@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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Una de las ventajas o inconvenientes de ser médico “freelance” es que uno pasa muchas horas en la calle y, llegada la hora de almorzar, no tiene tiempo de pasar por casa. Claro, que me gustaría tomar las cinco raciones diarias de frutas y verduras recomendadas, pero muchas veces no es posible: al comer en la calle pocos sitios ofrecen platos sanos de verdura.

Concretamente, en Sevilla, contamos con una dificultad más: la maldición de la tapa. En muchos bares que no tienen menú del día, el precio de la ración es excesivo y uno se ve obligado a almorzar un par de tapas. Es curioso como una ciudad que se ha hecho famosa precisamente por la tapa puede acabar estando esclavizada por ella.

Comer de tapas es terrible: la tapa suele implicar poca cantidad y, al ser un plato muy elaborado, al final uno hace una digestión pesada habiendo comido poco y no resultando especialmente barato.

Hay una tapa que siempre se me suele atragantar: la tapa de croquetas. Adoro las croquetas. Sé que hacerlas es todo un arte para el cocinero, pero también es un riesgo para el cliente. La tapa de croquetas puede traer tres, dos o incluso una sola croqueta. Para pagar los tres o cuatro euros que cuesta la tapa, me parece un abuso. Además, cuando uno va teniendo experiencia en el mundo de las croquetas de Sevilla, se da cuenta de que algunas de ellas son congeladas y compradas en el mismo lugar; entonces es cuando a uno se le queda completamente la cara de tonto.

Los bares maltratan a los clientes con las croquetas. Odio cuando vas a un lugar, sois cuatro personas, pides una ración de croquetas y la ración trae siete unidades. ¿Quién será el castigado que sólo comerá una? ¿No se da cuenta el dueño del bar que, por ahorrarse una croqueta, disminuye mucho la satisfacción de un comensal?

Por eso, amparado en las ventajas que nos proporcionan las redes sociales, he elaborado una lista de Foursquare: “Croquetas estupendas”, que podéis consultar (y seguir) en este enlace. Actualmente en la lista hay sólo cinco sitios que recomiendo. Las croquetas de estos lugares son seleccionadas por un sabor excepcional, por una buena calidad/precio o por una buena cantidad/precio.

Me propongo, ir ampliando esta lista, probando croquetas de otros lugares. Así pues, ¿podríais recomendarme otros sitios en los que sirvan unas buenas croquetas para probarlas y añadirlas a mi lista?

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Me parece un acto muy noble el que ha tomado esta mañana Cajasol al parar la construcción de la Torre Pelli.

Esta polémica torre, cuya altura planificada iba a ser dos veces la de la Giralda no ha estado exenta de conflictos desde su adjudicación. En un principio se le acusó de que destrozaría el “sky-line” de la ciudad de Sevilla, poniendo en peligro que nuestra ciudad continuara siendo considerada como patrimonio de la humanidad. Afortunadamente, el título, por ahora, no ha sido retirado. Otra queja común ha sido que la torre es estéticamente de gusto dudoso y que desentona con el resto de Triana. Y si ahora aparcar en Triana es un oxímoron (“aparcar en Triana” es tan absurdo como decir “la nieve negra”), ¿cómo lo haremos cuando haya un edificio de casi cincuenta plantas con todas las personas que vayan allí a trabajar buscando sitio para dejar el coche?

Pero la crítica más feroz ha sido hacia Cajasol. Que no estaba el horno para bollos, que hay muchos pobres en la ciudad a día de hoy y muchos emprendedores a los que apoyar antes que gastarse el dinero en un edificio de oficinas. Los ancianos de Sevilla miran a la Torre Pelli y piensan en por qué les dicen que no pueden vender sus participaciones preferentes del banco porque no tienen beneficios y, sin embargo, la torre sigue creciendo. Por eso a mí la torre cada día me gusta más: es un edificio histórico, una metáfora de nuestra época. Es la forma de decirle a nuestros hijos: eso éramos en el siglo XXI, hormigas bajo la vista de unos bancos que desatendían los problemas de la población y que sólo se preocupaban de intentar tocar el cielo.

