@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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#Concepto es un hashtag muy antiguo en Twitter, detrás del cual se resumen con fina ironía las idioteces del día a día. Utilizo este hashtag cada vez que puedo, puesto que me sirve para apuntar ideas que esconden detrás situaciones y realidades muy ridículas. Utilizando Snap Bird, he decicido rescatar del pasado de mi cuenta de Twitter las veces que he utilizado este hashtag, obteniendo diez resultados, diez “conceptos” que me encantaría compartir con ustedes por lo absurdo de los mismos.

1º Tweet oral. “Gracias por ese tweet oral”, he escuchado en varias ocasiones a un orador que agradece un comentario del público hecho en voz alta, apuntando algún dato que el conferenciante no haya tenido en cuenta. Vale que Twitter es una herramienta utilísima, pero transformar los incisos del público durante un acto en “tweets orales” es muy tonto. En serio.

2º Guardia mala. “He tenido una guardia mala”, dicen mis compañeros. Como si hubiera guardias buenas. Hay guardias con menos trabajo, sí, pero con ansiedad, preocupaciones y lejos de casa a altas horas de la noche. Si uno quiere llamar a eso “guardia buena” porque ha tenido menos trabajo del habitual, mejor que diga “guardia tranquila”. No hay guardias buenas. Todas son malas.

3º Rajar de Rajoy. Concepto fonéticamente gracioso y algo muy habitual hoy en día. Quedas con unos amigos, hablas de lo mal que va todo e intentas olvidarte tomándote unas cañas. Si puedes permitírtelo, claro. Rajar de Rajoy es estúpido. Sólo sirve para ponerte de mal humor y no vas a arreglar el mundo. Es más productivo pensar en qué hacer para mejorar la situación política que quejarte de la actual.

4º Bataflauta. Dícese, con fin despectivo del perroflauta que protesta por la sanidad pública, normalmente con la bata puesta. Lo tonto del concepto es que no son pocos los bataflautas que en su día criticaron a los perroflautas. Así que si usted utiliza con frecuencia el término bataflauta, tenga cuidado. Tal y como están las cosas, puede ser que el próximo en salir a la calle para protestar tenga que ser usted.

5º Medicina basada en la Invidencia. Esto lo leí en un blog que no recuerdo. Normalmente hablamos de la Medicina basada en la evidencia; de la Medicina basada en pruebas, en cosas que han demostrado que funcionan o que no lo hacen. Utilizar Medicina que uno cree que funciona “porque sí”, a sabiendas de que contradice todo lo publicado hasta el momento y sin aportar pruebas a favor es una idiotez; es precisamente eso: Medicina basada en la Invidencia.

6º La miseria del estado del bienestar. Este concepto no es una chorrada. Basta con ver las noticias nacionales de todos los días para ver eso: la miseria del estado del bienestar. ¿Cómo es posible que ambas cosas convivan, bienestar y miseria? Quién nos ha visto y quién nos ve…

7º Simple apoyo económico. Eso es, según el Gobierno, lo que hemos recibido de Europa. Un simple apoyo económico. No es un rescate. Es un simple apoyo económico.

8º Desaceleración acelerada. Esto es, según el anterior Gobierno, lo que nos ha ocurrido. Una desaceleración acelerada. No es una crisis. Es una desaceleración acelerada. Aunque ahora no recuerdo si en realidad lo que dijeron fue al revés: “aceleración desacelerada”. El cielo está enladrillado, ¿quién lo desenladrillará? Para la tontería que es, da un poco igual.

9º Divertículo de Merkel. Un divertículo es una especie de dilatación, un fondo de saco ciego que sale del intestino y que da problemas porque las heces se bloquean dentro. Cuando el divertículo contacta con el ombligo, como vestigio del cordón umbilical, se llama divertículo de Meckel. No de Merkel. Merkel es la canciller alemana. Espero que gracias a esta señora no se describan sacos ciegos llenos de heces.

10º Multinacional española. Mi favorito, sin lugar a dudas. Qué orgullosos estamos de las grandes multinacionales españolas… …hasta que uno se da cuenta de que el concepto es absurdo hasta el oxímoron. Empresas que para crecer prefieren producir en el extranjero para ahorrarse costes… ¿son para que nos sintamos orgullosos?

Así que nada. Les animo a utilizar el hashtag #concepto. Estoy seguro de que disfrutaran compartiendo las pequeñas y grandes contradicciones de cada día.

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En las últimas semanas, las protestas de los alumnos de la Facultad de Medicina de Sevilla se han hecho oír, tanto en la calle como en las redes sociales.

Entiendo sus quejas. Si en mi época ya protestábamos por la masificación de las prácticas y sólo éramos doscientos alumnos y pico por promoción; ahora que son más de trescientos, la situación debe ser aún más difícil. En concreto, en el último año vengo notando cómo algunos alumnos, para recuperar prácticas que no han podido hacer, vienen a buscarme por la tarde a las guardias, solicitando pasar algunas horas conmigo a cambio de una firma de asistencia en su ficha de evaluación.

Siempre me han gustado los alumnos voluntarios, quizás porque yo pasé muchas tardes de motu propio en el hospital. En las guardias suele haber mucho trabajo y es posible encargar alguna tarea sencilla y supervisada a los alumnos.

La semana pasada, una joven estudiante de tercero de Medicina me pidió apuntarse a una guardia de Otorrinolaringología. Mostró mucho interés por las otoscopias, las suturas y los nudos quirúrgicos, las cánulas de traqueotomía y algunas otras cosas típicas de mi especialidad. A última hora de la tarde, le sugerí que fuera a la habitación de algún enfermo, que se presentara y que le rehistoriara.

