@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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Éste ha sido un fin de semana de reencuentros con residentes que hacía tiempo que no veía. La conversación, como no podía ser de otra manera, ha versado siempre, de una forma u otra, acerca de la huelga inminente que piensan hacer debido al recorte de su sueldo.

-Por un lado, nos rebajan la hora de guardia al 90% de lo que pagaban.
-Vale.
-A eso tienes que añadir que aumentan la jornada laboral a dos horas y media más cada semana. Al mes son unas diez horas. Esas diez horas salen de las horas de guardia. A efectos prácticos, las diez primeras horas de guardia no las cobraremos.
-De acuerdo.
-Además, nos limitan el número de guardias que podemos hacer al mes.
-Caray.
-¡Y la medida tiene efecto retrospectivo! Se debería haber aplicado desde el pasado mes de julio.
-Pero no se ha hecho. Habéis seguido cobrando lo mismo desde entonces.
-Exacto. Al haber cobrado de más, tenemos ahora mismo una deuda con nuestro pagador. Lo que nos han pagado de más lo tendremos que devolver. Por tanto, en los meses siguientes, nos pagarán aún menos en concepto de esa deuda.
-¿Y cuánto cobraréis al final?
-No lo sabemos. No tenemos ni idea, porque no sabemos cómo y en cuántos meses se nos descontará la deuda. Pero los R1, que cobraban alrededor de 1500 euros al mes, pasarán a cobrar unos 1200 y los R4, que no llegaban a los 2000, se quedarán con suerte en 1600. Algo se me olvida… ¿qué es? ¡Ah, sí! Además, no cobraremos pagas extras.

La conversación se queda ahí porque, al igual que con otras tantas injusticias que se comenten diariamente en nuestro país, la impotencia ante la situación le impide a uno razonar mucho más allá que exponer los hechos. Entonces, el tema deriva casi siempre a las reorganizaciones de los presupuestos domésticos.

-Yo me tengo que mudar. Ya no puedo permitirme pagar el piso en el que vivo. Me tendré que mudar a otro. Ya estoy buscando.
-Habla con tu casero. Yo lo hice, se lo he explicado y he tenido la suerte de que me rebaje el alquiler.
-Yo voy a compartir piso. Me gustaba mucho vivir solo, pero ya no puedo. Es decir, sí podría; pero, si lo hago, no ahorro. Y tal como están ahora mismo las contrataciones…
-Yo lo que no tengo claro es qué hacer con el niño. No tengo ni idea. Las guarderías son muy caras durante el día y las canguros para las cuatro o cinco noches de guardia al mes se llevan una parte importante del presupuesto también. No sé. Mis padres ya son muy mayores para dejarles al niño.
-Yo cocino mucho más porque ya no salgo a comer fuera de casa. Pero tampoco ahorro mucho, porque como me tengo que hacer de comer y de cenar en un tupper para las guardias, tengo que comprar más comida.

Pero una cerveza es barata y siempre puedes tomarte una el viernes o el sábado por la noche y te puedes permitir olvidarte un poco de la realidad cotidiana. En las reuniones de residentes, nunca falta alguien que dice:

-Estoy cansado. Estoy saliente.

Entonces todo el mundo le pregunta por la guardia, esperando escuchar algún caso raro y cómo fue resuelto; o una anécdota divertida que nos haga reír un poco. A veces también se cuentan casos clínicos, que no destacan por su dificultad técnica pero sí por la dificultad ética: ¿qué habrías decidido tú si hubieras tenido qué…? Y los unos se apoyan en los otros.

Éste ha sido un fin de semana en el que he salido con muchos residentes, antiguos compañeros, mientras que yo ya soy médico especialista. Este fin de semana me he dado cuenta de la envergadura de las decisiones que toman minuto a minuto los residentes de este país y lo importante que es que sientan una estabilidad económica para que puedan concentrarse en las decisiones que respectan a sus pacientes. Este fin de semana he dado las gracias a que yo tuviera durante mi residencia esa estabilidad económica, y que no hubiera tenido que preocuparme por si la cama en la que dormía iba a seguir siendo la misma a corto plazo.

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Mayra – Y en la noche de viernes de hoy tenemos a dos invitados especiales. Ellos son compañeros de trabajo, se llaman Soraya y Mariano y son residentes en Madrid. ¡Un fuerte aplauso para ellos!

(Plas, plas, plas, el público aplaude a rabiar).