Pero esta mañana, por orden de Cajasol, ¡la construcción se para! Dicen que están pensando quitarle pisos a la estructura para que no supere a la Giralda. Al parecer, aún se está a tiempo para que la demolición parcial resulte rentable. Las voces más críticas han comentado que bajan la altura de la torre porque Cajasol está en la bancarrota y no tiene dinero para acabarla. Los más confiados creen que, como el uno de enero Cajasol será finalmente absorbido por La Caixa, Cajasol ha querido tener un último detalle con los españoles del sur, que un día le dimos nuestro dinero a esta caja de ahorros, confiando en que sería utilizado para estimular la economía local.

Así, según los confiados, esos que siempre ven el lado bueno de las cosas y la botella medio llena, Cajasol deja de existir con un broche de oro: enmendar un error y utilizar sus fondos para otros fines que esperan que sean más éticos. No sabemos qué fines serán. ¿Apoyo al mediano y pequeño empresario? ¿Detención de las ejecuciones de hipotecas? ¿Obra social quizás?

Sí, Cajasol se marcha y parece que no nos dirá nunca por qué cuatro días antes de su extinción detuvo las obras de la conflictiva torre. Yo no me marcho sin decirles a ustedes una cosa en este 28 de diciembre: ¡Inocentes! ¡Inocentes!

Javi, que es de Granada y sabe de mi pasión por el mundo de Internet, me había preguntado en numerosas ocasiones cómo era que no había visto nunca el chiste del cura granaíno.

-Tienes que verlo, está en YouTube, tienes que verlo.
-¿De qué va? -le pregunté.
-Tú míralo, que eres sevillano, y luego me cuentas.

Pero la verdad es que siempre olvidaba ver el famoso chiste. Sin embargo, en una de mis últimas guardias, a las cuatro de la mañana, decidí escucharlo por fin mientras hacía un poco de tiempo para asegurarme de que todo estaba bajo control.

Para ser justo, está muy bien contado. Todo el chiste se rodea de una atmósfera antisevillana que no consigo entender y que incluso me incomoda, pero está muy bien contado.

Incluso cuando escuché el final, me sonreí. No me quise reír del todo porque desde hace tiempo decidí no reírme de los chistes en los que se ridiculizaran grupos sociales, ya sean mujeres, etnias marginales, homosexuales y cualquier otro que ustedes puedan añadir a esta lista.

Sin embargo, aunque no es mi tipo de humor preferido, tampoco vi una gran maldad en el chiste. Siempre ha existido rivalidad entre localidades vecinas; supongo que será herencia del instinto de supervivencia de aquella época en la que debíamos desconfiar de las tribus vecinas.

Mi preocupación se despertó cuando encontré entre los comentarios al vídeo (que son más de 4500) declaraciones como las siguientes:

“Yo creo q este video refleja perfectamente el sentir de todos los granadinos, almerienses y el resto del Reino Historico de Granada hacia Sevilla: no los podemos ni ver. Hombre, seguro que habrá algun sevillano apañao, pero a la mayoria…. no les traga ni su puta madre.”

“los sevillanos son el cancer d esta andalucia”

“sevilla te digo yo lo que es? la verguenza de andalucia! asi te lo digo! no porke sea fea o guapa, sino por la gente k vivis en ella, que no aceis mas que presumir e ir d prepotentes pa la mierda ke teneis, ke lo unico k vale es la capital, y encima os la dais d ke sois lo mejorcito de andalucia? ke solo sabeis presumir ke si giralda ni pollas, meteros la giralda x el puto culo.”

En un informe emitido por la Unión Europea hace diez años, se demostró que un 70% de los europeos confiesan ser un poco o muy xenófobos. En ese mismo informe se señaló que lo más preocupante de esta cifra no es que sea elevadísima, sino que implica que a la mayoría de los europeos no les cuesta reconocer en una encuesta pública una actitud que debería avergonzales más que enorgullecerles. No existe un sentimiento de culpa por tener sentimientos xenófobos.

No me preocupa el chiste, la verdad. Me preocupa la educación en la tolerancia que tiene nuestra población, capaz de dejar escritos comentarios como los anteriores e incluso, seguramente, de sentirse aliviada tras haberlo hecho.

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