-Por favor, no me hagas esto. No me dejes sola.
-Pero si no tiene ningún misterio. Llegas, te presentas, dices que eres alumna en prácticas y le haces las tres preguntas básicas: qué le pasa, desde cuándo y a qué se lo atribuye.
-Pero es que no lo he hecho nunca. Ven conmigo.

No pude evitar comparar la situación con la que el domingo anterior me contaba Fidel acerca de sus prácticas de Enfermería. Según Fidel, durante el primer año de Enfermería, el estudiante pasa varios meses ejerciendo labores de auxiliar, haciendo camas y lavando y movilizando enfermos para familiarizarse con el hospital.

-Eso da mucha soltura para cuando, el segundo año, comienzas a coger vías, poner sondas y a realizar otras actividades invasivas.

Evidentemente, los planes de estudio de Enfermería y Medicina son diferentes. Pero, si un alumno de segundo de Enfermería se puede desenvolver bien con un enfermo y llevar a cabo diversas técnicas; que un alumnos de tercero de Medicina tenga dificultades para quedarse a solas con un enfermo y realizar una entrevista clínica denota que algo está fallando. Puede que ese alumno haya recibido una formación magistral en las asignaturas básicas: Anatomía, Fisiología, Histología, Bioquímica; sin embargo, carece de muchas competencias que son deseables en un médico.

Y ahora que estamos implantando un nuevo plan de estudios, ¿no sería hora de irse planteando si lo estamos haciendo bien o si, por el contrario, arrastramos en nuestro sistema docente la herencia de los sistemas de prácticas de otros planes de estudio, anticuados para la actualidad?

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Un día de hace dos primaveras, al salir de quirófano, y sentir el calor del sol en la cara, me dio por tuitear esto:

Saliendo de quirófano contento. Hoy he operado muy bien.

Lo que parece un tuit inocente, pudo haber tenido sus repercusiones. Por ejemplo, imaginando que alguno de mis pacientes operados hubiera leído el comentario, ¿podría haberse enfadado porque yo hubiera compatido esa información de quirófano? Y, en lo referido a los pacientes a los que operé días en los que no dije que la cirugía había ido muy bien, ¿podrían sentirse en cierto modo suspicaces acerca de la idea de que su cirugía no había resultado todo lo mejor posible?

En teoría, mientras que yo no comparta información con la que se pueda identificar a un paciente concreto o que desvele aspectos privados de mi empresa, soy libre de tuitear cualquier cosa. Pero las posibilidades de un tuit son casi infinitas y las fronteras de lo permitido y de lo adecuado no son precisas, sino que existe una gran región que separa lo correcto de lo ilegal.

Claro, que yo soy residente de Otorrinolaringología, y que las operaciones que hago son sencillas y habituales. Amigdalectomías… ¿cuántas se hacen en Andalucía al cabo del año? Pero, ¿qué ocurriría si yo fuera un cirujano hiperespecializado, por ejemplo en heridas por asta de toro o en trasplante de cara? ¿Podría permitirme el lujo de tuitear que he operado bien cuando muchos de los pacientes que se someten a estas intervenciones son famosos y las operaciones a las que se someten y sus resultados salen incluso en la prensa rosa?

El pasado martes recibí un correo electrónico de la Consejera convocándome a una reunión en los servicios centrales del SAS. En principio pensé que debía de tratarse de una broma, pero al ver que el correo provenía de una dirección corporativa me presenté a la cita. No era una broma.

Había sido convocado a una reunión con otros tuiteros sanitarios andaluces. Todos los presentes nos habíamos visto alguna vez; o al menos, nos habíamos leído. María Jesús Montero llegó y nos dijo que nosotros éramos algunos de los expertos andaluces en redes sociales aplicadas al campo de la comunicación médico-paciente o de la comunicación interprofesional.

Yo pensé para mis adentros que yo de experto no tenía nada, que yo lo que hago es escribir un blog de Pokémon, pero ella prosiguió diciendo que seguramente en esos momentos muchos de nosotros estaríamos pensando precisamente eso: que nosotros de expertos no teníamos nada. Pero que, sin embargo, allí estábamos día a día, haciendo comunicación, y que llevábamos haciendo eso desde hace años, así que algo debíamos saber.

Rosa Andrade y Carlos Oropesa (más comúnmente conocidos como @randrom y @rincondesisifo) nos presentaron el proyecto Red Salud Andalucía: un proyecto grande y ambicioso que ofrecer pautas de comportamiento y guías de estilo a las diferentes iniciativas digitales espontáneas que surgen en nuestra comunidad.

Del mismo modo que yo he encontrado problemas en la disociación entre mi identidad corporativa como miembro del SAS y mi propia entidad como usuario de Twitter, estoy seguro de que otros profesionales están teniendo dudas acerca de cómo otorgar a sus proyectos carácter oficial (por ejemplo, un blog de una unidad de gestión) o acerca de cómo quitárselo (en el caso de un proyecto personal de un sanitario que trabaja en la sanidad pública andaluza). También, y esto lo sé de buena tinta, bastantes compañeros están deseosos de compartir sus presentaciones y sus vídeos en Slideshare o YouTube y no saben hasta qué punto vulneran al hacerlo la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD).

A mí personalmente el proyecto me parece muy interesante; en especial en lo referido a la guía de estilo. Y si para el proyecto sirven mis inquietudes y experiencias acerca de qué cosas son tuiteables por un sanitario y qué cosas no lo son, pues mejor que mejor. Encantado de aportar.