@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

Todo el mundo sabe qué es una UCI. ¿O quizás no?

Sabemos que es una parte del hospital a la que van los enfermos más graves pero, ¿qué es lo que ocurre dentro de ella? Y si nosotros somos los afortunados que estamos fuera, ¿cómo afrontar el ingreso de un ser querido en estas unidades?

Gloria protagoniza este segundo capítulo del Podcast en el que nos explicará todas estas preguntas con un lenguaje sencillo y además, como postre, nos dará unos pequeños trucos sobre cómo actuar cuando un desconocido se cae en la calle delante de nosotros.

Llega de nuevo septiembre y con él vuelve, inevitablemente, la época de exámenes.

Quizá alguno de vosotros recuerde el juego que hicimos el año pasado por esta misma fecha: el examen de Urgencias. Dado la buena acogida que tuvo, publicamos hoy la segunda edición.

Hagamos un breve repaso por sus reglas: se os comentan diez pacientes con lenguaje “de la calle” y vuestro deber es identificar cuáles de estos pacientes deben acudir inmediatamente a un servicio de Urgencias. El número de pacientes urgentes es desconocido: podría no ser ninguno, podrían ser todos.

Cuidado, no os confundáis, no estamos buscando los pacientes graves, sino a los pacientes urgentes; esto es que no pueden esperar. Algunos casos pueden ser enfermedades leves que deben ser vistas inmediatamente y otros enfermedades muy graves que pueden esperar. Si no tenéis clara la diferencia entre grave y urgente, os recomiendo que os paséis por el examen del año pasado, donde se explican más detalladamente estos conceptos.

¿Preparados? ¿Listos? ¡YA!

Paciente 1: Varón, 54 años, tiene alto el colesterol. Está muy preocupado porque desde hace un par de horas, al taparse la nariz y “hacer fuerza“, se le taponan los oídos.
Paciente 2: Mujer, 15 años, sin enfermedades conocidas. Ha perdido la conciencia en un concierto de su cantante favorito y se ha caído al suelo. Ha estado unos segundos con pérdida del conocimiento. No le había ocurrido antes. Ahora se encuentra bien.
Paciente 3: Varón, 32 años, sin enfermedades conocidas. Tras un golpe en la cabeza mientras jugaba al fútbol ha comenzado a dolerle la cabeza, ha perdido el conocimiento, se ha caído al suelo. Se ha recuperado en unos minutos, pero le sigue doliendo la cabeza.
Paciente 4: Mujer, 24 años, sin enfermedades conocidas. Presenta sangrado vaginal escaso; su última regla fue hace 7 días. Lleva varios meses tomando anticonceptivos.
Paciente 5: Varón, 59 años, diabético e hipertenso. Lo están estudiando porque padece “algo del hígado”. Ha defecado heces pastosas y muy oscuras por primera vez, como las de esta foto.
Paciente 6: Varón, 36 años, sin enfermedades conocidas, ansioso. Desde hace unos días le pican las rodillas y se ha estado rascando. Al examinarse, se ha descubierto las lesiones de esta foto.
Paciente 7: Varón, 56 años, hipertenso y fumador. Desde hace una hora se nota un dolor en la boca del estómago, “como una presión”, que se extiende hasta el cuello.
Paciente 8: Mujer, 41 años, diagnosticada de esclerosis múltiple que le afecta exclusivamente a la visión. Desde hace algunas horas, nota hormigueos en la mano y el antebrazo derechos.
Paciente 9: Varón, 64 años, hipertenso y obeso. Pacede de hernias discales y sufre “lumbagos” frecuentes. Ahora mismo tiene un dolor de espalda más intenso de lo habitual y también más alto, entre los “omoplatos”. Está pálido y sudoroso.
Paciente 10: Mujer, 53 años, fumadora desde la juventud. Desde hace un par de semanas se nota una asimetría en el lado derecho del cuello, que no le duele, pero que al tocársela se nota “algo duro y pegado de varios centímetros”, que no consigue desplazar. Desde hace unos meses le duele al tragar. No está afónica y respira bien.

