@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

816

Capítulo 2×11

Dentro de nuestro viaje por Hoenn, ya era hora de despreocuparse por unas horas de crisis, huelgas y consejerías. Para ello, me dirigí, junto con otros entrenadores de la región hacia el sur, hasta llegar a Ciudad Férrica con motivo de la 1ª edición del campeonato Pokémon del Mangafest.

Allí estábamos un total de 64 entrenadores para disputar el título de campeón local y coincidimos varios entrenadores de Kanto, como Vientoblanco, de Ciudad Celeste, o Giz, de Pueblo Paleta. También se unieron otros entrenadores de Hoenn, como Blanca, de Pueblo Lavacalda, o Fidel, de Pueblo Pardal. Y tampoco faltaron viejos conocidos, como Aru, de Pueblo Azuliza; Jonathan, de Ciudad Fayenza; Vicen, de Ciudad Olivo o Moira de Ciudad Engobe.

Se trataba de una elimatoria a través de combates de seis contra seis. Para eso, yo preparé a mi equipo clásico, sustituyendo a mi Gloom por un Krookodile, dado que Gloom no había evolucionado completamente y adolecía de muchas debilidades.

El primer combate lo realicé con una chica joven, llamada Sara. Mi primera sorpresa fue que, en un combate seis contra seis, no se puede elegir al Pokémon inicial, saliendo por error mi Porygon-Z, una de mis últimas bazas. No obstante, fue una sorpresa afortunada, porque Sara sacó un Dragonite. Mi Porygon-Z conoce rayo hielo, ataque frente al cual Dragonite posee una debilidad doble, por ser dragón y volador. Dragonite no aguantó el primer asalto. Tras varios cambios por parte de Sara, saqué a mi Krookodile y, utilizando el afilagarras, potencié mi ataque. Krookodile debilitó a cuatro de sus Pokémon, a un Tyranitar entre ellos y, gracias a su habilidad autoestima, se convirtió en una máquina difícil de parar. Sú último recurso fue un Emboar. Ese detalle me gustó: se veía que Sara estaba jugando con su Pokémon starter. Sin embargo, fue incapaz de resistir el ataque terremoto de mi Heracross. Gané el primer combate por 5 a 0 y pasé a la siguiente ronda.

 

 

El segundo combate fue contra un adolescente llamado Guillermo. Yo ya había corregido el error de sacar primero a mi Porygon-Z y comencé con mi Crobat. Sin embargo, Guillermo me sorprendió con un Weavile. Weavile es uno de los pocos Pokémon más rápidos que Crobat. Weavile comenzó utilizando una mofa, enfadando a mi Crobat e impidiéndole utilizar su rayo confuso. Crobat aguantó poco los ataques de hielo de Weavile y saqué a mi Swanna. Guillermo cambió a Weavile por Espeon. Decidí continuar con mi estrategia de “annoyer” enamorando al Espeon, dado que mi Swanna es hembra y su Espeon era macho. Error. Olvidé que la habilidad oculta de Espeon es Sincronía, por la cual Espeon dejó de estar enamorado y enamoró inmediatamente a mi Swanna. Tras debilitar a cuatro de mis Pokémon, mi Chandelure debía enfrentarse a su Jellicent, pero debido a la superioridad del agua frente al fuego, decidí rendirme y perdí el combate 6 a 2.

 

 

En resumen, estuvo muy bien. El nivel era alto y me sentí orgulloso de pasar a la segunda fase. También me gustó perder contra un equipo justo y sin Pokémon legendarios. Espero que éste encuentro sea el primero de muchos.

Capítulo 2×05

Cualquiera que conociese un poco a Giz sabía que el último año no había sido el mejor para él.

La infancia de Giz se había desarrollado en un pequeño y alejado pueblo del norte, perdido entre las montañas, allá donde los programadores japoneses de Pokémon nunca soñaron que su juego podría llegar. Habiendo crecido en un entorno tan tranquilo y bucólico, no era de extrañar que el equipo Pokémon de Giz se caracterizara por estar compuesto por Pokémon de aspecto pacífico y que fuera poco intimidatorio. ¿Alguien se dejaría asustar por un conjunto de pequeñas criaturas sonrientes, la mayoría de ellas de color rosa palo?

Giz había unido hace años a nuestro club de entrenadores, donde nunca fue considerado un rival demasiado complicado. Y entonces, de un día para otro, desapareció. Nadie más supo de él.

Ha vuelto a su casa -decían unos.
Escuché que padece una terrible enfermedad -comentaban los más chismosos.

Su desaparición duró un año, hasta que Vientoblanco y yo nos lo encontramos durante nuestro viaje por Hoenn, en Ciudad Malvalona, lugar en el que Giz me retó a un desafío.

El gimnasio Pokémon de ciudad Malvalona está adecuadamente equipado para batallas eléctricas. Cuando acepté el reto de Giz, supuse que él utilizaría Pokémon de este tipo, lo que me tranquilizó bastante. Conociéndole, seguramente utilizaría un Pichu, un Plusle, un Minun o cualquier otro eléctrico de apariencia encantadora.

Por eso me relajé. Ninguna de estas especies es demasiado fuerte y además, como cualquier entrenador aprende en sus primeras lecciones, los ataques eléctricos no hacen demasiado daño a los Pokémon tipo planta, que a mí se me dan particularmente bien.

