@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon
Parece que los recortes en sanidad ya están más que confirmados y a los sanitarios sólo nos queda esperar para ver en qué consisten. Me gustaría pensar que nuestros gobernantes son personas preparadas, que estudiaron en su día que hacer recortes no es simplemente coger una tijera y hacer cambios de modo que donde antes se invertía 2 ahora se gaste sólo 1. Yo confío en ellos y por eso sé que no faltarán voces que les dirán que el recorte no es reducir la inversión en Sanidad, sino racionalizar el gasto de modo que nuestro sistema de salud cueste menos, sí, pero como resultado de una reforma profunda que no afecte al nivel de salud de la población.
Recortar así es más difícil. Pero, ¿quién dijo que dirigir un país fuera sencillo?
Los señores políticos han abierto cuentas en redes sociales en las últimas campañas electorales; estoy seguro de que lo han hecho porque quieren participar en la conversación social. En ese sentido, quizás les interese qué haría yo para recortar. Es cierto que me faltan conocimientos macroeconómicos, microeconómicos, en Medicina Preventiva y en Gestión de la Salud, conocimientos que ellos poseen en mayor grado que yo para efectuar reformas. Sin embargo, yo conozco el día a día de esta empresa (la Sanidad), sus clientes (o pacientes) y sus profesionales (o sanitarios).
1. Yo, por ejemplo, nunca recortaría en personal; sino que reestudiaría las plantillas. ¿Se acuerdan ustedes de lo que paso hace unos meses en Madrid, cuando quisieron ampliar la jornada laboral de los residentes de 35 horas a 37,5 horas semanales? Eso sentó como un escupitajo en la cara, porque los políticos deberían haber sabido que los residentes alcanzamos fácilmente las jornadas de 50 horas semanales. Y lo hacemos por vocación, porque nos gusta ejercer nuestra profesión bien y porque hacemos falta.
No creo que sea una medida muy popular recortar en personal. Replantearse cómo están las plantillas es más eficiente. Por ejemplo, firmar contratos más largos permite que los médicos realicen con sus pacientes medidas a largo plazo, que son más baratas. Por otro lado, reforzar las plantillas de limpieza y de celadores permite que los médicos no tengamos que gastar nuestro tiempo en labores de limpieza y de celadores. No es que estas labores sean indignas, pero estoy seguro de que si ustedes gestionaran un aeropuerto, jamás invertirían el tiempo de un caro piloto en facturar maletas. Facturar maletas es una labor muy necesaria pero que puede realizar alguien por un salario menor. Y llegados a este punto, sepan que la digitalización también tiene un precio. Abrir ordenadores, cargar bases de datos, pelearse con el software y plasmar la historia clínica electrónica son labores necesarias, pero que consumen el tiempo del médico y que pueden ser asumidas por personal administrativo.
2. Tampoco recortaría en Farmacia. Me da cierta pena imaginar a las compañías farmacéuticas mordiéndose entre ellas por cuál es capaz de ofrecer el genérico más barato. Tampoco quiero pensar en el margen de beneficio que obtiene el farmacéutico vendiendo productos que no alcanzan ni siquiera el euro. Puede que así se ahorre, pero, pensando integralmente, ¿eso no estrangula la Economía, al reducir los beneficios de industria y farmacéuticos?
Quizás tendría más sentido promocionar la prescripción racional y crear un entorno en el que el profesional de la salud se sintiera respaldado y no forzado a realizar Medicina Defensiva. Ilustrándolo con un ejemplo, yo no trataría de ahorrar incentivando la producción de omeprazol al mínimo coste, sino que potenciaría que se prescribiera omeprazol a quien realmente lo necesita.
3. No debería recortarse en prevención. Muchos de nuestros dirigentes políticos son médicos preventivistas. Eso es genial, porque en el primer capítulo de los libros de Medicina Preventiva se habla de los determinantes de la Salud y se explica que la Salud depende mucho más del estilo de vida y de las condiciones del entorno que del Sistema Sanitario. Espero que los políticos no se olviden de esto al hacer recortes. Espero que no se olviden de que la Salud tiene que contruirse a largo plazo (y no sólo para una legislatura). Que no se puede recortar en campañas antitabaco y que promocionar un estilo de vida activo con una dieta sana es más barato que pagar antihipertensivos y antidiabéticos orales. Yo sé que no se olvidarán y que no recortarán en lo más importante.
Y que tampoco olvidarán que el ojo del amo engorda el ganado. Que no pueden ahorrar legislando desde sus torres de marfil. Que deben conocer los centros de Atención Primaria y los hospitales en el día a día, no en visitas oficiales. Así descubrirán que la calefacción puede estar puesta con las ventanas abiertas (esto último puede ser interpretado al pie de la letra y como una metáfora).
