una sensación compleja.

Más tarde, yo no atendía del todo a lo que hablaban en las mesas del congreso; estaba entretenido en tuitear todo lo que estaba ocurriendo allí a tiempo real. De repente escuché: “…muy buena pregunta, pero en esta sala hay un tipo llamado Emilienko que podría responderte a eso mucho mejor de lo que lo haría yo, ¿por qué no sube y nos cuenta su experiencia?” Me puse blanco. No porque tenga miedo escénico, que está más que olvidado, sino porque cuando me hicieron subir al escenario y estaba en el atril ya era demasiado tarde para preguntar cuál era esa pregunta que debía responder. Así que me puse a contar todo lo de mi proyecto eORL sin saber si era eso de lo que querían que hablara o no.

En mi lista de objetivos para el congreso estaba preguntarle a Vicente Baos si él creía que escribir en un blog de forma libre y sin censuras podía acarrear consecuencias y enemigos no deseados de los que pudiera uno arrepentirse en el futuro. Me encontré a Vicente mientras subíamos unas escaleras y, sinceramente, creía que iba a pasar de mi pregunta para aprovechar el escaso tiempo del congreso hablando con la gente realmente interesante de allí. Me sorprendió gratamente comprobar que Vicente Baos es un tipo muy majo y cercano y que no sólo respondió mi pregunta, sino que la discutimos un buen rato.

El final del congreso, como le dije a Marta Carmona más tarde, me dejó un sabor de boca amargo. El motivo fue una conferencia acerca de la imagen de marca que ofreces en tu blog que, tanto a Marta como a mí, nos dejó pensativos. No sé, quizás esto de escribir en Internet lo que piensas para que lo lea cualquiera no sea el juguete que creía que era cuando comencé a escribir hace tres años. En mi blog, en este blog, ofrezco una imagen de mí. Pero la imagen hay que cuidarla en este mundo de hoy, donde lo es todo. Así, desde el lunes me estoy preguntando ¿qué piensa la gente que me lee, esa gente que me conoce gracias a este portal, pero que yo ni siquiera sé que existe? ¿Creerán que soy un buen tipo o por el contrario opinarán que me porto como un loco, un radical o un ingenuo? ¡Yo quiero seguir escribiendo lo que me da la gana, sin tener que preocuparme por todo esto!

Pero es que da mucho que pensar que estés haciendo pipí en el cuarto de baño de un congreso y que llegue alguien por detrás a quien no has visto jamás y que te pregunte por cómo les va a las extranjeras con las que compartes piso.

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