@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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En las últimas semanas, las protestas de los alumnos de la Facultad de Medicina de Sevilla se han hecho oír, tanto en la calle como en las redes sociales.

Entiendo sus quejas. Si en mi época ya protestábamos por la masificación de las prácticas y sólo éramos doscientos alumnos y pico por promoción; ahora que son más de trescientos, la situación debe ser aún más difícil. En concreto, en el último año vengo notando cómo algunos alumnos, para recuperar prácticas que no han podido hacer, vienen a buscarme por la tarde a las guardias, solicitando pasar algunas horas conmigo a cambio de una firma de asistencia en su ficha de evaluación.

Siempre me han gustado los alumnos voluntarios, quizás porque yo pasé muchas tardes de motu propio en el hospital. En las guardias suele haber mucho trabajo y es posible encargar alguna tarea sencilla y supervisada a los alumnos.

La semana pasada, una joven estudiante de tercero de Medicina me pidió apuntarse a una guardia de Otorrinolaringología. Mostró mucho interés por las otoscopias, las suturas y los nudos quirúrgicos, las cánulas de traqueotomía y algunas otras cosas típicas de mi especialidad. A última hora de la tarde, le sugerí que fuera a la habitación de algún enfermo, que se presentara y que le rehistoriara.

-Por favor, no me hagas esto. No me dejes sola.
-Pero si no tiene ningún misterio. Llegas, te presentas, dices que eres alumna en prácticas y le haces las tres preguntas básicas: qué le pasa, desde cuándo y a qué se lo atribuye.
-Pero es que no lo he hecho nunca. Ven conmigo.

No pude evitar comparar la situación con la que el domingo anterior me contaba Fidel acerca de sus prácticas de Enfermería. Según Fidel, durante el primer año de Enfermería, el estudiante pasa varios meses ejerciendo labores de auxiliar, haciendo camas y lavando y movilizando enfermos para familiarizarse con el hospital.

-Eso da mucha soltura para cuando, el segundo año, comienzas a coger vías, poner sondas y a realizar otras actividades invasivas.

Evidentemente, los planes de estudio de Enfermería y Medicina son diferentes. Pero, si un alumno de segundo de Enfermería se puede desenvolver bien con un enfermo y llevar a cabo diversas técnicas; que un alumnos de tercero de Medicina tenga dificultades para quedarse a solas con un enfermo y realizar una entrevista clínica denota que algo está fallando. Puede que ese alumno haya recibido una formación magistral en las asignaturas básicas: Anatomía, Fisiología, Histología, Bioquímica; sin embargo, carece de muchas competencias que son deseables en un médico.

Y ahora que estamos implantando un nuevo plan de estudios, ¿no sería hora de irse planteando si lo estamos haciendo bien o si, por el contrario, arrastramos en nuestro sistema docente la herencia de los sistemas de prácticas de otros planes de estudio, anticuados para la actualidad?