Mayra – Buenas noches, Soraya; buenas noches, Mariano. ¿Estáis listos para el concurso de esta noche?
Soraya – Un poco nerviosos, la verdad.
Mariano – A ver si nos conseguimos llevar el apartamento en Torrevieja.
Soraya – O el libretón del BBV.
Mayra – Ya conocéis el sistema de juego, que es todo un clásico en la historia de la televisión española. Así que, por favor, vamos a pedirle a nuestra azafata que nos traiga los sobre que contienen las tarjetas de las preguntas.
Azafata – Buena suerte, chicos.
Soraya y Mariano – Gracias.
Mayra – Muchas gracias. Pues habéis elegido un sobre que dice así: “Es conocido por todos, que España no vive actualmente uno de sus mejores momentos. El paro, la corrupción política y el exceso de especulación inmobiliaria han sumido a muchas familias en una situación en la que les resulta muy complicado ajustar sus presupuestos y afrontar sus deudas. Es necesario impulsar medidas que permitan una regeneración económica; por eso les pedimos, por veinticinco pesetas cada una…”
Mariano – ¿Perdón? ¿Veinticinco pesetas nada más?
Mayra – Si quiere se lo puedo traducir a euros. En ese caso, por quince céntimos de euro cada una, “…les pedimos que nos enumeren actuaciones del Gobierno que permitirían salir de la crisis. Por ejemplo, fomentar la creación de empleo. Un, dos, trés, ¡responda otra vez!”.
Soraya – Fomentar la creación de empleo.
Mariano – Solicitar fondos europeos para rescatar a la banca española.
Soraya – Subir el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.
Mariano – Subir el Impuesto sobre Bienes Inmuebles.
Soraya – Subir el Impuesto sobre el Valor añadido.
Mariano – Crear un plan para luchar contra el fraude fiscal.
Soraya – Crear un techo de gasto para las Administraciones Públicas.
Mariano – Reducir la indemnización por despido improcedente.
Soraya – Aprobar el copago farmacéutico.
Mariano – Aumentar el ratio de alumnos por aula.
Soraya – Aumentar el número de horas lectivas del profesorado.
Mariano – Aumentar las tasas universitarias.
Soraya – No cubrir las bajas de profesores de duración inferior a 15 días.
Mariano – Reducir la paga de las personas dependientes.
Soraya – Aumentar la jornada laboral de los funcionarios a 37,5 horas semanales.
Mariano – Suprimir la paga extra de Navidad de los funcionarios.
Soraya – Recortar las prestaciones por desempleo.
Mariano – Reducir las ayudas al carbón nacional.
Soraya – Aumentar las tasas judiciales.
Mariano – Excluir a los inmigrantes ilegales de la mayoría de las prestaciones de la sanidad pública.
Mayra – ¡Y tiempo! Han sido veinte respuestas, que por quince céntimos de euro dan un total de ¡tres euros! ¡Un fuerte aplauso para nuestros concursantes!

(Silencio).

Mayra – Pero, ¿dónde está nuestro público?

La buena de Mayra no sabía que se habían ido a la puerta del Congreso.

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Palacio de la Moncloa, cualquier día de estos.

Mariano – ¡Tabatha! ¡No sabía que al final fueras a venir!
Tabatha – Cuando los guionistas de mi programa me hablaron de la situación de España, no tuve más remedio que acercarme a verla.
M. – Pero un país es muy diferente a una peluquería, Tabatha. No se puede comparar el funcionamiento de un estado con el de un salón de belleza.
T. – Mariano, durante los pasados días hemos colocado cámaras ocultas en alguno de los rincones del país sin que nadie se diera cuenta. Y las cosas que hemos visto han sido muy impactantes. Muy muy impactantes. ¿Estás listo para verlas?
M. – Me da un poco de miedo, Tabatha.
T. – Créeme, te dará más miedo cuando acabes de verlas.
M. – De acuerdo.
T. – Fíjate en este primer vídeo. La cámara fue colocada en un edificio de la Administración Pública. ¿Qué ves?
M. – Funcionarios. Holgazanean. No parece se tomen su trabajo lo suficientemente en serio.
T. – No están holgazaneando, están quemados. ¿Ha tomado tu Gobierno desde su mandato alguna medida para fomentar la motivación de los funcionarios?
M. – Soy muy difíciles de motivar. Sólo quieren trabajar menos y cobrar más.
T. – Ésa es la típica excusa de un mal jefe. ¡¿Les has bajado el sueldo, le has quitado una paga extra y quieres que continúen trabajando más que antes?!
M. – ¡Les exigimos un esfuerzo!
T. – ¿Dais los políticos ejemplo de ese esfuerzo?
M. – ¡No es fácil tomar medidas impopulares! De hecho, es más difícil que dar café para todos.
T. – Hablemos entonces de la Sanidad. ¿Cómo te las has arreglado para excluir a determinadas clases sociales del derecho a determinadas asistencias sin crear un gran revuelo social?
M. – Parte de la población apoya estos recortes.
T. – ¿Has pedido la opinión de los médicos expertos en Salud Pública? Hemos preparado un pequeño vídeo en el que se recogen las plataformas que se oponen a estos recortes, sus apariciones en los medios y sus opiniones en contra. Míralo atentamente. ¿Qué tienes que decir a esto?
M. – ¡No se comportan así en las visitas oficiales!
T. – Echemos ahora una ojeada a tus cuentas. ¿En qué estabas pensando cuando decidiste gastarte 150 millones de euros en el aeropuerto de Castellón?
M. – La decisión no fue mía. Fue cosa de las autonomías…
T. – Estoy harta de las excusas. Asume tu parte de la responsabilidad. Echando balones fuera nunca resolverás los problemas. ¿Y en qué estabas pensando al aumentar el IVA al 21%? ¿En serio crees que los impuestos altos favorecerán el desarrollo de las PYMEs?
M. – La prima de riesgo y la compra de deuda…
T. – Mira, ¿sabes qué? Estoy ya harta. Tenía otro vídeo con las mejores actuaciones de los diputados parlamentarios, pero créeme que ya he visto suficiente. Dame las llaves del país. Desde este momento, yo estoy al mando.

Al parecer, no soy capaz de desconectar del mundo viendo Divinity.