4. Y por último, yo jamás reduciría el coste utilizando medidas disuasorias como el euro por receta o el euro por visita médica. Eso sólo sirve para que los pacientes acudan al médico más tarde, en estadíos más avanzados de sus enfermedades, que normalmente requieren tratamientos más costosos (más costosos que el euro que se recauda).
Sin embargo, sí invertiría en educación. ¿Qué porcentaje de la población sabe que la primera elección para el tratamiento de un dolor es el paracetamol? Hagan la prueba, pregunten y se sorprenderán. ¿Cuánta gente sabe diagnosticarse una resfriado simple y tratárselo? Hagan la prueba, pregunten y se sorprenderán. ¿Cuánta gente sabe que ante una paresia de un miembro superior hay que ir corriendo a urgencias hospitalarias? Hagan la prueba, pregunten y se sorprenderán. Cuando salgan de su sorpresa, piensen en que seguramente usted y su círculo sean personas con inquietudes y que probablemente no sean representativos del nivel de conocimiento sanitario de la población general. Piensen ahora en el dinero que se ahorraría si toda España supiera responder estas tres preguntas.
Si hay algún político que haya localizado este texto y que haya llegado hasta aquí, gracias por su tiempo y por leer mi opinión. Yo confío en ustedes. No me decepcionen. Se lo pido por favor.
Rafi dice que lo que nos diferencia a los especialistas de Atención Especializada de ellos, los especialistas de Atención Primaria, es que nosotros prescribimos protectores gástricos a muchos pacientes que no lo necesitan, mientras que ellos se los quitan.
Los médicos de las más recientes promociones de Medicina tienen, por un motivo u otro, grabado a fuego que los antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, diclofenaco, dexketoprofeno, ácido acetilsalicílico entre otros) son gastrolesivos y que su uso puede causar una úlcera de estómago. Por eso, es una práctica común acompañar la prescripción de un antiinflamatorio de un protector gástrico del grupo de los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, pantoprazol, lansoprazol, esomeprazol, entre otros).
Sin embargo, la prescripción indiscriminada de inhibidores de la bomba de protones no es buena praxis médica. Estos fármacos adolecen también de efectos secundarios y, en muchos pacientes sin factores de riesgo para la úlcera de estómago, no deben ser prescritos junto con un tratamiento antiinflamatorio.
A pesar que muchos médicos conocemos que los protectores gástricos no deben ser prescritos en determinadas situaciones, se realiza medicina defensiva bajo el siguiente razonamiento: “No vaya a ser que tenga la mala suerte de que este paciente, aunque no necesita protección gástrica, haga una úlcera de estómago, me denuncie y me vea en los Juzgados“.
Julio Bonis me tuiteaba hace unos días que semejante razonamiento es ridículo, dado que los mismo médicos podrían preocuparse de denuncias por fracturas de cadera atribuidas a exceso de omeprazol en pacientes que no necesitaban tomar este fármaco. Me pareció un argumento bastante lógico y por tanto, yo propongo lo siguiente:
¿Y si en vez de medidas sanitarias de recorte que resultan perjudiciales a largo plazo, como el recién implantado “euro por receta”, el Ministerio de Sanidad no elabora un listado de pacientes con unas características determinadas en los que no prescribir protección gástrica no pueda ser motivo de condena civil o penal? ¿Y si en vez de intentar recaudar por cada nueva receta nos centráramos en no gastar en fármacos no necesarios?
Si usted no es médico, evite salir a tomar una cerveza con un grupo de ellos, al menos si no quiere aburrirse como una ostra.
Hace unos días, un grupo de amigos (todos médicos), salimos a tapear y llevamos con nosotros a un tipo que no tenía nada que ver con el mundo sanitario, al que le amenizamos la velada con un tema de conversación apasionante: Informes de alta.
Tras una hora en la que cada uno de nosotros contó sus más extravagantes experiencias con este conflictivo documento, el tipo que no tenía nada que ver con la Medicina interrumpió la conversación con el siguiente comentario.
-Vaya, yo creía que los médicos érais como House, y que os encantaba realizar diagnósticos difíciles por amor a vuestra ciencia. Pero por lo que os escucho, los médicos os dividís en dos: los que os esforzáis en realizar diagnósticos enrevesados para aumentar una cosa a la que llamáis “índice de calidad” y los que hacéis diagnósticos muy imprecisos, para no pillaros los dedos y evitar ir a la cárcel.
Puede que el tipo no fuera sanitario, pero captó la problemática de la situación al vuelo.