Ése fue mi error. Giz comenzó el combate con una bestia eléctrica de la que nunca había oído hablar. Era un Luxray, un fuerte león eléctrico originario de la región de Sinnoh. Los Pokémon eléctricos son todos muy rápidos; los de tipo planta, muy lentos, por lo que a él le correspondió iniciar el combate.

Voltio cruel!

Giz había ordenado uno de esos potentes ataques nuevos, frente al cual, mi Gloom no tuvo ninguna oportunidad: a pesar de su relativa inmunidad a la electricidad, fue debilitado en el acto.

¿Cómo te las has apañado para mejorar tanto desde que no te veo? – le pregunté un poco enfadado por no haberme dejado actuar en la batalla.
No tienes ni idea del lugar en el que he estado. Me han sometido durante días a fuertes corrientes, y me han castigado con venenos con nombres imposibles de recordar. Soy casi el mismo de antes, sólo que ahora soy más fuerte.

Se rió hacia dentro y con ironía, como él suele acostumbrar, y yo no pude sino alegrarme de que, después de todo, volviera a estar con nosotros.

Capítulo 2×04

Vientoblanco y yo volvimos a encontrarnos durante nuestro camino hacia el norte, porque a veces caminos diferentes pueden llevar al mismo lugar y, de esto, tanto él como yo sabemos un poco.

El motivo de nuestro encuentro fue una quedada con el viejo de Giz, que nos esperaba en el Centro Pokémon de Ciudad Malvalona con objeto de comentar la noticia que a todos los entrenadores nos ha tenido muy excitados durante las últimas semanas: la llegada de la quinta generación.

Tanto Vientoblanco como Giz y yo hemos comenzado a probar los Pokémon iniciales de esta generación y, por casualidad y sin ponernos de acuerdo, cada uno de nosotros ha elegido a uno diferente. Respecto al nuevo juego, parece que la línea argumental es un poco diferente a las precedentes y, que pese a toda la publicidad que le dieron al nuevo interfaz gráfico, el pixelado de los Pokémon que aparecen en primer plano durante la batalla es completamente inaceptable para un juego de la segunda década del siglo XXI.

A continuación os comentamos las características de cada uno de los tres Pokémon iniciales:

El Pokémon de tipo planta, Snivy, ha sido el elegido por un servidor. Se trata de un lagarto de actitud altiva que evoluciona a una serpiente de tres metros con adornos cursis que a mí me recuerdan a las truchas de mazapán que venden en algunas pastelerías. Mi elección se ha basado en que, como sabéis, soy entrenador especializado en plantas. Como Pokémon tipo planta, Snivy tiene características curiosas que me hicieron decantarme por él. Su velocidad es alta, inusualmente alta para ser un Pokémon tipo planta, y tanto su defensa normal como la especial no son despreciables. Flaquea tanto en puntos de vida como en ataque y ataque especial. Sabéis que el tipo planta (junto al tipo roca) es el que más debilidades tiene, por lo tanto se agradece que la velocidad y la defensa sean decentes. No lo veo una mala elección, pero quizás no sea el Pokémon mas adecuado para alguien que se inicie en el juego.

El Pokémon de tipo fuego, Tepig, que es el que ha elegido Giz, es un simpático cerdito con orejas de conejo que evoluciona hacia una especie de luchador de sumo vestido de grecorromano. En su evolución, combina el tipo lucha con el fuego. Al contrario que Snivy, Tepig tiene altos los puntos de vida, el ataque y el ataque especial y falla en las dos defensas y en la velocidad. A pesar de su encantador aspecto, no me parece una gran elección para un combate. Es verdad que nunca me ha gustado demasiado el tipo fuego porque todo el mundo tiene un Pokémon de agua en su equipo. Del mismo modo, el tipo lucha tiene sus debilidades contra los Pokémon voladores y los psíquicos, y estos dos tipos son muy populares. Si a esta debilidad contra Pokémon populares le añadimos que con toda probabilidad comience la pelea recibiendo un ataque (por su baja velocidad) sobre unos valores de defensa tan bajos, tenemos a un Pokémon que comienza con desventaja. Personalmente, no lo recomiendo.

El Pokémon de tipo agua, Oshawott, un oso de peluche con rasgos de nutria fue el elegido por Vientoblanco, que desde hace tiempo entrena Pokémon de agua con gran maestría (su Starmie y su Gyarados son duros de pelar). Evoluciona a una especie león marino azul oscuro y de grandes bigotes. Elegir a Oshawott representa una actitud intermedia entre las dos anteriores, dado que sus estadísticas están razonablemente equilibradas. Una ventaja de este Pokémon es que el tipo agua no es muy frecuente en este juego y, por tanto, contar con un Oshawott en el equipo puede ayudar mucho a avanzar si éste aprende Surf, el único ataque de máquina oculta que se permite en un equipo decente. Creo que elegir a Oshawott es la mejor opción para entrenadores noveles.

Tras nuestra charla sobre el nuevo juego, Giz me propuso combatir contra él, por lo que acudimos al Gimnasio de aquella ciudad, especializado en electricidad. Allí continuó la historia.

12