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La urbanización de Pamukkale fue una barbaridad medioambiental como otras muchas que ha cometido la Humanidad.

Al parecer, este lugar se formó hace mucho tiempo sobre unas fuentes termales ricas en carbonato de calcio -comenté en el autobús. El agua, al evaporarse durante siglos, ha ido haciendo que el carbonato cálcico se precipite de esta forma tan especial.
¿Dónde has leído eso? -me preguntó alguien.
En la Wikipedia. Me la he estudiado antes de salir de España. También dice que al final del siglo XX se construyeron hoteles en la cima de la montaña, que usaban el agua de las termas y que deterioraron mucho las piscinas naturales. Por eso, los hoteles se acabaron demoliendo y se construyeron encima de donde estaban unas piscinas artificiales, que son a las que nos van a dejar entrar hoy.
¿Y dice algo más la Wikipedia?
Sí. Que estas aguas termales son ligeramente radiactivas.

Cuando llegué, no me decepcioné, porque antes de llegar ya me había hecho a la idea de que el lugar era más pequeño de lo que parecía en las fotos de las agencias de viaje.

Esto de las montañas blancas y la radiactividad, ¿sabéis a qué me recuerda? -preguntó Manolo. A los depósitos de fosfoyeso de Huelva.

Al volver a España, me estudié en la Wikipedia qué era eso de los depósitos de fosfoyeso de los que nunca había oído hablar. El fosfoyeso es un desecho que se produce durante la síntesis de ácido fosfórico. Si entráis en Google Earth, al este de Huelva, en la orilla del río Tinto, hay una inmensa mancha blanca, tan grande como media ciudad, formada por fosfoyesos. Para empeorar la cosa, los fosfoyesos tienen restos de radio y uranio y, por lo tanto, también son radiactivos.

¿No hablábamos hoy de barbaridades medioambientales cometidas por la humanidad? Pues ahí están todavía los depósitos de fosfoyeso de Huelva.