Antes de continuar con las soluciones del examen, es necesario que expliquemos la diferencia entre enfermedad urgente y enfermedad grave.

La enfermedad urgente es aquella que necesita ser atendida en las siguientes horas. La enfermedad grave, sin embargo, no está bien definida: para algunos es aquella que amenaza a la vida; para otros, la que deja importantes secuelas; para unos pocos, la que cursa con síntomas difíciles de soportar.

En todo caso, urgente y grave no tiene por qué ir siempre cogidos de la mano, como veremos con los ejemplos del examen.

LO QUE LOS LECTORES NO CONSIDERAMOS URGENTE

1º Caso 5: Varón 32 años. Lleva tres días con dolor de barriga y diarrea. Su hija de 4 años tuvo los mismos síntomas hace unos días.
Curiosamente, nadie votó por esta opción. Lo más probable de este caso es que se trate de una gastroenteritis aguda, presumibemente contagiada por su hija. Sin embargo, deberíamos reflexionar acerca de que, aunque ahora mismo esta enfermedad no parece ni grave ni urgente, puede complicarse. ¿El abdomen del paciente es blando o se ha ido poniendo rígido como una tabla? ¿Hay sangre en las heces? ¿El paciente está bien hidratado? Ante cualquiera de estos signos, el paciente debería ser evaluado en un servicio de urgencias.

2º Caso 8: Mujer 21 años. Desde hace dos semanas, se nota “rígida” al levantarse y por las mañanas tiene hinchadas algunas articulaciones de los dedos.
Parece algún tipo de artritis. Cuando lo describí, estaba pensando en el debut de una artitis reumatoide, pero hay por lo menos una docena de enferemdades que pueden comenzar así. Estas enfermedades podrían tener consecuencias a largo plazo si no se estudiaran, por lo que las podemos considerar graves. A pesar de esto, yo, como un 9% de los votantes, no creemos que necesite atención urgente.

3º Caso 1: Mujer 52 años. Desde hace un mes, tiene calambres en las manos por la noche y se le quedan dormidas las puntas de algunos dedos.
El 21% de los votantes no lo consideramos urgente; aunque si reflexionamos, este caso se puede parecer al caso 9, una mujer de 60 años que desde hacía tres horas, movía mal el brazo y la pierna izquierdas y donde casi nadie dudó del carácter urgente del caso. ¿Por qué uno es urgente y otro no lo es? Bien, el caso 9 llevaba 3 horas de evolución, mientras que el caso 1 lleva todo un mes. En el caso 9, los síntomas afectan a un hemicuerpo, señalando a posible afectación del sistema nervioso central; mientras que en caso 1 los síntomas son simétricos y sugerentes de afectación del sistema nervioso periférico. Creo que es necesario educar a la población en reconocer los síntomas urgentes y los que no lo son, sobre todo porque las diferencias entre uno y otro pueden ser muy sutiles. Por cierto, el caso 1 se trata de un síndrome del túnel del carpo.

4º Caso 10: Varón 34 años. Acaba de descubrirse un lunar grande, muy negro y de forma irregular en la espalda como el de esta foto.
Sí. Una mancha como esta nos debe hacer sospechar un melanoma, que es una enfermedad muy grave. Sin embargo, el melanoma no se va a operar de urgencias; el 38% de los votantes pensamos que es mejor ir al médico de atención primaria para una primera evaluación del caso.

5º Caso 6: Mujer 42 años. Se ha golpeado la rodilla y ésta se ha hinchado bastante; la rótula se puede mover fácilmente sobre la articulación.
En este caso, estoy de acuerdo con ese 48% de los votantes que han enviado a urgencias a esta mujer. Después de un traumatismo, puede haber una fractura y un derrame articular secundario que requiere atención urgente.

Para terminar con esta serie, lanzo una pregunta al ciberespacio: ¿creéis que es necesario que dentro de colegios e institutos se dedique tiempo a enseñar educación sanitaria?

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