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¡Los enfermos responden!

Bueno, voy a ser justo, no todos responden. En concreto, me han respondido un 65% de ellos. Yo les pedí que, después de haberlos diagnosticado y tratado en mi consulta, se pusieran en contacto conmigo para que me contaran cómo les iba con el tratamiento que les había prescrito, a través de mi correo, de mi Facebook o de mi Twitter. La experiencia me está encantando.

En primer lugar, me ha llamado la atención que muchos de ellos comienzan los correos de la siguiente manera:

Texto imaginario a modo de ejemplo: “Doctor, no sé muy bien lo que le tengo que contar, pero espero que no le importe que le haga una pregunta que se me ocurrió cinco minutos justo después de dejar su consulta (…)”.

De esta frase, que está siendo muy frecuente, me llaman la atención tres cosas: (1) que los pacientes te tratan con respeto cuando contactan contigo por la web, (2) que les choca que su médico quiera hacer un “ciberseguimiento” y (3) que cuando a los enfermos salen de la consulta y se les pasan los nervios comienzan a tener dudas que ya es tarde para resolver.

En segundo lugar, tengo que contaros que apenas me supone tiempo leer los mensajes de los pacientes; es más, casi podría decir que se llega a ahorrar tiempo: puedo tomar decisiones terapéuticas con más calma e incluso podría ahorrarme en bastantes una revisión en mi consulta.

Sin embargo, todo esto es sólo el principio. Os seguiré contando próximamente cómo me está yendo el proyecto.