@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

Antes de que se me rompiera la puerta que me permitía acceder al único grifo que tenía agua, podía permitirme almorzar en el nuevo piso y fregar los platos después.

Confieso que en más de una ocasión había fantaseado con llevar una dieta sana una vez que me mudara: con más frutas y verduras y menos carnes y azúcares.

Mi fantasía se fue al garete cuando, el primer día que decidí almorzar allí, me di cuenta de que la casa estaba en un estado aún tan precario que lo único que podía hacer era salir y comprar un kebab y una cocacola.

Prometo que este tipo de comida la tomaré pocas veces.