@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon
Sistematizar la forma de hacer las cosas en la vida real ayuda a prevenir olvidos. Si uno se acostumbra a sacar la basura después de cenar, nunca se acumulará hasta el día siguiente. Si uno siempre pone la lavadora a la misma hora, sabrá a qué hora se ha terminado y no se olvidará de tenderla.
En Medicina pasa lo mismo; hay que sistematizar tareas. Hay que saber que, por ejemplo, cuando un paciente consulta por un determinado síntoma, hay que explicarle A, B y C y hacer uno, dos y tres. Me gusta ser ordenado y crear mis propias sistemáticas porque, por ejemplo, si le explico C, hago dos, le explico A y hago uno y tres, es posible que se me olvide explicarle B.
A veces te llaman a las tantas de la mañana porque a alguien le sangra la nariz y tienes que ponerle un tapón para que deje de sangrar. Aunque uno intenta estar lo más lúcido posible, es difícil explicar las cosas a las cuatro de la mañana con la misma claridad que a las cuatro de la tarde. Consciente de ese problema, hace tres años decidí crear “La canción del tapón”.
A ver, “La canción del tapón” no es una canción: no hay música. Es más bien un poema sin rima. Un texto que memoricé para que a las cuatro de la mañana no se me olvidara nada que decirle a un paciente. Con el paso de los años, la he ido perfeccionando, añadiendo las cosas en las que los pacientes suelen dudar más y obviando las cosas difíciles que les van a servir para poco. Incluso las pausas están estudiadas; esos momentos en los que me quedo callado para ver si el paciente está comprendiendo lo que le estoy explicando o no.
Después de tres años de continua edición, os dejo con la versión actual.
La canción del tapón
Bueno, usted sabe
que los médicos le ponemos
nombre raros a las cosas.
Sangrar por la nariz
se llama epístaxis.
Usted ha tenido una epístaxis.
La epístaxis es
una enfermedad muy traicionera
y su tratamiento es
ponerle un tapón en la nariz.
Bien, aunque le hubiera taponado
el mejor otorrino del mundo,
si su nariz decide volver a sangrar,
pese al tapón, volverá a sangrar,
porque es una enfermedad muy traicionera.
Ahora lleva usted un tapón.
Le van a pasar cosas raras
llevando el tapón.
Y yo se las voy a explicar
para que no asuste.
El esparadrapo que le he puesto en la nariz
se le volverá de color rojo o negro.
Eso es normal.
También es normal que, dentro de un rato,
cuando salga a la calle,
escupa un coágulo negro,
como una sanguijuela.
Si sólo es un coágulo, no se preocupe,
que eso también es normal.
Y también es normal, fíjese lo que le digo,
que llore sangre por el ojo del lado taponado.
Si eso pasa, se compra suerecito en la Farmacia
y se echa unas gotas.
Que la sangre irrita mucho el ojo.
Y esto seguro que le va a pasar.
Y le va a asustar.
Mire, la nariz está siempre produciendo mocos.
Lo que pasa es que uno respira y, claro,
con el aire, esos mocos se secan.
Pero usted esta taponado,
y por ese lado no respira.
Así que el moco va a empaparle el tapón.
Cuando el tapón esté empapado,
el moco le va a chorrear.
Al chorrear, arrastrará los restos de sangre
que aún tiene en la nariz.
Le saldrá como una especie de líquido rojo.
No se asuste. Eso es normal.
¿Y cómo sabe usted que son mocos teñidos
y que no ha vuelto a sangrar? Fácil.
Cuando usted se toque ese líquido rojo
que chorrea del tapón,
con un pañuelo blanco,
verá que ese líquido es de color
vino con gaseosa.
La sangre es más oscura:
la sangre es de color vino tinto.
Pues todas esas cosas le pueden pasar
y todas esas cosas son normales.
Pero hay dos cosas que no son normales.
La primera es que vuelva a sangrar:
ya sabe, que empiece a caerle líquido por el tapón
y de color oscuro: vino tinto.
Eso no son mocos. Eso es sangre.
La segunda es que trague sangre.
Pero no un coágulo negro,
sino sangre roja, caliente.
Si le pasa cualquiera de las dos cosas,
eche la cabeza hacia delante.
¡No eche la cabeza p’atrás!
¡Que se traga la sangre
y la sangre sienta “mu’ malamente” al estómago!
La sangre para fuera.
Bueno, pues se echa usted p’alante.
Con dos dedos, se aprieta la nariz fuerte;
que le moleste un poco el apretón.
Y se pasa así cinco minutos.
Pero cinco minutos de verdad,
mirando el reloj.
Si así no se corta,
se vuelve usted al hospital.
Ya veremos qué hacemos.
Pero no es frecuente volver a sangrar.
Si todo va bien,
que es lo que suele suceder,
le quitamos el tapón dentro de dos días.
Yo creo que se lo he dicho todo.
¿Hay algo que quiera preguntarme?












Emilio eres un crack…quien te ha visto y quien te ve…
Muy gracioso, doc. No creo que lo recuerde, pero me parece un ejemplo fantástico de trucos para las 4:00 a.m.
Un saludo!
Jajaja estoy con Juanjo. ¡Eres un crack!. Así seguro que no te olvidas de decirle nada al paciente a esas horas intempestivas. Me lo apuntaré para cuando acabe la residencia
.
(Eso de coger rutina me lo quiero apuntar pero ya…)
hay que ponerle rimas,… y ensayar coreografía con el personal….
Me recuerda a Mary Poppins haciendo educación sanitaria con aquello de “con un poco de azucar esa pildora que os dan….
http://www.youtube.com/watch?v=VF8r540I3FY
Abrazos
Con un poco de azúcar esta píldora que os dan pasará mejor…
¿A qué me suena? Ah sí… Suena a Decreto Ley.
Felicidades Emilienko creo que deberiamos de convertirnos en “cantautores” y evitariamos mas de una llamda a las 4 d ela madrugada. De nuevo felicidades por tu “cancion” y buen hacer profesional.